Paleolítico Superior

Existen muchas muestras de escultura en hueso, piedra y marfil que fueron elaboradas en este período. Abundan figurillas femeninas como la Venus de Willendorf, pero escasean las figuras masculinas. También son comunes las cabezas de caballo y de reno.

La pintura rupestre del Paleolítico Superior fue descubierta por primera vez en España en 1879. Los hombres del Paleolítico aprovecharon las irregularidades de los techos y paredes de las cuevas y dibujaron con sílex algunas figuras toscas de animales. A medida que avanzó el Paleolítico, el arte se perfeccionó y aparecieron representaciones muy realistas de animales de distintos colores.

Las pinturas paleolíticas se clasifican en dos grupos: Franco-Cantábrico y Levantino.

Franco-Cantábrico:
 caracterizado por las figuras aisladas y muy realistas de animales. Estas pinturas se encontraron en la zona cantábrica española y mediodía francés, en cuevas oscuras. Como ejemplos de este grupo pueden citarse las pinturas de Lascaux en Francia, pertenecientes a la cultura Auriñaciense y de Altamira en España, pertenecientes a la cultura Magdaleniense. Diversas interpretaciones tratan de explicar el simbolismo de estas pinturas. Según algunos, se trata de un arte mágico mediante el cual se pretendía atraer a los animales para cazarlos fácilmente.

Levantino: 
se caracteriza por pinturas monocromas (de un solo color) que representan figuras estilizadas.


El Mesolítico: aparición de la comunidad primitiva basada en el clan 

La división del trabajo entre hombres y mujeres, complicó la estructura de la horda primitiva. Los varones se dedicaron principalmente a la caza y las mujeres, los ancianos y los niños a la recolección de moluscos y frutas silvestres. Al iniciarse el Paleolítico Superior, las hordas fueron sustituidas por comunidades cuya organización estaba basada en el clan y en la vida sedentaria. Este tipo de organización se afianzó durante el Mesolítico y se prolongó desde finales de la última glaciación en el año 12.000 hasta el 6000 a. de C.

Al retirarse los hielos del último glaciar se produjeron múltiples cambios: el clima se suavizó en las regiones frías y templadas, y grandes zonas de África y Asia se convirtieron en desiertos. Se formaron las líneas de las costas tal como existen en la actualidad y se extinguieron los grandes mamíferos de clima frío.
Aparecieron entonces los mamíferos actuales (caballos, vacunos, ovinos, caprinos) y nueva vegetación cubrió las tierras que durante milenios soportaron el paso de los hielos.
Estas modificaciones determinaron cambios en las actividades de los grupos humanos ya que decayó la caza y adquirió importancia la recolección de frutos y moluscos. Los útiles de piedras y de hueso fueron diferentes en cada cultura del Mesolítico.

Algunas culturas mesolíticas prosiguieron la evolución técnica del Paleolítico Superior (hojas líticas, puntas de hueso y arpones, etc.) y otras conservaron los útiles del Paleolítico al tiempo que fabricaron artefactos muy pequeños o microlitos, de forma geométrica, utilizados para la recolección de alimentos.
En el Cercano Oriente decayeron la caza y la pesca, y la alimentación estuvo basada en los vegetales. En esta forma se dio paso al surgimiento de la horticultura y luego a la agricultura, es decir, a la siembra y cosecha sistemáticas. También se domesticaron los primeros animales.

Algunas culturas del levante español dejaron pinturas que muestran una evolución del arte rupestre. Estos grupos representaron, en las paredes de las cuevas, escenas de caza, de danzas y ritos mágicos.
En estas pinturas los hombres aparecen vestidos y las mujeres con falda. Sin embargo, en contraste con el arte rupestre del Paleolítico Superior, sólo aparecen siluetas muy estilizadas de las figuras y no se detalla ninguno de sus rasgos.


El Neolítico: desarrollo de la agricultura, la ganadería y la cerámica 

Durante el Neolítico el hombre descubrió una serie de técnicas nuevas tales como la agricultura, la domesticación de animales, la ganadería, la cerámica (o alfarería), el tejido y la rueda, que transformaron por completo su estilo de vida.
Los grupos humanos pasaron de una economía de apropiación, es decir, una economía basada en tomar de la naturaleza los alimentos necesarios (caza y recolección) a una economía de producción, o sea la producción de los alimentos mediante la práctica de la agricultura y la ganadería.

El mejoramiento de la alimentación trajo como consecuencia el aumento de la población. Los grupos humanos se volvieron sedentarios, es decir, se establecieron en un determinado lugar y se formaron las primeras aldeas agrícolas.
En un comienzo las viviendas fueron construidas sobre pilotes a orillas de los lagos, ríos y del mar. Estas viviendas reciben el nombre de palafitos o viviendas lacustres.

El Neolítico se prolongó desde el año 6000 hasta el 4000 a. de C. Una de sus características más importantes, además del cambio climático, fue el abandono definitivo de la talla de piedra y la utilización de artefactos líticos pulidos, elaborados mediante la frotación de unas piedras con otras: por esta razón este período recibe también el nombre de período de la piedra pulimentada.

Nacimiento de la agricultura y la ganadería y las primeras culturas del Neolítico 
El proceso de cambio del Neolítico no se dio simultáneamente ni en las mismas condiciones en todas las regiones. Según parece, estos cambios se iniciaron en el Cercano Oriente donde las culturas del Mesolítico habían abandonado ya la caza y la recolección.
La región presentaba condiciones favorables para este desarrollo: por una parte, abundaban las gramíneas silvestres y había gran variedad de animales pequeños (cabras, ovejas, cerdos, etc.); por otra, el aumento de las temperaturas y la formación de zonas desérticas, obligaron a los hombres a buscar medios de subsistencia más seguros.

Aproximadamente a partir del VIII o VII milenio antes de Cristo la Mesopotamia (hoy Irak y la región Palestina) tenían ya cosechas, tal como lo prueban muchos hallazgos arqueológicos. También hay vestigios de domesticación de cabras y ovejas y hay pruebas del cultivo de trigo silvestre desde Irán hasta los Balcanes. 
Desde el Cercano Oriente la agricultura y la domesticación de animales se extendieron hasta los Balcanes y la región del Mediterráneo (VI milenio antes de Cristo).
Estos adelantos tardaron en difundirse a Europa central y a regiones asiáticas como China e India donde se conocieron alrededor del III milenio antes de Cristo. Otras zonas de Asia y África entraron en la fase neolítica cuando ya se habían formado los primeros estados en las áreas antes citadas.

La cerámica tardó en aparecer. Primero se conocía en culturas euroasiáticas aún cazadoras y pescadoras como en Japón, norte de Asia y Europa, entre el VIII y el VII milenio antes de Cristo.
Por el contrario, en las culturas que ya habían entrado en el Neolítico la cerámica sólo apareció a finales del VII milenio antes de Cristo y muy pronto se difundió por todo el Cercano Oriente, de donde pasó al norte de África y luego al Mediterráneo. Finalmente, en cada lugar surgió un tipo original de cerámica.

Organización de la producción 
La forma de producción durante el régimen de los clanes fue la cooperación simple o trabajo en común de los miembros del clan. La recolección organizada y la pesca con red sólo podían ser realizadas colectivamente. En los primeros tiempos, la agricultura no suprimió el carácter comunitario del trabajo sino que lo estimuló debido a la dificultad que existía para cultivar individualmente la tierra.

Esta forma de producción colectiva hizo que la propiedad de la tierra fuera también colectiva, es decir, propiedad del clan, junto con las viviendas y algunos instrumentos de trabajo como en el caso de las redes. En un comienzo el ganado pudo ser también propiedad del clan pero objetos como hachas, arcos y adornos eran propiedad personal. Lo mismo ocurrió más tarde con los animales domésticos.

En los clanes del Neolítico no existía la herencia y al morir un individuo sus bienes pasaban a ser propiedad del clan. Nadie acumulaba riquezas y los sobrantes o excedentes eran distribuidos entre los miembros del clan. En muchos casos la vivienda era comunitaria y algunas faenas domésticas se realizaban en común.

La división del trabajo por sexos se consolidó durante el Neolítico. La caza y la ganadería fueron trabajo masculino mientras que la agricultura, la alfarería, la recolección y los trabajos domésticos estuvieron a cargo de las mujeres.
Durante mucho tiempo la base de la sociedad primitiva fue el clan materno. La agricultura y otras actividades propias de la mujer dieron a ésta una posición superior a la del hombre dentro de la sociedad. Los hijos pertenecían al clan de la madre.


La Edad de los Metales: fin del régimen de comunidad primitiva 

El Calcolítico: este período, caracterizado por la evolución de la agricultura y la ganadería y por la iniciación de la metalurgia (trabajo de los metales), comenzó también en el Cercano Oriente, a mediados del V milenio a. de C. El primer metal que se trabajó fue el cobre y por esta razón este período se denomina también Edad del Cobre.
Desde el Cercano Oriente, especialmente Anatolia, Siria, Mesopotamia e Irán, el trabajo de los metales se extendió hacia el Mediterráneo.

Debido a que el cobre era apenas más resistente que la piedra, no pudo sustituirla en los trabajos agrícolas y en la tala de árboles. Por esta razón se siguieron utilizando herramientas de piedra y madera.

La Edad de Bronce y la Edad de Hierro: 
el trabajo del bronce (aleación de cobre y estaño) se inició a mediados del IV milenio a. de C., en zonas montañosas del norte en el Cercano Oriente.
Esta región había entrado ya en la historia, puesto que se había inventado ya la escritura en Mesopotamia y en Egipto.
En los demás pueblos de Asia y Europa se prolongó el régimen comunitario primitivo y se vivieron sucesivamente la Edad del Bronce y la del Hierro.
Esta última se inció a principios del II milenio antes de Cristo, en las tribus del Cáucaso y del Asia Central.

El bronce primero y el hierro después constituyeron grandes progresos en la evolución de la humanidad. La necesidad de localizar y extraer estos metales hizo que surgiera una mayor división del trabajo (variedad de oficios) y se impulsaron el comercio y la navegación. También se mejoraron las técnicas agrícolas puesto que la rueda de piedra fue sustituida por la rueda metálica, e igual sucedió con el arado.

La organización militarista y los ejércitos de los primeros estados, provistos con armas de bronce, dominaron a los pueblos que tenían cultura neolítica y calcolítica. Posteriormente, los portadores de armas de hierro sometieron a los que aún peleaban con armas de bronce. Las guerras dejaban muchos prisioneros que fueron convertidos en esclavos en aquellos primeros estados orientales.

Con la aparición de los primeros estados finalizó el régimen de clanes. Una importante causa de esta
transformación fue el perfeccionamiento de las herramientas, lo cual trajo como consecuencia un mayor desarrollo de la agricultura y la ganadería y la producción de excedentes que condujeron al surgimiento de diferencias sociales muy marcadas entre los miembros de la sociedad.

Las construcciones megalíticas:
 al finalizar el Neolítico y durante el Calcolítico y los primeros tiempos de la Edad del Bronce se generalizó un tipo de construcción religiosa hecha con gigantescos bloques de piedra o megalitos.
En Europa Occidental estas construcciones se desarrollaron en el III milenio a. de C. y comienzos del II. En el Cercano Oriente se construyeron en el IV milenio antes de Cristo y en otras regiones asiáticas en el III milenio a. de C.

Estos monumentos megalíticos son más conocidos como dólmenes, menhires y cromlechs. Los dólmenes son cámaras formadas por dos piedras verticales, cubiertas por una horizontal; los menhires consisten en altas piedras levantadas desde el suelo y los cromlechs son círculos formados por menhires. 

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