Holocausto
En Historia, se identifica con el nombre de Holocausto —tambiĆ©n conocido en hebreo como ×ש×××, ShoĆ”, traducido como «La CatĆ”strofe»— a lo que tĆ©cnicamente tambiĆ©n se conoce, segĆŗn la terminologĆa nazi, como «solución final» —en alemĆ”n, Endlƶsung— de la «cuestión judĆa»,1 es decir, el genocidio en el que aproximadamente seis millones de judĆos2 fueron asesinados por el rĆ©gimen nazi, bajo el mando de Adolf Hitler, y sus colaboradores. Los asesinatos tuvieron lugar a lo largo de toda la Alemania nazi y los territorios ocupados por los alemanes, que se extendĆan por la mayor parte de Europa.3 Entre los mĆ©todos utilizados estuvieron la asfixia por gas venenoso, los disparos, el ahorcamiento, los trabajos forzados, el hambre, los experimentos pseudocientĆficos, la tortura mĆ©dica y los golpes.4
La decisión nazi de llevar a la prĆ”ctica el genocidio fue tomada entre fines del verano y principios del otoƱo de 19415 y el programa genocida alcanzó su punto culminante en la primavera de 1942 —desde finales de 1942, las vĆctimas eran transportadas regularmente en trenes de carga, especialmente conducidos a campos de exterminio donde, si sobrevivĆan al viaje, la mayorĆa eran asesinados sistemĆ”ticamente en las cĆ”maras de gas—.6 A cargo de su planificación, organización administrativa y supervisión estuvo Heinrich Himmler.7 Por lo demĆ”s, fue la repetida retórica antisemita de Adolf Hitler la que incentivó la ejecución de las matanzas, que ademĆ”s contaron directamente con su aprobación.8 De esta forma, entre 1941 y 1945, la población judĆa de Europa fue perseguida y asesinada sistemĆ”ticamente, en el mayor genocidio del siglo XX. Sin embargo, este exterminio no se limitó sólo a los judĆos, sino que los actos de opresión y asesinato se extendieron a otros grupos Ć©tnicos y polĆticos.9 Cada brazo del aparato del Estado alemĆ”n participó en la logĆstica del genocidio, convirtiendo al Tercer Reich en un «Estado genocida».10 Las vĆctimas no judĆas de los nazis incluyeron a millones de polacos, comunistas y otros sectores de la izquierda polĆtica, homosexuales, gitanos, discapacitados fĆsicos y mentales y prisioneros de guerra soviĆ©ticos. En total, un mĆnimo de once millones de personas murieron, de ellas, un millón habrĆan sido niƱos.11 De los aproximadamente nueve millones de judĆos residentes en Europa antes del Holocausto, aproximadamente dos tercios fueron asesinados.12 La maquinaria del Holocausto tenĆa una red de aproximadamente 42 500 instalaciones por toda Europa para confinar y matar a sus vĆctimas y contó con la participación directa de entre 100 000 y 500 000 personas para su planificación y ejecución.13
Por otro lado, a lo largo del Holocausto se produjeron episodios de resistencia armada contra los nazis. El ejemplo mĆ”s notable fue el Levantamiento del Gueto de Varsovia de 1943, cuando miles de combatientes judĆos mal armados se enfrentaron durante cuatro semanas a las SS. Se estima que entre 20 000 y 30 000 judĆos participaron en Europa del Este en los movimientos partisanos creados durante la Segunda Guerra Mundial en los paĆses ocupados por Alemania, que contaron con millones de guerrilleros.14 Los judĆos franceses tambiĆ©n tuvieron gran actividad en la Resistencia francesa. En total, se produjeron alrededor de un centenar de levantamientos judĆos armados.
La Unión Europea sancionó una ley que entró en vigor a finales de 2007 penando el negacionismo del Holocausto y de todos los demĆ”s crĆmenes nazis;15 ademĆ”s, creó en 2010 la base de datos Infraestructura europea para la investigación del Holocausto (EHRI), destinada a reunir y unificar toda la documentación y archivos que conciernen al genocidio.16 Por otro lado la ONU rinde homenaje a las vĆctimas del Holocausto desde 2005, habiendo fijado el 27 de enero como DĆa Internacional de la Memoria de las VĆctimas del Holocausto, dado que ese dĆa de 1945, el EjĆ©rcito Rojo liberó el campo de concentración de Auschwitz.17
Los primeros en usar el tĆ©rmino «Holocausto» fueron los historiadores judĆos de finales de la dĆ©cada de 1950; la generalización de dicho tĆ©rmino se produjo a finales de los aƱos sesenta.18
La palabra «holocausto» proviene de la traducción griega del texto masorĆ©tico conocida como Versión de los setenta, en la que el tĆ©rmino olokaustos (į½Ī»ĻĪŗĪ±Ļ ĻĻĪæĻ: de į½Ī»ĪæĪ½, ‘completamente’, y ĪŗĪ±Ļ ĻĻĪæĻ, ‘quemado’) traduce una palabra hebrea que se refiere a un sacrificio consumido por el fuego.19
TambiĆ©n se utiliza para nombrarlo el tĆ©rmino ShoĆ” (Shoah o Sho'ah),20 tĆ©rmino proveniente del hebreo ש××× y cuyo significado es «catĆ”strofe».21 La palabra forma parte de la expresión Yom ha-Sho'ah, con la que se nombra en Israel al dĆa oficial de la Memoria del Holocausto.
En yidis para referirse al Holocausto se emplea la expresión hurb'n eiropa,22 y ella posee el significado de "Destrucción [de las comunidades judĆas] de Europa", incluyendo esto tambiĆ©n la cultura de las mismas.23
En cuanto a la historia del uso del tĆ©rmino «holocausto», desde el siglo XVI se empleó la expresión «holocaust» en el idioma inglĆ©s para catĆ”strofes extraordinarias de incendios con gran cifra de vĆctimas. En el siglo XVIII la palabra adquiere un significado mĆ”s general de muerte violenta de gran nĆŗmero de personas.24
Antes del genocidio judĆo perpetrado por los nazis, Winston Churchill usó la expresión «holocaust» en su publicación El mundo en crisis en referencia al genocidio armenio en TurquĆa.25
En relación al uso de la palabra holocausto para referirse al genocidio de aproximadamente seis millones de judĆos europeos durante la Segunda Guerra Mundial,26 en la entrada "Holocaust" de la Encyclopaedia Britannica (2007), la definición es la siguiente:
Con todo, ha habido historiadores (como Christopher R. Browning) que han mantenido la idea de una decisión concreta de Hitler, que habrĆa tenido lugar durante el verano de 1941 y cuyo reflejo habrĆa sido la orden de Gƶring a Heydrich por la que le instaba a preparar una solución total a la "cuestión judĆa" (otros historiadores, como Philippe Burrin, no veĆan detrĆ”s de este mandato la orden de Hitler). La aprobación del plan de exterminio por parte de Hitler habrĆa ocurrido a finales de octubre o noviembre de ese aƱo, una vez paralizada la invasión a la URSS.36
Otras hipótesis al respecto han apuntado a enero de 1941 como fecha para una decisión de Hitler de exterminar a los judĆos (Richard Breitman); a agosto de 1941, justo al conocerse la declaración de la Carta del AtlĆ”ntico firmada por Roosevelt y Churchill (TobĆas Jersak); a diciembre de ese mismo aƱo (Christian Gerlach); e, incluso, a junio de 1942, justo despuĆ©s del asesinato de Reinhard Heydrich en Praga (Florent Brayard).
Son seguras, sin embargo, sus declaraciones justificativas del genocidio, especialmente concentradas durante los primeros meses de 1942, y con referencias directas que demuestran su conocimiento del mismo.37
En las dos Ćŗltimas dĆ©cadas, y dado que ademĆ”s de que no se ha encontrado ninguna orden de Hitler relacionada con el Holocausto, «parece improbable que Hitler diera una orden Ćŗnica y explĆcita para ejecutar la Solución Final»,38 la historiografĆa se ha decantado por la idea de que nunca se tomó una decisión Ćŗnica y especĆfica de matar a los judĆos de Europa.39 Con todo, durante su proceso en JerusalĆ©n en 1961, Adolf Eichmann confesó que durante la Conferencia de Wannsee (1942) "se estudiaron con rigor los [mĆ”s efectivos] mĆ©todos para exterminar a todo el pueblo judĆo que vivĆa en Europa".40
En relación a Hitler, cuyo papel principal habrĆa sido el de una especie de Ć”rbitro entre los lĆderes nazis que fueron tomando las decisiones que desembocaron en el genocidio, el historiador Ian Kershaw ha hablado de su «autoridad carismĆ”tica» como fuente del mecanismo psicológico mediante el cual sus subordinados trabajaban con
El antisemitismo presente, en mayor o menor medida, en Europa Occidental y Estados Unidos, ademĆ”s de los problemas económicos derivados de la Gran Depresión, provocaron tambiĆ©n "la desgana de los responsables polĆticos britĆ”nicos y estadounidenses a la hora de realizar algĆŗn esfuerzo significativo de salvamento de judĆos europeos durante el Holocausto".46
El Partido nazi, que tomó el poder en Alemania en 1933, tenĆa entre sus bases ideológicas la del antisemitismo, profesado por una parte del movimiento nacionalista alemĆ”n desde mediados del siglo XIX. El antisemitismo moderno se diferenciaba del odio clĆ”sico hacia los judĆos en que no tenĆa una base religiosa, sino presuntamente racial. Los nacionalistas alemanes, a pesar de que recuperaron bastantes aspectos del discurso judeófobo tradicional, particularmente del de Lutero, consideraban que ser judĆo era una condición innata, racial, que no desaparecĆa por mucho que uno intentara asimilarse en la sociedad cristiana. En palabras de Hannah Arendt, se cambió el concepto de judaĆsmo por el de judeidad.47 Por otro lado, el nacionalismo sólo creĆa en el Estado nación caracterizado por la homogeneidad cultural y lingüĆstica de su población. Considerados como nación perteneciente a otra raza, extranjera, inferior e inasimilable a la cultura alemana, los judĆos solo podĆan ser segregados y excluidos del cuerpo social. Frente a la raza judĆa, extraƱa al pueblo germĆ”nico, colocaban los nazis a la raza aria, sosteniendo que solo esta Ćŗltima constituĆa la nación alemana, la Ćŗnica llamada a dominar Europa.48
La primera cuestión era determinar quiĆ©n era judĆo. Los nacionalistas alemanes no habĆan logrado establecer una lĆnea divisoria clara entre judĆos y no judĆos; habĆa en Alemania numerosas personas descendientes de judĆos conversos que no tenĆan ya ninguna relación con la cultura judĆa, asĆ como numerosas familias mixtas y sus descendientes. En este sentido, la primera preocupación de los nazis fue crear un criterio para basar la posterior segregación.
Las primeras leyes dirigidas contra los judĆos no incorporaban todavĆa una definición del ser judĆo y se hablaba en general de «no arios». La definición finalmente adoptada fue la siguiente: judĆo era quien tuviera al menos tres abuelos judĆos, fuera cual fuera la religión de la persona interesada. Quienes tuvieran dos o un solo abuelo judĆo, eran Mischlinge, es decir, medio judĆos. Los primeros, con dos abuelos judĆos, eran «Mischlinge de segundo grado» y podĆan ser reclasificados como judĆos en función de complejas consideraciones (su religión o la de su cónyuge, por ejemplo). PodĆan tambiĆ©n ser "liberados" de su condición y convertirse en arios en pago a los servicios prestados al rĆ©gimen, o podĆan seguir siendo Mischlinge, con lo que estaban sometidos a ciertas restricciones en tanto que «no arios», pero no a las persecuciones dirigidas contra los judĆos. Los Mischlinge de primer grado eran los que tenĆan un Ćŗnico abuelo judĆo y en general eran tratados como arios plenos. Los Mischlinge de uno u otro grado abundaban en Alemania y a menudo lograban ocultar su condición. El dirigente de las SS Reinhard Heydrich, El Carnicero de Praga, era Mischlinge de segundo grado, dato que fue ocultado celosamente por sus superiores nazis.[cita requerida]
Para el psicólogo social Harald Welzer, estudioso del comportamiento de las sociedades ante las catĆ”strofes sociales, la irracionalidad de los motivos no influye en la racionalidad de la acción, cosa que se verificó en el Holocausto y tambiĆ©n corrobora un enunciado de William Thomas: «Si las personas definen las situaciones como reales, Ć©stas son reales en sus consecuencias.»49
Desde un punto de vista sociológico, la República de Weimar se estableció
A lo anterior hay que aƱadir un considerable caos económico y polĆtico, todo lo cual repercutió en que la derecha nacionalista empezase a perfilarse como enemiga de un rĆ©gimen al que hacĆa responsable de la situación, incidiendo especialmente en determinadas consecuencias del tratado, como el reconocimiento por parte de Alemania de su culpabilidad de guerra, la pĆ©rdida de territorios, la reducción del ejĆ©rcito y la dependencia de prĆ©stamos extranjeros. Una inflación masiva en 1923 y el consecuente colapso monetario, que afectaron duramente a las clases trabajadora y media, redondearon un contexto ideal para el surgimiento de una oposición radical al rĆ©gimen.
SimultĆ”neamente, ya desde 1918, la económicamente fuerte población judĆa alemana (poco mĆ”s de medio millón de personas) fue objeto de atención por una
En general, los sentimientos antijudĆos se recrudecieron con las crisis económicas y polĆticas que se desarrollaron entre 1918 y 1923. Por un lado, se empezó a asociar a los judĆos con actividades subversivas por el papel desempeƱado por diversos socialistas y comunistas judĆos (Rosa Luxemburg, Kurt Eisner, Gustav Landauer, Eugen LevinĆ©, Hugo Haase, etc.) en las frustradas revoluciones de 1918-1919. La mayorĆa de ellos terminarĆan siendo asesinados por miembros de la derecha nacionalista, incluido Walter Rathenau, el primer judĆo que habĆa llegado al cargo de ministro de Asuntos Exteriores de Alemania.
Por otro lado, desde 1920 se experimentó una inmigración masiva de judĆos polacos en BerlĆn. Sin trabajo y con dificultades para adaptarse por el idioma, se convirtieron en objetivo para las quejas xenófobas de muchos.
AsĆ, el nuevo nacionalismo adoptó la violencia como un modo de alcanzar la salvación nacional. Desde principios de la dĆ©cada de 1920, una nueva generación de estudiantes universitarios bien preparados de clase media asimiló las ideas vƶlkisch de nacionalismo racista extremo; ideas que, diez o quince aƱos despuĆ©s de terminar sus estudios, cuando llegaron a los puestos mĆ”s altos de las SS y la PolicĆa de Seguridad, y a los puestos estratĆ©gicos del Estado y del partido, pondrĆan en prĆ”ctica.56
En definitiva, la sociedad de la RepĆŗblica de Weimar se fue polarizando, tanto en las clases privilegiadas como en las populares, en dos grandes grupos: por un lado, aquellos que cerraron filas ante los entendidos como los valores tradicionales y autĆ©nticos de Alemania, y, por otro, aquellos que amenazaban con su modernidad a estos: el socialismo, el capitalismo y, especialmente, como cabeza de turco de estos dos, los judĆos. Y, paulatinamente,
Ya en el siglo XX, la culpabilización de los judĆos como responsables de la derrota alemana en la Primera Guerra Mundial fue una actitud general entre los soldados que participaron en ella. El 25 de diciembre de 1918, por ejemplo, un grupo de veteranos creó la asociación Stahlhelm («Casco de acero»), de carĆ”cter nacionalista y antisemita.
Por su parte, los nacionalistas de derecha, los monĆ”rquicos conservadores y las viejas Ć©lites, atemorizados por la revolución de Octubre, asociaban el bolchevismo con el judaĆsmo y creĆan en la posibilidad de una conspiración judĆa. En cuanto a las clases medias y bajas, la creencia en que los judĆos habĆan obtenido ganancias económicas a costa de la guerra y las reparaciones posteriores era tambiĆ©n frecuentes. En general, existĆa un cierto malestar por la inmigración de judĆos desde el Este (entre 1918 y 1933 la polĆtica antisemita del gobierno de Polonia habĆa llevado a 60.000 judĆos a emigrar a Alemania) y por la convicción de que el capital estaba en manos de judĆos (aun asĆ, en 1925 los judĆos constituĆan apenas un 0,9% de la población alemana, 564.379 personas).61
AsĆ las cosas, y teniendo en cuenta que justo tras la guerra ya se habĆa convertido en un Ć©xito de ventas el panfleto antisemita ruso Protocolos de los sabios de Sion,
En 1923 empezó a circular en NĆŗremberg (donde entre 1922 y 1933 se profanaron alrededor de 200 tumbas judĆas, profanación que fue generalizada en todo el paĆs en 1927) el periódico pronazi y antisemita Der Stürmer («El asaltante»), que retomó la frase «Los judĆos son nuestra desgracia» como eslogan. El 4 de julio de 1927, Goebbels publicó el nĆŗmero uno del tambiĆ©n antisemita Der Angriff («El ataque»), con el objeto de mantener vivo el espĆritu del partido nazi los aƱos en que fue ilegal en BerlĆn. Constituido en órgano oficial del partido nazi, incitaba a la violencia contra los judĆos.
En 1929 se creó, por un lado, la «Liga de MĆ©dicos Alemanes Nacional-Socialistas», con el objeto de centralizar el interĆ©s en la eugenesia, y, por otro, la «Liga para Luchar por la Cultura Alemana», una asociación antisemita y anti-bolchevique dirigida por Alfred Rosenberg que centró sus acciones en la lucha contra lo que Ć©l llamaba "arte degenerado".
En 1935 se inició la publicación de las revistas antisemitas «Semanario alemĆ”n de polĆtica, economĆa, cultura y tecnologĆa» (Deutsche Wochenschau für Politik Wirtschaft, Kultur und Technik) y de «Revista de ciencia racial» (Zeitschrift für Rassenkunde), una publicación seudocientĆfica. En 1936, Goebbels fundó el «Instituto del NSDAP para el Estudio del Tema JudĆo» y se publicó la primera tirada de la revista «Investigación sobre el Tema JudĆo» (Forschungen zur Judenfrage), tambiĆ©n de carĆ”cter seudocientĆfico. En julio de 1937, en fin, se inauguró en MĆŗnich la exposición Entartete Kunst («Arte degenerado»), una muestra de obras de arte consideradas inaceptables de autores judĆos y no judĆos, y en noviembre otra exposición titulada Der Ewige Jude («El eterno judĆo»), en la que se asociaba a los judĆos con el bolchevismo, ademĆ”s de mostrar sus caracterĆsticas raciales tópicas: nariz ganchuda, labios grandes y frente inclinada.64
Las zonas de mayor antisemitismo (en el siglo XIX, la violencia antijudĆa era habitual en ellas)65 y, por tanto, mĆ”s receptivas a las ideas nazis al respecto fueron Franconia, Hesse, Westfalia y otras partes de Baviera. AllĆ, los elementos de hostilidad arcaica hacia los judĆos, se fusionaron a finales del XIX con las nuevas corrientes ideológicas del nacionalismo vƶlkisch, el antisemitismo racial que fue la base del racismo nazi.
Con todo,
En general, la historiografĆa distingue entre la actitud durante los aƱos anteriores a la guerra y la actitud durante la misma. AsĆ, en la Ć©poca previa la sociedad alemana mantuvo una amplia diversidad de puntos de vista sobre los distintos asuntos que la afectaban, fiel reflejo de la pluralidad de influencias de muy diversa Ćndole que la afectaban. En este sentido, hubo variados obstĆ”culos a la penetración ideológica nazi generalizada, sobre todo en asuntos relacionados con las esferas de interĆ©s de las iglesias de confesión cristiana y en las preocupaciones económicas del dĆa a dĆa, especialmente las relaciones laborales, respecto de las cuales se produjeron protestas colectivas y acciones de desobediencia civil. Respecto de la cuestión judĆa, se han seƱalado cuatro actitudes bĆ”sicas:68 violenta y agresiva, sobre todo por parte de los radicales nazis; de aceptación de las normas legales de discriminación y exclusión; crĆtica, por motivos morales, religiosos, humanistas, Ć©ticos, económicos e ideológicos, por parte de diversos sectores sociales; y de indiferencia.
Con todo, un periódico como Der Stürmer (El atacante), que recordaba las acusaciones medievales contra los judĆos de asesinos rituales de niƱos cristianos y de utilizar la sangre de estos para ritos religiosos, llegó a tener unos 600.000 lectores.69
El rechazo de los nazis al origen semĆtico del cristianismo llevó a un choque con el cristianismo y dentro de este, la mayor oposición surgió en el catolicismo. Los católicos correspondĆan al 30% de los habitantes de Alemania.75 Su posición ante los gobiernos germanos no era favorable, incluyendo durante el Imperio AlemĆ”n que habĆa caĆdo al perder la primera guerra mundial en 1918 y no existĆa ningĆŗn concordato que diera estabilidad a las relaciones con el estado alemĆ”n. Las relaciones entre la Iglesia católica y los nazis eran muy malas, pero esto iba mĆ”s allĆ” de una preocupación nazi sobre la lealtad de los católicos al estado alemĆ”n que deseaban los nazis. El antisemitismo nazi chocaba inevitablemente con un JesĆŗs judĆo y en el caso de los católicos con el papel de la Virgen MarĆa tambiĆ©n judĆa, de los apóstoles, el primer papa y los primeros santos, todos judĆos.
Representados en imĆ”genes por los católicos, JesĆŗs, MarĆa, Pablo de Tarso, Pedro y los apóstoles se convertĆan en un problema prĆ”ctico para la idea nazi de que la raza judĆa era maligna por sĆ misma y debĆa ser eliminada. ExistĆa una contradicción entre la idea de la supremacĆa de la raza aria y la enseƱanza de que Israel es el pueblo de las promesas y que Abraham (un judĆo) es el padre de la fe de todos los cristianos, peor aĆŗn decir que un judĆo es el salvador del mundo y que su madre judĆa, es madre de Dios, madre de los cristianos, intercesora ante su hijo, asunta al cielo y reina universal. Esto llevó a los nazis a buscar una adaptación del cristianismo que pudiera ser temporalmente tolerable para su ideologĆa, por eso Hitler usó el tĆ©rmino “Cristianismo positivo” en el artĆculo 24 de la Plataforma del Partido Nazi en 1920, afirmando que:
"Exigimos la libertad de culto para todas las denominaciones religiosas dentro del Estado, siempre y cuando no pongan en peligro su existencia o se opongan a los sentidos morales de la raza germĆ”nica. El partido, como tal, defiende el punto de vista de un cristianismo positivo sin unirse el mismo partido de forma confesional a ninguna denominación. Combate el espĆritu judeo-materialista dentro y alrededor de nosotros".76
El ideólogo nazi Alfred Rosenberg jugó un papel importante en el desarrollo del cristianismo positivo para enfrentar al origen semĆtico del cristianismo tradicional. Rosenberg era neo-pagano y notoriamente anti-católico. Para Ć©l, el catolicismo y el judaĆsmo estaban fuertemente relacionados.77 Siguiendo a los teóricos del movimiento racista vƶlkisch, Rosenberg afirmaba que JesĆŗs era un ario (especĆficamente un amorreo o hitita) y que el cristianismo original era una religión aria, pero que habĆa sido corrompida y alterada (judaizada) por los seguidores de Pablo de Tarso y el catolicismo.78 Enfatizaba que las enseƱanzas antijudĆas de los marcionistas, maniqueistas y cĆ”taros eran las verdaderas enseƱanzas del JesĆŗs original, ario, anti judĆo y sin la humildad que los católicos supuestamente le aƱadieron. Rosenberg escribió: "A partir de la descripción de JesĆŗs uno puede seleccionar diferentes caracterĆsticas. Su personalidad a menudo hace su aparición como suave y compasiva, entonces, otra vez, como un farol y Ć”spera. Pero siempre es apoyado por el fuego hacia el interior. Es en el interĆ©s de la iglesia romana, con su ansia de poder, representar la humildad servil como la esencia de Cristo con el fin de crear tantos servidores como sea posible para este "ideal” motivado. Corregir esta representación es otro requisito imposible de erradicar del movimiento alemĆ”n de renovación. JesĆŗs se nos presenta hoy como seƱor seguro de sĆ mismo, en el mejor y mĆ”s alto sentido de la palabra ".79
De acuerdo a los nazis existĆa un dualismo entre la raza aria nórdica divina (con su sangre, cultura y tierra) y la raza judĆa supuestamente maligna y opuesta a la raza aria.80 Rosenberg escribió "el Mito del Siglo XX" (1930), donde como consecuencia de ese dualismo, describió a la Iglesia Católica como uno de los principales enemigos del nazismo81 y proponĆa sustituir el cristianismo tradicional con el "mito de la sangre" neo-pagana.82 El libro es antisemita radical y en consecuencia al cuestionar el origen semita del cristianismo se torna anticristiano en general y particularmente anticatólico, al considerar la universalidad del catolicismo y su “versión judaizada" del cristianismo como uno de los factores en la esclavitud espiritual de Alemania y de la contaminación semĆtica del mundo: "La idea judĆa del "siervo de Dios", que recibe misericordia de un arbitrario y absolutista Dios, ha pasado entonces a Roma y Wittenberg, y puede ser atribuida a Pablo como el verdadero creador de esta doctrina, es decir, que nuestras iglesias no son cristianas, sino paulinas. JesĆŗs, sin duda, alcanzó el ser uno con Dios. Esta era su redención, su objetivo. Ćl no predicó una concesión condescendiente de misericordia de un ser todopoderoso, en la cara del cual incluso el alma humana mĆ”s grande representa una pura nada. Esta doctrina de la misericordia es, naturalmente, muy bien acogida en todas las iglesias. Con tal interpretación errónea, la iglesia y sus lĆderes se presentan como los "representantes de Dios." en consecuencia, pudieron adquirir poder mediante la concesión de la misericordia a travĆ©s de sus manos mĆ”gicas."83
En su ideologĆa antisemita, los partidarios del cristianismo positivo afirmaban que las antiguas invasiones germĆ”nicas del imperio romano habĆan venido a "salvar" la civilización romana, que se habĆa corrompido por la mezcla de razas y por el cristianismo "judaizado y cosmopolita". Pensaban que las persecuciones contra los protestantes en Francia y en otras Ć”reas representaron la aniquilación de los Ćŗltimos restos de la raza aria en esas zonas. Igualmente veĆan en las zonas del norte de Europa que abrazaron el protestantismo lo mĆ”s cercano al ideal racial y espiritual ario, aunque no lo habĆan alcanzado al no haber roto totalmente el vĆnculo semĆtico. Rosenberg escribió: "Ahora podemos ciertamente tambiĆ©n decir que el amor de Jesucristo ha sido el amor de uno que es consciente de su aristocracia de alma y de su fuerte personalidad. JesĆŗs se sacrificó a sĆ mismo como un maestro, no como un sirviente..... y tambiĆ©n MartĆn Lutero sabĆa muy bien, lo que dijo, cuando poco antes de su muerte, escribió: "Estas tres palabras, libertad - cristiano - alemĆ”n, son al papa y a la corte romana nada, sino mero veneno, muerte, diablo e infierno. Ellos no pueden ni sufrir, ni ver ni oĆr. Nada mĆ”s va a venir de esto, eso es seguro" ".84 Otro aspecto doctrinal del cristianismo positivo, consecuencia de la idea de superioridad aria, fue lograr la unidad nacional, para superar las diferencias confesionales, para eliminar el catolicismo y unir el protestantismo en una Ćŗnica iglesia nacional socialista cristiana que fue llamada Iglesia EvangĆ©lica GermĆ”nica.85
Como consecuencia ocurrió una reacción del cristianismo, que provino especialmente de los católicos. El cardenal Michael von Faulhaber estaba consternado por el totalitarismo, el neopaganismo y el racismo del movimiento nazi y como arzobispo de MĆŗnich y Freising, contribuyó al fracaso en 1923 del intento de golpe de estado de la cervecerĆa de MĆŗnich organizado por los nazis.86
Hitler fue a la cĆ”rcel por el fallido intento golpista de MĆŗnich y escogió a Rosenberg en 1924 para dirigir el movimiento nazi en su ausencia.87 En prisión Hitler escribió "Mein Kampf" (Mi lucha), libro en el que sostenĆa que la Ć©tica judeo-cristiana "afeminada" habĆa debilitando a Europa y que Alemania necesitaba un hombre de hierro para su restauración y entonces construir un imperio.88 AsĆ para el nazismo el vĆnculo judeo-cristiano planteaba un dilema a ser superado y el catolicismo era el mĆ”s importante desafĆo.
Durante los aƱos de 1920 a 1937, los lĆderes católicos hicieron diversos ataques francos contra la ideologĆa nazi y la principal oposición cristiana al nazismo y sus ideas de la superioridad de la sangre surgieron de la Iglesia Católica.89 Antes de la llegada de Hitler al poder, los obispos alemanes advirtieron los católicos contra el racismo nazi. Algunas diócesis prohibieron a los fieles la pertenencia al Partido Nazi y la prensa católica condenó el nazismo.90
Este choque llevó a John Cornwell a escribir sobre el perĆodo nazi temprano: "En la dĆ©cada de 1930 el Partido del Centro alemĆ”n, los obispos católicos alemanes, y los medios de comunicación católica habĆa sido fundamentalmente sólidos en su rechazo del nacionalsocialismo. Negaron a los nazis los sacramentos y los funerales en la iglesia y los periodistas católicos atacaron al nacionalsocialismo diariamente en 400 periódicos católicos de Alemania. La jerarquĆa instruyó a los sacerdotes para combatir el nacionalsocialismo en el Ć”mbito local."91
En 1930 y 1931, diferentes conferencias de obispos católicos condenaron el nacionalsocialismo. Los obispos bĆ”varos lo condenaron en cinco aspectos: colocar la raza sobre la religión; rechazar el antiguo testamento y por lo tanto los diez mandamientos; negar el primado del papa como autoridad externa a Alemania, querer una iglesia nacional alemana sin dogmas y usar en el artĆculo 24 del programa del partido la no oposición a los sentimientos morales de la raza germĆ”nica como criterio de moralidad cristiana.92 Los obispos de Freising dijeron que el nazismo “adhiere a un programa religioso y cultural irreconciliable con la enseƱanza católica” y que “el nacionalsocialismo contra nuestra esperanza adoptó los mĆ©todos de los bolcheviques, por lo tanto nosotros no podemos asumir la existencia de buena fe”.93 Igual hicieron la Conferencia de Obispos de Colonia, los obispos de Paderborn y Friburgo y la conferencia de Fulda (agosto de 1931).94
Con la hostilidad permanente hacia los nazis por parte de la prensa católica y el partido del Centro católico, pocos católicos votaron por los nazis en las elecciones de julio de 1932 que llevaron a la toma del poder por el partido nazi en Alemania. Las ciudades de mayorĆa católica como Colonia, Düsseldorf y MĆŗnich y las zona rurales católicas fueron inmunes al nazismo y el nacionalsocialismo logró sus votos fuera de las Ć”reas geogrĆ”ficas de mayor población católica como en las ciudades de Hanover, Wuppertal, Chemnitz y Kƶnigsberg (votos de 40% o mĆ”s por los nazis).95 96
La sensación de que la concepción antisemita y racista de los nazis llegaba a la locura fue expresada por Konrad von Preysing obispo de EichstƤt y uno de los mayores adversarios del nazismo, que al saber que Hitler habĆa sido nombrado canciller dijo: “"Hemos caĆdo en las manos de los criminales y los locos".97 DespuĆ©s del incendio del Reichstag o parlamento alemĆ”n el 27 de febrero de 1933, Hitler suspendió la mayorĆa de los derechos civiles (habeas corpus, libertad de expresión, de prensa, de asociación, a reuniones pĆŗblicas y de la reserva de las comunicaciones), arrestó a los opositores e inició un proselitismo forzado con los paramilitares nazis para la elección parlamentaria del 5 de marzo de 1933 98 y el 23 de ese mes logró la aprobación de la ley habilitante (ErmƤchtigungsgesetz) que le daba poderes dictatoriales totales.
Durante el invierno y la primavera de 1933, Hitler ordenó la destitución de los funcionarios pĆŗblicos católicos,99 el lĆder de los trabajadores católicos, Adam Stegerwald, recibió una golpiza por parte de los camisas marrones pronazis, miles de miembros del partido católico estaban en campos de concentración para junio de 1933.100 Bajo estas y otras fuertes medidas de presión por parte del gobierno nazi se acalló a los católicos y se firmó el concordato con la Iglesia Católica el 20 de julio de 1933101 que entre otras imposiciones, forzó el reconocimiento de la disolución del Ćŗnico partido católico de Alemania, en efecto desde la ley habilitante, Alemania era para motivos prĆ”cticos un paĆs con un Ćŗnico partido legal (el nazi).102
El punto de inflexión en las relaciones entre el cristianismo institucional y el nazismo se produjo con la firma del concordato entre la Santa Sede y el Reich. Por un lado, se daba un supuesto compromiso del nazismo con la Iglesia católica para respetarla mientras sus actividades se limitasen estrictamente a lo religioso (abandonando la polĆtica, la educación y la prensa); por otro, la Alemania nazi buscaba conseguir con el mismo una importante legitimación internacional. Hitler tenĆa un "flagrante desprecio" por el Concordato, escribió Paul O'Shea y su firma era para Ć©l no mĆ”s que un primer paso en la "supresión gradual de la Iglesia católica en Alemania”.103
En enero de 1934, Hitler nombró a Alfred Rosenberg como lĆder cultural y educativo del Reich. El 7 de febrero, el Vaticano prohibió el libro de Rosenberg "El mito del Siglo XX" dando como razones que: “El libro desdeƱa todos los dogmas de la Iglesia Católica…argumenta la necesidad de fundar una nueva religión o una iglesia germĆ”nica y el libro proclama el principio: “hoy estĆ” surgiendo una nueva fe, el mito de la sangre, la fe en defender con sangre el divino ser del hombre: esta fe encarna el absoluto conocimiento de que la sangre norteƱa representa ese misterio que ha remplazado y superado los viejos sacramentos” “.104 105
En la llamada "noche de los cuchillos largos", del 30 de junio al 2 de julio de 1934, los nazis asesinaron a los lĆderes de la acción católica, de la asociación católica de jóvenes y del semanario católico de MĆŗnich entre otros.106 Esto tuvo un enorme efecto intimidatorio sobre la oposición polĆtica.
En julio de 1935 fue nombrado obispo de BerlĆn, Konrad von Preysing, uno de los mayores adversarios del nazismo. Hitler decĆa de Ć©l: “lo mĆ”s sucio de la carroƱa son los que vienen vestidos con el manto de la humildad y el mĆ”s sucio de estos es von Presying".107 Von Preysing fue un decidido defensor de los judĆos y algunos de sus mĆ”s cercanos colaboradores en esta tarea murieron a manos de los nazis durante la segunda guerra mundial.108 109 Von Preysing apoyó francamente a la resistencia clandestina alemana y el intento de golpe de estado contra Hitler de julio de 1944 que fracasó y terminó con la ejecución de 4980 de los implicados.110
En septiembre de 1935 los nazis promulgan las leyes de NĆŗremberg con medidas discriminatorias sin precedentes contra los judĆos, retirĆ”ndoles la ciudadanĆa, prohibiĆ©ndoles usar los sĆmbolos patrios y casarse con personas no judĆas, entre otras medidas terribles. La población y los clĆ©rigos católicos se mostraron descontentos. Un reporte de la Ć©poca trascribe: Aachen, septiembre de 1935. “Las nuevas leyes aprobadas en NĆŗremberg no fueron recibidos con entusiasmo por el pĆŗblico....Como era de esperar conociendo la mentalidad de la población católica de la región, no hubo reacción de simpatĆa por parte de la iglesia. La Ćŗnica parte que fue bienvenida es que la legislación sobre la cuestión judĆa evitarĆ” las acciones ofensivas y la violenta propaganda antisemita. SerĆa deseable que a partir de ahora estas acciones antisemitas, a las que una gran parte de la población se opone, lleguen a su fin.”111
Con las nuevas leyes, el 15 de noviembre de 1935
Sin embargo, tras cuatro aƱos de acoso constante contra los católicos en forma de detenciones de curas y monjas, cierre de conventos, monasterios y escuelas parroquiales, el papa PĆo XI publicó el 14 de marzo de 1937 la encĆclica Mit brennender Sorge («Con intensa ansiedad»), en la que expresaba su queja por estos hechos y lo que de ruptura del concordato suponĆan, y alertaba contra la deificación de conceptos como la raza, la nación y el estado. Difundida clandestinamente en Alemania, se leyó en las iglesias de todo el paĆs el 21 de marzo, domingo de Ramos.114
En la encĆclica, en cuya redacción participó el obispo de BerlĆn von Preysing, Pio XI compara a los lĆderes nazis con Judas (artĆculo 21): “Si el opresor ofrece el trato de apostasĆa que solo Judas puede, a costa de cualquier sacrificio mundano, respondan con Nuestro SeƱor: "Vete, SatanĆ”s, porque escrito estĆ”: Al SeƱor tu Dios adorarĆ”s, y a Ć©l solo servirĆ”s"."115
En el artĆculo 23 condena la doctrina de la superioridad racial base del antisemitismo nazi: " "Revelación" en su sentido cristiano, significa la palabra de Dios dirigida al hombre. El uso de esta palabra para las "sugestiones" de raza y sangre, por las irradiaciones de la historia de un pueblo, es una mera equivocación. Monedas falsas de este tipo no son moneda cristiana” y en el artĆculo 29 describe como pecado las polĆticas nazis y alerta sobre el daƱo para las generaciones porvenir: “El abandono resultante de los principios eternos de una moral objetiva, que educa la conciencia y ennoblece cada parte y organización de vida, es un pecado contra el destino de una nación, un pecado cuyo fruto amargo envenenarĆ” las generaciones futuras”.115
En el artĆculo 30 de la encĆclica Mit brennender Sorge refiriĆ©ndose al daƱo social y humano que las doctrinas nazis provocan y al derecho irrevocable de cada individuo independiente de su raza, dice: "Pero el antiguo paganismo reconoció que el axioma… "Nada puede ser Ćŗtil, si no es a la vez moralmente bueno" (Cicerón, De Off. ii 30). Emancipado de esta regla oral, en el derecho internacional, el principio llevarĆa a un perpetuo estado de guerra entre las naciones; por ignorar en la vida nacional, por confusión del derecho y utilidad, el hecho bĆ”sico de que el hombre como persona tiene derechos que recibe de Dios y que toda colectividad debe proteger contra la denegación, supresión o negligencia. Pasar por alto esta verdad es olvidar que el verdadero bien comĆŗn, en Ćŗltima instancia, lleva a su medida la naturaleza del hombre, equilibrando los derechos personales y las obligaciones sociales, desde el propósito de la sociedad, establecida para el beneficio de la naturaleza humana. La sociedad, fue la intención del Creador para el pleno desarrollo de las posibilidades individuales y para los beneficios sociales, que por un proceso de dar y recibir, cada uno puede reclamar por su propio bien y el de los demĆ”s. Los valores mĆ”s altos y mĆ”s generales, que solo puede proporcionar colectivamente, tambiĆ©n se derivan del Creador para el bien del hombre y para el pleno desarrollo, natural y sobrenatural y la realización de su perfección. Descuidar este orden es sacudir los pilares sobre los que descansa la sociedad y comprometer la paz social, la seguridad y la existencia."115
Los nazis reaccionaron con furia, Hitler juró “venganza contra la Iglesia” por su apoyo al "sionismo" y tomaron severas represalias por esta encĆclica.116 Thomas Bokenkotter escribe: "los nazis estaban furiosos. Como venganza cerraron y sellaron todas las imprentas que imprimen la encĆclica. Ellos tomaron numerosas medidas vengativas contra la Iglesia, incluyendo la organización de un larga serie de juicios de inmoralidad del clero católico”.117 Por su parte Shirer informó que "durante los siguientes aƱos, miles de sacerdotes católicos, monjas y lĆderes laicos fueron arrestados, muchos de ellos por cargos falsos de "inmoralidad" o "contrabando de moneda extranjera” ".118
El 9 y 10 de noviembre de 1938 los nazis usando sus fuerzas paramilitares realizaron una serie de ataques masivos coordinados contra los judĆos en Alemania y parte de Austria llamados en su conjunto “la noche de los cristales rotos”, con el saqueo y destrucción de sus hogares, negocios, escuelas y el incendio de mĆ”s de 1000 sinagogas. 91 judĆos fueron asesinados y 30.000 arrestados y enviados a campos de concentración. “119 Esta acción fue condenada al dĆa siguiente por Pio XI junto con los lĆderes de occidente.120 Como respuesta a la crĆtica católica Adolf Wagner el lĆder nazi de Baviera dijo ante 5000 nazis: “"Cada expresión que el Papa hace en Roma es una incitación de los JudĆos en todo el mundo para agitar contra Alemania".120
El 21 de noviembre de 1938, el Papa insistió en que "existe una sola raza humana", a lo que Robert Ley, ministro de trabajo nazi respondió al dĆa siguiente: "No se tolerarĆ” la compasión para los judĆos. Negamos la afirmación del papa de que no hay mĆ”s que una sola raza humana. Los judĆos son parĆ”sitos."121 El vaticano envió mensajes a los arzobispos del mundo para iniciar trĆ”mites para dar visas a los alemanes no arios para salir del paĆs. Se estima que unos 200.000 judĆos lograron usar estas visas para huir del tercer Reich.122
Pero cuando se fue aproximando la guerra, las actitudes generales se fueron endureciendo, incluso entre el amplio sector de la población que mantenĆan cierta apatĆa al respecto. AdemĆ”s, la propia idiosincrasia del nazismo permitió la aparición de denuncias como forma de control social, de modo que vecinos y compaƱeros de trabajo de los judĆos colaboraron activamente para construir un clima de represión y terror.
El primero de septiembre de 1939, Alemania nazi invadió a Polonia en conjunto con la Unión SoviĆ©tica iniciando asĆ la segunda guerra mundial. La población civil y el clero católico de Polonia fueron masacrados. A los judĆos que vivĆan en Polonia se les trató de forma salvaje. En octubre 20 de 1939 el sucesor de Pio XI, el Papa Pio XII promulgo la encĆclica “Summi Pontificatus, sobre las limitaciones de la autoridad del estado”, desaprobando la guerra, el racismo, el antisemitismo, la invasión a Polonia y la persecución a los católicos. Escribió acerca de la necesidad de traer de vuelta a la Iglesia los que habĆan acogido las ideas nazis y que estaban siguiendo "un falso estĆ”ndar... engaƱados por el error, la pasión, la tentación y el prejuicio, [que] se han desviado lejos de la fe en el Dios verdadero". Escribió sobre "Los cristianos, por desgracia mĆ”s de nombre que de hecho" que han mostrado "cobardĆa" de cara a la persecución y apoyó la resistencia.123 TambiĆ©n reiteró la condena al antisemitismo y la igualdad entre el judĆo y el no judĆo: “el hombre "no es ni gentil, ni JudĆo, circunciso ni incircunciso, bĆ”rbaro ni escita, siervo ni libre. Pero Cristo es todo y en todos” ".124
Desafortunadamente a pesar de las solicitudes papales al gobernante italiano, Benito Mussolini, para mantener la neutralidad, Italia entró en la guerra como aliada de Alemania el 10 de junio de 1940.125 Esto complicó aún mÔs la situación de los católicos.
En 1940, el ministro de Relaciones Exteriores nazi Joachim von Ribbentrop dirigió la Ćŗnica delegación nazi de alto nivel a la que se le permitió una audiencia con PĆo XII y le preguntó por quĆ© el Papa se habĆa puesto del lado de los Aliados. PĆo XII respondió con una lista de las recientes atrocidades nazis y las persecuciones religiosas cometidas contra los cristianos y los JudĆos, en Alemania y en Polonia, lo que llevó al New York Times de esa Ć©poca a encabezar la noticia sobre la reunión "Derechos de los judĆos defendidos" y a escribir de las "ardientes palabras que el Papa pronunció a Herr Ribbentrop sobre la persecución religiosa".126
En Alemania durante la guerra, el clero católico, con el argumento de que los nazis aumentarĆan la agresión antisemita de forma paradójica, tendió a evitó dar condenas pĆŗblicas sobre la situación de los judĆos, quienes habĆan sido sacados de Alemania y trasferidos a los campos de concentración en la conquistada y devastada Polonia. Esta tendencia se vio reforzada cuando el beneficio de dar declaraciones contundentes nombrando directamente a los judĆos quedó en entredicho en uno de los episodios mĆ”s estremecedores de la persecución nazi contra los judĆos. El hecho ocurrió en Holanda, paĆs vecino de Alemania, invadido al inicio de la guerra por el ejĆ©rcito alemĆ”n por la venganza devastadora e inesperada de los nazis ante la reacción enĆ©rgica y pĆŗblica de las iglesias contra el antisemitismo y la violencia contra los judĆos. El arzobispo de Utrecht en Holanda, Johannes de Jong se opuso firmemente a los nazis que habĆan invadido su paĆs y la iglesia católica en Holanda creó una importante red de apoyo a los judĆos.127
En julio 11 de 1942, los obispos holandeses junto con las demĆ”s iglesias del paĆs enviaron una carta de protesta al general nazi Friedrich Christiansen por el trato dado a los judĆos y su texto fue leĆdo en todas las iglesias católicas del paĆs. En la carta decĆa: "El nuestro es un tiempo de grandes tribulaciones de los cuales dos son las mayores: el triste destino de los JudĆos y la difĆcil situación de los deportados para realizar trabajos forzados.... Todos debemos ser conscientes de los terribles sufrimientos que ellos tienen que sufrir, debido a que no son culpables. Hemos aprendido con dolor profundo de las nuevas disposiciones que imponen a los judĆos hombres, mujeres y niƱos inocentes la deportación a tierras extranjeras.... El sufrimiento increĆble que estas medidas causan a mĆ”s de 10.000 personas estĆ” en oposición absoluta a los preceptos divinos de justicia y caridad.... Pidamos a Dios y la intercesión de MarĆa... que Dios pueda prestar su fuerza al pueblo de Israel, tan severamente probado en la angustia y persecución”.128
La respuesta de los nazis fue arreciar la persecución contra los judĆos, revocar la excepción de persecución contra los judĆos bautizados y la Gestapo asaltó las instituciones religiosas católicas capturando cerca de 300 católicos monjes, monjas o sacerdotes de raza judĆa y los enviaron a Auschwitz donde inmediatamente fueron ejecutados en cĆ”maras de gas. Dentro de estas vĆctimas estaba Edith Stein posteriormente proclamada santa por la Iglesia católica.129 El vocero de los obispos holandeses, Titus Brandsma, fue arrestado en enero de 1942, enviado al campo de concentración de Dachau sujeto a experimentos mĆ©dicos y ejecutado con inyección letal el 26 de julio de 1942.130 La situación de los judĆos en Holanda empeoró sensiblemente y esto influyó en la jerarquĆa católica y en las demĆ”s Iglesias cristianas para seguir restringiendo las declaraciones pĆŗblicas mencionado a los judĆos por temor a un efecto contraproducente como el del caso holandĆ©s. Consideraron que la ayuda deberĆa ser preferiblemente discreta.131
En conclusión,
La primera declaración polĆtica conocida de su principal lĆder, el ex cabo del ejĆ©rcito alemĆ”n Adolf Hitler, expuesta en una carta del 16 de septiembre de 1919, incidĆa sobre la cuestión judĆa partiendo de la base de que la comunidad judĆa era un grupo estrictamente racial y no religioso. AdemĆ”s,
En noviembre de 1923, el NSDAP intentó hacerse con el poder para marchar, a continuación, sobre BerlĆn con el objeto de derrocar a la RepĆŗblica de Weimar. El conocido como putsch de MĆŗnich fracasó con la simple intervención de la policĆa, y Hitler fue detenido.
Sin embargo, el juicio subsiguiente se convirtió en una plataforma publicitaria para Hitler y su partido, y durante los nueve meses que pasó en la cĆ”rcel en 1924 tuvo tiempo para escribir su autobiografĆa polĆtica, titulada Mein Kampf (Mi Lucha), que terminarĆa por convertirse en el libro de cabecera del movimiento nazi y en un texto esencial del antisemitismo, que el autor, segĆŗn su propia confesión, habĆa aprendido de personajes como el compositor Richard Wagner, Karl Lueger, alcalde de Viena, y el nacionalista extremista Georg von Schƶnerer.
Wagner, a quien musicalmente admiraba Hitler por encima de cualquier otro mĆŗsico, habĆa expuesto en numerosas ocasiones autĆ©nticas diatribas contra el papel corruptor de los judĆos en el arte en general, a quienes consideraba la conciencia maligna de nuestra civilización moderna o el versĆ”til genio corruptor de la humanidad.135
De Lueger tomarĆa la inspiración para utilizar el antisemitismo como un instrumento de movilización de masas, en tanto podĆa materializar los resentimientos del ciudadano comĆŗn (el judĆo como asesino de Cristo, el judĆo como usurero enriquecido mientras los demĆ”s se arruinan...).
Y en cuanto a von Schƶnerer, Hitler habĆa asumido Ćntegramente sus postulados radicales
Como consecuencia de lo anterior
AsĆ, pues,
Haciendo uso de un lenguaje no solo extremo, sino tambiĆ©n proto-genocida,142 era caracterĆstico asimismo de los discursos de Hitler, cuando tocaba la cuestión judĆa, la deshumanización constante a la que sometĆa a los judĆos
TambiĆ©n entre 1926 y 1928 Hitler se fue interesando cada vez mĆ”s por la cuestión del territorio, cuya escasez por parte de Alemania se habrĆa de solventar sustentĆ”ndose en su creencia en el darwinismo social y en su teorĆa de la historia racial, por lo cual el mĆ”s dĆ©bil debĆa caer en beneficio del mĆ”s fuerte. AsĆ las cosas,
El movimiento hitleriano fue un fenómeno minĆŗsculo y marginal polĆticamente hablando hasta la elección del Reichstag en mayo de 1928. Sin embargo, el nazismo se fue extendiendo en las zonas rurales y la clase media urbana ya a finales de la dĆ©cada, justo en plena crisis económica, permitiendo que en las elecciones de septiembre de 1930 el partido se convirtiese en la segunda fuerza polĆtica de Alemania. Dos aƱos despuĆ©s, serĆa la primera. Durante esos aƱos, el mensaje nazi se centró mĆ”s en la necesidad de un nacionalismo integral antes que en insistir en el antisemitismo, habida cuenta de que Hitler habĆa percibido que no era el elemento mĆ”s efectivo para captar votos por no ser una preocupación de primer orden entre el electorado.
Tras abrirse en marzo de 1933 el campo de concentración de Dachau, adonde se enviarĆan, como en los otros 50 que se crearĆan durante el aƱo (hasta 1945, los nazis construirĆan mĆ”s de 1.000 campos), a los miles de sospechosos enemigos del rĆ©gimen,148 la primera gran actuación del gobierno nazi contra el, aproximadamente, medio millón de judĆos alemanes (menos del uno por ciento de la población)149 fue la declaración oficial para el 1 de abril de 1933 de un boicot económico contra las tiendas y negocios judĆos:
El 4 de abril, el periódico Jüdische Rundschau incitó a los judĆos alemanes a portar la estrella amarilla identificativa, como una forma de reivindicar con orgullo su identidad judĆa.
Pocos dĆas despuĆ©s, el 7 de abril, se aprobó la «Ley para la Renovación de la Función PĆŗblica Profesional», que, en virtud de su pĆ”rrafo tres o, como fue conocido despuĆ©s, su «PĆ”rrafo ario», desplazó al retiro a todos los funcionarios de origen no ario (exceptuando a los veteranos de guerra), esto es, cualquier persona que tuviera un padre o abuelo judĆo. Siguieron diversas leyes que excluyeron del ejercicio profesional a multitud de abogados, jueces, fiscales, notarios y mĆ©dicos judĆos (estos, desde el 3 de marzo de 1936 perdieron el derecho de ejercer en hospitales pĆŗblicos), y diversas medidas contra intelectuales judĆos (universitarios, artistas, escritores, etc.), muchos de los cuales (en 1933, unos 2.000), entre ellos Albert Einstein, emigraron. TambiĆ©n hubo otro tipo de leyes encaminadas a entorpecer la vida social de los judĆos: una ley que prohibĆa la preparación ritual judĆa de la carne; una ley que, pretendiendo reducir la masificación en las escuelas y universidades, limitaba la admisión de nuevos alumnos judĆos, dejando obligatoriamente su nĆŗmero global por debajo del 5%;151 una ley que prohibĆa a los mĆ©dicos judĆos trabajar en hospitales y clĆnicos pĆŗblicos; una ley que impedĆa a los judĆos optar a licencias para farmacias, etc. En cuanto a la ley que excluyó a los judĆos de las asociaciones deportivas, impidió finalmente la participación de la casi totalidad de los atletas judĆos alemanes en los Juegos OlĆmpicos de 1936, con la excepción de Helena Mayer, que vivĆa en California y que estaba categorizada como Mischlinge (ademĆ”s de ser, fĆsicamente, alta y rubia).
La iglesia luterana se opuso a las sanciones de empleo y económicas contra los judĆos.152
Obviamente, este tipo de leyes implicaba algĆŗn tipo de mecanismo para certificar el carĆ”cter ario, o no, de la población. A tal efecto, se desarrolló una red de oficinas de investigación y de gestión del proceso. Por lo demĆ”s, alrededor de 37.000 judĆos emigraron de Alemania en 1933.153
A finales de abril, Hitler se reunió con los representantes de la iglesia católica en Alemania y les explicó que sus acciones contra los judĆos remedaban las realizadas por el catolicismo a lo largo de la historia y que con ellas se hacĆa un gran servicio al cristianismo.154
Durante la noche del 10 de mayo se produjo una quema pĆŗblica de mĆ”s de 20.000 libros, muchos de ellos de autores judĆos, en las plazas de ciudades de todo el paĆs, lo que pretendĆa simbolizar el fin de la influencia intelectual del judaĆsmo en Alemania.
En septiembre, Goebbels, a travĆ©s de la CĆ”mara de Cultura del Reich, inició un proceso de depuración en el Ć”mbito artĆstico y cultural, negando la posibilidad de la actividad profesional a los judĆos en la prensa, el teatro, el cine y la mĆŗsica. Hacia finales del mes, a travĆ©s de otro decreto, se excluyó tambiĆ©n a los judĆos de la profesión de granjero.
Como consecuencia de todo lo anterior, y con el respaldo del Acuerdo Haavara, el primer aƱo de Hitler en el poder provocó la marcha de unos 40.000 judĆos de Alemania, casi el 10% de los que habĆa; tras seis aƱos de gobierno nazi, a finales de 1938 se habĆan marchado del paĆs 200.000 judĆos.
Paralelamente, durante 1933 se crearon mĆ”s asociaciones antisemitas y anticomunistas como la «Asociación General de Sociedades Alemanas Anticomunistas» y el «Movimiento de Creyentes Cristianos Alemanes».
En julio, despuĆ©s de que el Partido Nazi se convirtiese en el Ćŗnico partido legal de Alemania, se despojó de la ciudadanĆa a los judĆos del este que vivĆan en el paĆs y se aprobó la ley para la Prevención de Descendencia con Enfermedades Hereditarias, que estipulaba la esterilización, por un lado, para aquellas personas que pudiesen transmitir a su descendencia algĆŗn tipo de defecto (en consecuencia, antes de 1937 200.000 personas fueron esterilizadas), y, por otro, la eutanasia para los «defectuosos» y las «bocas inĆŗtiles»,155 a los que se representaba en ocasiones como bajo el lema de «idiotas» o de «vida sin esperanza».156 En junio de 1935 se modificarĆa la ley para incluir la obligatoriedad del aborto en el caso de fetos «incapacitados» de hasta seis meses.
El 17 de septiembre se creó la organización nacional judĆa Reichsvertretung der Deutschen Juden («Representación en el Reich de los judĆos alemanes»), con el objeto de aglutinar a los judĆos alemanes y hacer, en la medida de lo posible, frente comĆŗn para defender sus intereses.
En octubre, una ley de Edición obligó a todo judĆo vinculado al periodismo a dimitir, en virtud de la necesidad de un periodismo racialmente puro.
Aunque la experiencia del boicot de principios de 1933, no muy seguido por la sociedad alemana, llevó a que la legislación incidiese en minar a los pequeƱos comerciantes y profesionales judĆos, por provocar menos perjuicios a la economĆa en general, en 1935 la cuarta parte de las empresas judĆas se habĆan ya "arinizado". Y a partir de junio de 1938, cuando la economĆa estaba recuperada, se inició el expolio y la expropiación de las propiedades judĆas, lo cual implicó la emigración de unos 120.000 judĆos.
El 1 de enero de 1934 se eliminaron oficialmente las fiestas judĆas del calendario alemĆ”n.
El 24 de marzo, el mismo mes en que se produjo un violentĆsimo pogromo en Gunzenhausen, se retiró oficialmente la ciudadanĆa a los miembros de la comunidad judĆa.
Paralelamente a las decisiones gubernamentales al respecto, se fueron incrementando las llamadas Einzelaktionen o acciones individuales contra los judĆos por parte de elementos de las SA, actos violentos y sĆ”dicos contra ellos. Especialmente virulentos fueron los altercados producidos en el centro de MĆŗnich el 18 y el 25 de mayo de 1935, culminación de una larga campaƱa incitada por el gauleiter Adolf Wagner, ministro del Interior de Baviera. Con todo, el rechazo de la población obligó a seƱalar como culpables a unos supuestos «grupos terroristas».157
En mayo, Rudolph Hess creó la «Oficina de polĆtica racial del Partido Nacional-Socialista AlemĆ”n de Trabajadores».
En 1934 se publicó tambiĆ©n el libro de Ernst Bergmann titulado Veinticinco puntos de la religión alemana, en el que se afirma que JesĆŗs no era judĆo sino un guerrero nórdico asesinado por los judĆos; por otro lado, se fundó el «Instituto de BiologĆa Hereditaria e Investigación sobre las Razas» en la Universidad de Frankfurt del Meno.
A finales de 1934, unos 50.000 judĆos emigraron de Alemania.158
Tras prohibir en abril que los judĆos se pudiesen exhibir con la bandera de Alemania y expulsarlos en mayo del ejĆ©rcito, la mala imagen exterior que generaba todo este tipo de acciones, y la convicción de que se promovĆan desde el gobierno actos de vandalismo contra los judĆos, se resolvió con la promulgación en septiembre de 1935 de las leyes raciales de NĆŗremberg,159 con las que se intentó contentar tanto a la burocracia del partido nazi como a sus elementos mĆ”s radicales.
Las leyes de NĆŗremberg y la celebración de los Juegos OlĆmpicos en BerlĆn hicieron posible un periodo de tranquilidad fĆsica para los judĆos, que durarĆa hasta 1938; en agosto de 1935, Hitler y Hess habĆan llegado incluso a prohibir las acciones individuales contras los judĆos.161 Sin embargo, los proyectos de recrudecimiento de la actitud de los nazis respecto de los judĆos siguieron adelante.
En esta lĆnea, se emitió ese mismo mes de septiembre la primera orden de aplicación de la ley de CiudadanĆa del Reich por la que ningĆŗn judĆo podĆa ser ya ciudadano del mismo, lo que implicaba que no podĆan votar sobre asuntos polĆticos, ni ejercer cargos pĆŗblicos. AdemĆ”s, se distinguĆa a los judĆos completos (lo que tenĆan tres abuelos judĆos, como mĆnimo) de los parciales (dos abuelos judĆos y que no fuese practicante ni tuviese cónyuge judĆo), esto es, la categorĆa del mestizo o Mischlinge, categorĆa en la que entraron entre 250.000 y 500.000 ciudadanos. A su vez, el mestizo podĆa ser de primer y segundo grado (un abuelo judĆo y ser practicante o tener cónyuge judĆo).162
El 7 de septiembre de 1936 se creó un impuesto del 25% sobre todos los bienes judĆos de Alemania.
En 1937 Hitler declaró que durante los dos o tres aƱos siguientes la cuestión judĆa se habrĆa de arreglar de un modo u otro, y a finales de ese aƱo, con la consecución del pleno empleo en Alemania, la intención de expropiar y eliminar a los judĆos de la economĆa alemana se hizo clara. Consecuentemente,
El 9 de junio la principal sinagoga de MĆŗnich fue incendiada por los nazis y el 10 de agosto la de NĆŗremberg. El 15 de junio todos los judĆos con alguna condena previa, independientemente de su gravedad, fueron detenidos. El 25 se restringió la atención de los mĆ©dicos judĆos a pacientes judĆos y un mes despuĆ©s se les cancelaron sus licencias. Al tiempo, se dio orden de que todos los judĆos de Alemania solicitasen tarjetas especiales de identificación y que, como segundo nombre, los hombre judĆos tomasen el genĆ©rico de Israel y las mujeres el de Sara (un aƱo despuĆ©s, en agosto de 1939, se emitió por parte de las autoridades nazis un listado de nombres permitidos para los niƱos judĆos). El 6 de julio se ordenó que desapareciese antes de fin de aƱo cualquier negocio judĆo. El 20 de septiembre todas las radios de propiedad judĆa fueron confiscadas y desde el 27 de septiembre, se les prohibió a los judĆos ejercer la abogacĆa y desde el 5 de octubre todos sus pasaportes fueron marcados con una gran «J» roja.
El 28 de octubre Alemania expulsó a los 17.000 judĆos con ciudadanĆa polaca, que quedaron abandonados en la frontera, en Zbaszyn, al no aceptarlos Polonia. El 15 de noviembre todos los alumnos judĆos fueron expulsados de las escuelas alemanas.
Entre las medidas y acciones tomadas contra los judĆos de Austria mĆ”s destacables, estuvieron que se les privó de la ciudadanĆa, que sus organizaciones y congregaciones perdieron toda financiación gubernamental y que, ademĆ”s, en los primeros meses de anexión, los bancos vieneses de propiedad judĆa pasaron a manos de los nazis.
La consecuencia inmediata de ello fue una oleada de emigración judĆa tanto de Alemania como de Austria (el 4 de junio, por ejemplo, emigró de Viena Sigmund Freud, con 82 aƱos). La Conferencia internacional de Evian, promovida por Estados Unidos en Francia con el objeto de tratar el tema de los refugiados judĆos, se resolvió con pretextos generales por parte de todos los paĆses presentes, los que terminaron por no acoger a un nĆŗmero sustancial de judĆos que solicitaban refugio.
Al frente de la gestión del procedimiento industrial para la emigración forzada de los judĆos de Viena, se situó desde la misma primavera de 1938 a Adolf Eichmann. En seis meses, expulsó a cerca de 45.000 judĆos y antes de mayo de 1939 mĆ”s del 50% de la población judĆa (unos 100.000) se habĆa ido de Austria.166 En octubre de 1939, invadida ya Polonia, se inició la deportación de los judĆos austriacos hacia campos de trabajos forzados en ese paĆs. En febrero de 1941 se inició la deportación a guetos en Polonia ocupada, como los de Kielce y Lublin, adonde se fueron enviando unos 1.000 judĆos de Viena cada semana.167
La primera deportación en masa se produjo en octubre de 1938, cuando 16.000 judĆos de origen polaco fueron expulsados de Alemania, siendo abandonados en la frontera con Polonia, que les negó la entrada. El hijo de uno de ellos, Herschel Grynszpan, que residĆa en ParĆs, reaccionó asesinando al tercer secretario de la embajada alemana en ParĆs. La propaganda nazi calificó la acción como declaración de guerra y como un acto mĆ”s de la conspiración judeomasónica mundial. AsĆ, un dĆa despuĆ©s de la muerte del diplomĆ”tico, el 10 de noviembre, tuvo lugar la Noche de los cristales rotos (Kristallnacht), pogromo instigado por el ministro de propaganda Joseph Goebbels, pero con la expresa aprobación de Hitler, que constituyó la exhibición pĆŗblica de antisemitismo mĆ”s violenta en Alemania desde la Ć©poca de las cruzadas y marca el inicio del Holocausto.168
Las agresiones no solo fueron realizadas por los fanÔticos ideológicos del partido nazi, sino también por alemanes corrientes. No hubo esta vez protestas públicas significativas por parte de las iglesias.
Dos dĆas despuĆ©s, el gobierno alemĆ”n reforzó las consecuencias del pogromo imponiendo una multa de mil millones de marcos alemanes a la comunidad judĆa alemana por lo que se calificó como una "actitud hostil" hacia el Reich y su pueblo. Durante la reunión en la que se decidió la medida, se sugirieron diversas medidas discriminatorias muchas de las cuales serĆan aprobadas por Hitler el mes siguiente. Mediante ellas se puso prĆ”cticamente fin a la actividad empresarial de los judĆos, a su libertad de movimiento y a sus relaciones con el resto de la población alemana.
AdemĆ”s, 30.000 judĆos fueron detenidos y llevados a campos de concentración, donde llegaron a morir unos 10.000.170
La radicalización de la actitud hacia los judĆos fue reflejada por un artĆculo del 24 de noviembre de 1938 en el periódico de las SS, Das Schwarze Korps, en el que se afirmaba que
Previamente, en el contexto de sus iniciativas diplomĆ”ticas para conseguir que la comunidad internacional se hiciese cargo de la población judĆa alemana, Hitler habĆa declarado dos meses antes al ministro de Defensa de SudĆ”frica, Oswald Pirow, que ya habĆa adoptado una decisión irrevocable sobre ellos y que un dĆa habrĆan de desaparecer de Europa.174
Como consecuencia de esta situación, y tras el establecimiento, ademĆ”s, en enero de la Oficina de Emigración judĆa dirigida por el jefe de la Gestapo Heinrich Müller, la emigración judĆa aumentó considerablemente, tanto la legal como la ilegal, la cual llevó hacia Palestina a unos 27.000 judĆos antes del fin de 1940.
A partir del 21 de febrero de 1939, los judĆos de Alemania se vieron
obligados a entregar a las autoridades todo el oro y la plata que
tuviesen en posesión. El 15 de marzo de 1939 Alemania inició la
ocupación de Checoslovaquia; las SS hubieron de ocuparse de unos 120.000
judĆos. En menos de seis meses, mĆ”s de 30.000 emigraron y 19.000
dejaron Europa, tras haber sido hacinados en Praga. Al final, del total
restante solo sobrevivirĆan 10.000.176
El 30 de abril de 1939 se promulgó una ley que prohibĆa a judĆos y no judĆos compartir el mismo bloque de pisos; como consecuencia de ello, se crearon casas judĆas y guetos en las grandes ciudades que hicieron aumentar el aislamiento social de la población judĆa. La obligatoriedad de portar la insignia amarilla que entró en vigor en 1939, asentó definitivamente ese aislamiento y condujo a la segregación de los judĆos de un modo drĆ”stico.177
En 1939, 78.000 judĆos abandonaron Alemania y se confiscó por todo el paĆs objetos de valor pertenecientes a los judĆos. Finalmente, el 12 y 13 de febrero de 1940 comenzaron las deportaciones de los judĆos de Alemania, especialmente desde Pomerania. Los pocos que fueron quedando vieron como se deterioraba completamente su vida civil en el paĆs: prohibición de la emigración (octubre de 1941), disolución de la Liga Cultural JudĆa (septiembre de 1941), leyes que prĆ”cticamente condenaban a la pena de muerte por cualquier infracción (diciembre de 1941) y marcado con una estrella de papel blanco de todo hogar judĆo (marzo de 1942).178
Tras las distintas anexiones e invasiones de paĆses y otros
territorios durante la guerra, el principal objetivo de Hitler fue el
genocidio racial de los mismos, en tanto que habĆan pasado a formar
parte de la Gran Alemania. Como corolario de este objetivo y de las
consecuencias naturales de una guerra, dos fueron los grandes problemas
con lo que se encontró el nazismo: el reasentamiento de los deportados y
de los prisioneros de guerra, y la manutención de los mismos. Y aunque,
en parte, la polĆtica de exterminio fue una salida a ambos problemas,
ya en septiembre de 1939 habĆa constancia de las ideas de Hitler sobre
la administración de Polonia:
Esto quiere decir que durante el periodo 1939-1941, los nazis no llegaron a elaborar una polĆtica clara y coherente sobre quĆ© hacer con los judĆos, los polacos y el medio millón de germanos de pura cepa que fueron «repatriados» a territorios anexionados por Alemania. Solo cuando el Warthegau empezó a colapsarse con los judĆos llegados de Alemania y cuando la invasión de la URSS multiplicó el problema del movimiento y la manutención de personas, se empezó a pensar mĆ”s seriamente en la elaboración de planes mĆ”s o menos precisos para solucionar tales problemas.
En este sentido,
Por lo demĆ”s, en el Ć”rea ocupada por el EjĆ©rcito Rojo desde el 17 de septiembre, la suerte de los judĆos (tanto los residentes como los refugiados ante el avance alemĆ”n) fue tambiĆ©n mala: 100.000 de ellos murieron en los procesos de deportación a Siberia y muchos se hubieron de resignar a regresar a la zona ocupada por los alemanes, debido a la situación insostenible con los soviĆ©ticos.186
Al tiempo que entre el 1 de septiembre y el 25 de octubre de 1939 se desarrollaba en todo el paĆs la «Operación Tannenberg», ejecutada por las SS «Einsatzgruppen», cuyo resultado fue el asesinato de cerca de 10.000 intelectuales y miembros de la nobleza y el clero polacos con el objeto de eliminar la resistencia local,187 desde principios de la invasión las acciones contra los judĆos se fueron sucediendo. Por ejemplo, el 8 de septiembre, el grupo operativo especial del Servicio de Seguridad de las SS, que repetirĆa acciones similares en otras zonas, asesinó en Bedzin a un grupo de niƱos judĆos e incendió la sinagoga y casas vecinas, al tiempo que disparaba indiscriminadamente con los judĆos con los que se encontraba por la calle. El resultado fue de 500 judĆos muertos.188
El 11 de septiembre, en una reunión en Cracovia, se le comunicó a Udo von Woyrsch, jefe del mencionado Grupo Operativo, una orden de Himmler por la cual instaba a tomar las medidas mĆ”s duras posibles contra los judĆos para que, movidos por el terror, se desplazasen hacia el este abandonando la zona controlada por los alemanes.189 El 21 de septiembre, Reinhard Heydrich, jefe de las SS, ordenó a los Einsatztruppen que, en colaboración con las autoridades civiles y militares, iniciasen una serie de concentraciones de los judĆos en guetos y deportaciones masivas de ciudadanos hacia el Este (desde el 29 de noviembre, la pena de muerte era el castigo para quien no se presentase a la deportación). Toda comunidad judĆa por debajo de los 500 individuos quedó disuelta y enviada a guetos y campos de concentración.
A tal efecto, se estableció un departamento de las SS, el Rasse-und Siedlunghauptamt («Oficina Principal -o central- para la Raza y el Reasentamiento»), para gestionar la germanización de la zona conquistada y el bienestar de los colonos allĆ enviados. Sus miembros contaban con cuatro semanas de adiestramiento para la evaluación racial y biológica, que se basaba en veintiĆŗn criterios fĆsicos (quince eran fisonómicos). La clasificación obtenida utilizaba descripciones como
El 11 de noviembre, en las afueras de Ostrow Mazowiecka, se produjo uno de los primeros asesinatos masivos de judĆos polacos por parte de los nazis. Acusados por la población local de haber incendiado parte de la ciudad, la policĆa alemana mató entre 162 y 500 judĆos.192 El 12 de diciembre se instauró en el este de la Gran Alemania un periodo obligatorio de trabajos forzados para los judĆos de entre 14 y 60 aƱos. Unos meses despuĆ©s, en mayo de 1940, se lanzó una nueva ofensiva contra los intelectuales polacos denominada «Operación de Pacificación Extraordinaria».
En resumen, con la invasión de Polonia en septiembre de 1939, los nazis se encontraron con que el imperio alemĆ”n habĆa incorporado a su población a dos millones de judĆos polacos (posteriormente, un millón de ellos, de la Polonia oriental, como resultado del pacto nazi-soviĆ©tico pasarĆan a formar parte de la Rusia comunista). Esta situación, que se repitió en menor medida con cada conquista alemana (120.000 judĆos mĆ”s de los territorios checos, por ejemplo, etc.), puso a los nazis ante el problema de cómo lograr territorios judenrein, esto es, «libres de judĆos».
Entre septiembre y diciembre se establecieron las divisiones administrativas para Europa del este, de donde se intentarĆa expulsar a la fuerza a los judĆos: la Gran Danzig (norte de Polonia), Prusia Occidental (norte de Europa en el BĆ”ltico), la Gran Prusia Oriental (norte de Europa en el BĆ”ltico) y la zona del oeste de Polonia anexionada, que los nazis denominaron «Warthegau» («Reichsgau Wartheland»), cuya capital era Posen (Poznan), y que desempeƱarĆa un papel crucial en la gĆ©nesis de la Solución Final. Se creó tambiĆ©n el conocido como Gobierno General en Polonia, zona administrativa que no quedó incorporada a la Gran Alemania y donde los nazis situarĆan sus campos de concentración y exterminio; fue nombrado jefe Hans Frank y Cracovia, importante comunidad judĆa, serĆa designada como su capital. De acuerdo con las indicaciones expresas de Hitler,193 el Gobierno General se constituyó como un territorio autónomo con respecto del Reich, y en Ć©l, lugar de destino del resto de judĆos de Polonia, se puso en prĆ”ctica una lucha Ć©tnica sin lĆmites.
En lĆneas generales,
En septiembre de 1939 se expusieron, en distintas directrices del Jefe de la PolicĆa de Seguridad Reinhard Heydrich, las lĆneas definitorias de lo que entonces se entendĆa como objetivo final en relación a los judĆos: concentrarlos en las grandes ciudades polacas para a continuación deportarlos hacia una reserva al este del VĆstula.196 A estas alturas, estaba ya claro que
En la primera quincena de diciembre, se llevó a cabo la primera deportación: se detuvo en Posen a 88.000 polacos y judĆos y se les trasladó hasta el Gobierno General (los hombres aptos y sanos eran, sin embargo, enviados a Alemania a trabajar forzosamente). Por otro lado, estas deportaciones de cientos de miles de judĆos supuso que desde finales de 1939, se empezasen a establecer guetos por toda Polonia; el primero, erigido en diciembre, estuvo en la ciudad de Lodz (en la que entre el 15 y 17 de noviembre los nazis habĆan destruido todas las sinagogas), precisamente en el Warthegau.198 SimultĆ”neamente, se establecieron trabajos forzados para todos los judĆos de la Polonia anexionada; los no aptos para el trabajo (niƱos, mujeres y enfermos) fueron confinados en guetos.
Sin embargo, avanzado 1940, Hans Frank recibió una petición, a la que se negó, para albergar en la zona de su jurisdicción a un cuarto de millón de judĆos provenientes del gueto de Lodz, de los que querĆa librarse el Warthegau. A su vez, Gƶring tuvo que prohibir en marzo del mismo aƱo que los judĆos de las zonas orientales del Reich fuesen deportados sin mĆ”s a la Polonia anexionada. La imposibilidad de hacerse cargo de ellos, tanto en uno como en otro caso, hizo pensar ya que la solución al problema judĆo tendrĆa que ser otra. En este sentido, en junio, Heydrich informó a Ribbentrop de que la solución para los tres millones y cuarto de judĆos bajo dominio de Alemania habrĆa de ser «territorial».199
El 25 de mayo de 1940, Himmler le habĆa presentado a Hitler un memorĆ”ndum secreto titulado «Reflexiones sobre el trato a los pueblos de raza extranjera del Este» en el que hablaba del «pueblo subhumano del Este» y de la necesidad de utilizarlos como mano de obra. ExplĆcitamente, rechazaba el exterminio fĆsico (por antialemĆ”n y bolchevique), prefiriendo el reasentamiento y división de grupos sobre la base de un criterio racial. Respecto de los judĆos, expresaba su esperanza de que estos desapareciesen de Europa a travĆ©s de una gran emigración de los mismos a Ćfrica o alguna otra colonia.200
Entre las soluciones alternativas, que les fueron presentadas a los representantes judĆos tras la crisis en el proceso de deportaciones materializada en una reunión celebrada el 31 de julio de 1940 en Cracovia donde, ante la evidencia expuesta por parte de Greiser de la masificación en el Warthegau (en el gueto de Litzmannstadt-Lodz habĆa ya 250000 judĆos), se sugirió la posibilidad de la emigración a Palestina o la de enviarlos a Madagascar. Esta Ćŗltima idea estaba en el aire desde que en 1937 el gobierno polaco habĆa tratado de llegar a un acuerdo con franceses y britĆ”nicos para enviar allĆ a un millón de judĆos polacos. Tras la capitulación de Francia, Franz Rademacher, responsable alemĆ”n de asuntos judĆos en la CancillerĆa, elaboró un memorĆ”ndum que preveĆa la deportación de cuatro millones de judĆos de Europa a la isla. La idea quedó descartada a principios de 1942.201
Entre mayo y diciembre de 1940, miles de judĆos de Polonia fueron enviados a la nueva frontera soviĆ©tica para construir fortificaciones.
Los principales guetos en la Polonia ocupada, en funcionamiento entre 1939 y 1941, fueron los de Varsovia, Minsk, Lodz, Radom, Piotrkow, Lublin, Kielce, Czestochowa, Bedzin (con 27.000 judĆos, un 45% de la población, tras diversas muertes y deportaciones, el gueto fue liquidado en agosto de 1943), Sosnowiec, Tarnow y Cracovia (donde habĆa 60.000 judĆos, el 25% de la población total).202
El primer gueto se abrió el 8 de octubre de 1939 en Piotrków Trybunalski, distrito de Lodz, y el 19 de octubre se creó el de Lublin. En 1940 se crearon el de Lodz, el 18 de febrero, aislado del resto de la población el 30 de abril, y el Bedzin, el 1 de julio.
El mayor de todos los guetos en la Polonia ocupada por Alemania fue el de Varsovia, con una superpoblación que llegó a alcanzar el medio millón de judĆos en un espacio de 3,3 kilómetros cuadrados. En octubre de 1940 se terminó de recluir en Ć©l a todos los judĆos de la ciudad y fue aislado del resto de la misma en noviembre. En abril de 1941 llegaron mĆ”s de 40.000 judĆos deportados desde Alemania y BĆ©lgica. Tanto en Varsovia como en Lodz, cerca de una cuarta parte de los judĆos murieron a causa de las enfermedades, el hambre y la crueldad a la que eran sometidos.
En la primavera de 1941 se establecieron los guetos de Cracovia, Lublin (ambos en marzo) y el de Kielce. En abril se establecieron dos guetos separados en Radom y uno en Czestochowa.
SimultĆ”neamente, desde noviembre de 1939, se ordenó la constitución de consejos judĆos en las comunidades judĆas para encargarse de la aplicación precisa e inmediata de las directrices emitidas por las autoridades alemanas. Entre sus funciones, estuvo la gestión de la concentración de los judĆos de las zonas rurales en ciudades con enlaces ferroviarios o cerca de vĆas fĆ©rreas, pero sobre todo la de actuar de enlace entre la población y las autoridades nazis.
A finales de 1940, ya existĆa la percepción de que los guetos no tenĆan visos de disolverse a travĆ©s de las deportaciones, aĆŗn a pesar de que las condiciones de vida en su interior estaban empeorando dramĆ”ticamente. En marzo de 1941, el que habĆa sido responsable de la acción de eutanasia que entre 1939 y 1941 habĆa asesinado a 70.000 enfermos mentales en Alemania, Victor Brack, propuso aplicar mĆ©todos de esterilización a entre 3.000 y 4.000 judĆos por dĆa.203
Cuando en el otoƱo de 1941 empezaron a llegar al Warthegau los primeros judĆos deportados de Alemania, las posibles salidas empezaron a buscarse de forma clara en otros mĆ©todos. De hecho,
En general, la cautelas del nazismo venĆan provocadas por las dificultades de ocultar a la opinión pĆŗblica alemana determinadas acciones y decisiones aplicadas sobre esos ciudadanos alemanes; asĆ las cosas, el Reich no fue declarado judenrein hasta junio de 1943.
Estos meses del otoƱo de 1941 serĆan decisivos en el diseƱo y plasmación del Holocausto, por cuanto las autoridades regionales nazis, a falta de directrices claras desde BerlĆn, se vieron obligadas a recurrir a una toma de decisiones por propia iniciativa para liberar sus Ć”reas de judĆos. Fue en esas fechas cuando se iniciaron algunos programas locales de exterminio, aĆŗn con el conocimiento de BerlĆn.205
Hacia noviembre de 1941, se planteó tambiĆ©n si los judĆos del Este deberĆan ser respetados en el caso de que fuesen Ćŗtiles como trabajadores para la industria armamentĆstica. A la pregunta de Heinrich Lohse (comisario del Reich para Ostland) si debĆan ser liquidados sin tener en cuenta consideraciones prĆ”cticas, el Ministerio del Reich para los Territorios Ocupados respondió que las consideraciones de tipo económico no debĆan tenerse en cuenta. Por lo demĆ”s, remitió la resolución de otras dudas al jefe superior de las SS y la policĆa.206
Entre las primeras soluciones locales estuvo el fusilamiento de judĆos a su llegada al BĆ”ltico desde Alemania. Asimismo, en noviembre, bajo órdenes del jefe de la policĆa de las SS de la zona, se comenzó a construir un pequeƱo campo de exterminio en Belzec (municipio de Lublin) con el fin de matar a los judĆos no aptos para el trabajo.207
Después, tras el comienzo de la invasión de la Unión Soviética, antes
del final de 1941, dos millones de prisioneros soviĆ©ticos habĆan muerto
ya de hambre en campos de concentración alemanes.
La polĆtica de deportaciones con el objeto de dar cabida a alemanes, que en la primavera de 1940 habĆa llevado al Gobierno General a 128.011 judĆos,208 terminó provocando numerosas quejas tanto por parte de aquellos que echaban en falta la mano de obra para la guerra que esos judĆos representaban, Gƶring, como por quienes como Frank veĆan como el territorio bajo su gestión se empezaba a ver congestionado por esos deportados.
En Bulgaria, paĆs inicialmente aliado al Eje, se promulgaron leyes
antisemitas incluyendo la implementación de trabajos forzados (1940-41),
pero los trenes nunca partieron. La deportación de 1943 fue cancelada
debido a la resistencia, que contó con el apoyo de la Iglesia Cristiana
Ortodoxa de Bulgaria y de la opinión pública.212
En 1944, cuando Bulgaria rompió con Alemania y se unió a la coalición
antihitleriana, a los judĆos bĆŗlgaros se les restituyeron todos los
derechos de los que habĆan sido privados. El periodista bĆŗlgaro Samuel
Francés expresó que:
Esos
Esas deportaciones plantearon el problema de dónde colocar a los judĆos y quĆ© hacer con ellos. En aquellos momentos ya era un problema para el ejĆ©rcito alemĆ”n el retener y alimentar a los tres millones de prisioneros de guerra soviĆ©ticos. Consecuentemente, se decidió no usar los campos de prisioneros y optar por los guetos masificados que ya habĆa en Minsk, Riga y, sobre todo, Lódz.
En septiembre, Himmler (que desde julio tenĆa un control absoluto
sobre las medidas de seguridad que hubiesen de adoptarse en los
territorios conquistados en el este, incluida la eliminación de
cualquier amenaza de subversión) avisó a Arthur Greiser de que unos
70.000 judĆos (alemanes y checos) iban a ser enviados al gueto de Lodz;
20.000 fueron enviados al mes siguiente.
La imposibilidad material de sostener los guetos tan llenos de gente incentivó la maquinación del asesinato en masa como una respuesta nazi ante esa situación. El hambre y el frĆo mataron a muchos judĆos, y desde enero de 1942 empezó a usarse el gaseamiento en Chelmno.220
Respecto de la actividad criminal en durante la invasión, fueron especialmente relevantes las matanzas perpetradas por las brigadas de las SS y la Einsatzgruppen. Tras una orden de Himmler de principios de agosto («todos los hombres judĆos deben ser fusilados. Empujen a las mujeres judĆas a los pantanos»), una brigada fusiló a mĆ”s de 25.000 judĆos en menos de un mes en la zona de los pantanos de Pripet. MĆ”s adelante, las órdenes de fusilamiento se extendieron a niƱos y mujeres. AsĆ, por ejemplo, la unidad comandada por Friedrich Jeckeln, que operaba en la zona de Kiev, llegó a fusilar hasta octubre a mĆ”s de 100.000 judĆos entre hombres, mujeres y niƱos.221
Con la aprobación y sanción por parte de Hitler de las distintas fases de intensificación, la Solución Final, como proceso, arrancó en la primavera de 1941 con la planificación de la «Operación Barbarroja» y la propaganda para persuadir al pueblo alemĆ”n acerca de la conspiración judeo-anglosajona (Estados Unidos ya incluidos) contra Alemania;222 se amplió durante el verano con el paso a un genocidio a gran escala en la Unión SoviĆ©tica reciĆ©n invadida (radicalizado en otoƱo por la deportación masiva hacia el este ordenada por Hitler de los judĆos del Reich, Bohemia y Moravia) y se encaminó hacia su pleno desarrollo entre diciembre (una vez declarada la guerra a Estados Unidos) y la primavera de 1942, cuando surgió definitivamente un programa coordinado de exterminio que se materializarĆa en la matanza perpetrada en los distintos campos.223
El 16 de julio de 1941, el jefe del Servicio de Seguridad (SD) en Posen, Rolf-Heinz Hƶppner envió a Adolf Eichmann, de la Oficina Principal de Seguridad del Reich en BerlĆn, un informe titulado Solución a la cuestión judĆa, en el que recogĆa las conclusiones de diversas discusiones al respecto entre distintos organismos del Reich. La idea principal que se exponĆa en el informe era la de concentrar a todos los judĆos del Warthegau en un campo para 300.000 personas situado cerca del centro de la producción de carbón, para que los judĆos aptos para el trabajo pudiesen ser explotados. AdemĆ”s, se seƱalaba, en relación con los judĆos que no pudiesen trabajar y con aquellos a los que no fuese posible alimentar, que habrĆa que considerar seriamente si la solución mĆ”s humana no serĆa terminar con ellos mediante algĆŗn tipo de preparado de efecto rĆ”pido. Por lo demĆ”s, se sugerĆa la esterilización de todas las judĆas para solventar el problema judĆo en esa misma generación. AsĆ, pues, el informe destacaba la idea de genocidio en una fase embrionaria.224
Posteriormente, el 31 de julio, Gƶring firmó un documento, que se supone redactado a partir de un borrador de Eichmann, en el que se instaba a Heydrich para que se encargara de llevar a cabo los preparativos necesarios para «la solución completa de la Cuestión JudĆa dentro de la esfera de influencia alemana en Europa», probablemente con el sentido de buscar todavĆa una solución territorial del tipo de intentar un traslado de los judĆos alemanes y de otros lugares de Europa a un reserva situada mĆ”s allĆ” de los Urales.225
Esa solución territorial dependĆa, por un lado, de una victoria rĆ”pida de Alemania sobre la Unión SoviĆ©tica y, por otro, de un cambio en los planes de Hitler, que todavĆa tenĆa en mente usar a los judĆos alemanes como rehenes y que no querĆa que fuesen deportados al Este. Sin embargo, en septiembre las ideas empezaron a cambiar, cuando, probablemente, Rosemberg convenció a Hitler de utilizar la deportación de judĆos como forma de represalia por las deportaciones de alemanes del Volga a Siberia por parte de los soviĆ©ticos.226 Hitler ordenó en septiembre, cuando los Einsatzgruppen habĆan emprendido el genocidio total en la Unión SoviĆ©tica, la deportación inmediata de los judĆos de Alemania, Austria y Checoslovaquia.
En el otoƱo de 1941, Heinrich Himmler, encargado principal de llevar a cabo el plan que conducĆa a exterminar a las tres cuartas partes de todos los judĆos europeos, dio la orden al General de las SS Odilo Globocnik (jefe de las SS para el distrito de Lublin) de aplicar un plan para matar sistemĆ”ticamente a los judĆos residentes en el Gobierno General.228 “Aktion Reinhard”
fue el nombre en clave dado a la operación por Heydrich (que habĆa sido
el encargado de preparar la "Solución final" y que fue asesinado por partisanos checos en mayo de 1942).228
A partir de 1941, cuando el asesinato en masa de judĆos se convirtió en polĆtica de Estado, la cifra aumentó exponencialmente; solo ese aƱo, murió 1.000.000.230 En julio de 1941, el Reino Unido, a travĆ©s del desciframiento de códigos, era ya conocedor de las masacres de judĆos soviĆ©ticos.231
A lo largo de ese aƱo, fue la polĆtica genocida efectuada contra los judĆos rusos la que, habiĆ©ndose iniciado la invasión de la Unión SoviĆ©tica, monopolizó la atención de los jerarcas nazis, polĆtica que se encuentra en el origen mismo del Holocausto.
Tras una primera instrucción de Heydrich el 17 de junio a los comandantes de los Einsatzgruppen acerca de la puesta en prĆ”ctica de la Solución final,232 en una orden del 2 de julio de 1941, Ć©l mismo realizó una serie de indicaciones genĆ©ricas a los jefes superiores de las SS y la policĆa en el este sobre la necesidad de matar judĆos, saboteadores, subversivos y funcionarios del Komintern (ademĆ”s de instigar a las poblaciones locales para desencadenar pogromos contra los judĆos). La limitación del alcance de la orden parece ser una estratagema con el fin de justificar de alguna manera los fusilamientos en masa que la Wehrmacht y otras autoridades estaban ya practicando.
Un mes despuĆ©s, en una conferencia de planificación, Hitler afirmó que habĆa que aniquilar a cualquiera que se interpusiese en el camino de Alemania.234
Un mensaje del 1 de agosto de Heinrich Müller, jefe de la Gestapo, indicaba que habĆa que presentar informes continuos a Hitler acerca de los trabajos de los Einsatzgruppen en el Este.235 TambiĆ©n, a mediados del verano determinados elementos radicales del nazismo habĆan convencido a Goebbels de la necesidad de eliminar a los judĆos de la retaguardia, de las ciudades alemanas; el primer paso fue marcarlos con una estrella amarilla, algo que Hitler aceptó a mediados de agosto.236
Todo lo anterior, y muy especialmente la actividad desarrollada por los Einsatzgruppen, se corresponde con testimonios y pruebas documentales que apuntan a que el mandato de Hitler acerca de asesinar a determinado tipo de judĆos rusos (sobre todo, dependiendo de su edad y sexo) fue transmitido a los Einsatzkommandos en el mes de agosto. El asesinato generalizado, que culminarĆa con los fusilamientos masivos de finales de septiembre en Babi-Yar (33.771 hombres, mujeres y niƱos), no habrĆa sido ordenado explĆcitamente por Hitler, sino que este habrĆa dado su respaldo a una sugerencia de, probablemente, Himmler, a partir de las impresiones transmitidas por los comandantes locales que tenĆan a su cargo los fusilamientos.237
Por lo demĆ”s, se ha demostrado que la Wehrmacht colaboró con los Einsatzgruppen implicĆ”ndose directamente en el asesinato de casi dos tercios de los prisioneros de guerra soviĆ©ticos, muchos de los cuales serĆan los primeros en probar las cĆ”maras de gas de Auschwitz, y que aproximadamente 1.300.000 judĆos (una cuarta parte de todos aquellos que murieron en el Holocausto) ademĆ”s fueron asesinados por ella.238
A mediados de agosto, con la invasión de la Unión SoviĆ©tica ya en marcha, Hitler no solo insistĆa en la relación entre una nueva guerra mundial y la aniquilación de los judĆos, sino que aceptó la deportación hacia el este de los judĆos que aĆŗn quedaban en Alemania. La situación de estos, como se refleja en los testimonios de Victor Klemperer, se habĆa ido deteriorando con celeridad, hasta el punto de que una ley de diciembre de 1941 imponĆa la pena de muerte como castigo para prĆ”cticamente cualquier infracción cometida por un judĆo.239 A los no deportados (por ejemplo, aquellos que formaban parte de matrimonios mixtos), se les sometĆa a trabajos forzados.
En octubre, Heydrich precisó todavĆa mĆ”s que la deportación tenĆa que afectar a todos los judĆos de los territorios ocupados por Alemania.
SimultĆ”neamente, las declaraciones genocidas por parte de los jerarcas del nazismo eran frecuentes: por ejemplo, en noviembre, Alfred Rosenberg afirmaba que el objetivo de los asesinatos en masa que ya se estaban produciendo era el «exterminio biológico de toda la juderĆa de Europa» y en diciembre Goebbels recordaba que la compasión o el arrepentimiento respecto de los judĆos estaban fuera de lugar y que la guerra, desecadenada por ellos, los habĆa sumido en «un proceso gradual de aniquilación».240
AsĆ, pues, a finales de 1941 se estaba aplicando un programa de exterminio, en el que intervenĆan tanto las autoridades militares alemanas, como la policĆa, las SS, las milicias locales y los administradores civiles de los distintos territorios. Sin embargo, estaba tambiĆ©n claro que la intensidad reclamada por Himmler no se podĆa alcanzar a base, sobre todo, de los fusilamientos en masa. Por otro lado,
Himmler aprobó en octubre la construcción en Belzec de un campo que sirviese de base para las camionetas de gas; tambiĆ©n en Chelmno se estableció otro centro similar, de donde salĆan las tres camionetas que se utilizaban para asesinar a los judĆos (y gitanos, tambiĆ©n) transportados desde el gueto de LódÅŗ, con el objeto de ir dejando sitio, como en otros guetos, para los judĆos que iban llegando desde todas partes de Europa. Estas camionetas podĆan matar a 50 personas a la vez durante el trayecto de 16 km entre el gueto y el campo, donde eran enterradas en zanjas. Por este procedimiento, en Chelmno fueron asesinadas 360.000 personas.243 A finales de 1941 los cuatro grupos operativos estaban empleando un total de unas 30 camionetas. TambiĆ©n en Serbia se hizo uso de una camioneta de gas; a principios de mayo de 1942, mĆ”s de 7500 judĆos habĆan muerto en ella.
En diciembre de ese mismo aƱo, los dos millones y medio de judĆos del Gobierno General eran ya una preocupación real para los dirigentes nazis. Y, en este sentido, alguno de ellos, como Hans Frank ya hablaba de la «necesidad de tomar medidas que de algĆŗn modo conduzcan a lograr su aniquilación en sintonĆa con otras medidas» que habrĆan de tomarse desde el Reich.244
La primera consecuencia de lo hablado en Wannsee fue la reestructuración de todos los campos de concentración existentes: desde febrero de 1942, se convirtieron, de forma sistemĆ”tica, en una fuente primordial de mano de obra para las industrias de guerra alemanas. Sin embargo, gestionados por las SS, el aumento de la aportación de los prisioneros se hizo por la vĆa de la violencia y el terror: con el objetivo siempre en mente de la reorganización racial del continente, el exterminio por el trabajo implicó que solo la productividad del trabajador podrĆa salvar a este, eventualmente, de la muerte. En este sentido, aquellos que no eran aptos para el trabajo, fueron asesinados por millones.246
En esta lĆnea, el 14 de febrero Hitler le dirĆa a Goebbels que estaba decidido a «limpiar Europa de judĆos sin remordimientos» y que era necesario acelerar el proceso «con una frialdad implacable» para prestar un gran servicio «a una raza humana a la que la juderĆa ha estado atormentando durante milenios». Poco mĆ”s de un mes despuĆ©s, el mismo Goebbels aludĆa en su diario al proceso por el cual los guetos del Gobierno General estaban siendo liberados de judĆos, para dejar sitio a los expulsados del Reich; insistĆa en que el contexto era el de «una lucha a vida o muerte entre la raza aria y el bacilo judĆo», e indicaba la singularidad del nazismo por su capacidad «para emprender una solución final de la cuestión», «una solución radical» de la que Hitler era su «pionero» y «portavoz persistente».247
Durante esos primeros meses de 1942 quien estuvo supervisando las matanzas de judĆos fue Himmler, que se reunĆa con frecuencia con Hitler de forma confidencial, y del que decĆa haber recibido directamente el encargo. Estuvo en Cracovia a mediados de marzo, cuando el uso de gas venenoso ya se habĆa empezado a utilizar para asesinar judĆos. En abril, ordenó en Varsovia el asesinato de los judĆos de Europa occidental que habĆan llegado para entrar en el gueto de Lódz. En julio, apremió en el este el programa de matanzas. Mientras, intentaba acelerar el exterminio de los judĆos que quedaban en el Gobierno General, que esperaba concluir a finales de aƱo, y el de los judĆos de Ucrania, que habĆa comenzado en mayo.248
La Conferencia de Wannsee supuso tambiĆ©n que Adolf Eichmann, desde la Oficina Central de Seguridad del Reich, reiniciase en marzo los transportes en tren para deportar a los judĆos que quedaban en Alemania, el Protectorado y la antigua Austria, hacia los guetos de Europa oriental. Esta decisión, junto con la situación ya insoportable para ellos, indujo al suicidio a numerosos judĆos. Igualmente, el programa de deportaciones se amplió a otros lugares de Europa: PaĆses Bajos, BĆ©lgica y Francia, entre ellos.
El Holocausto estĆ” directamente asociado en la mentalidad popular a
los llamados «campos de exterminio». Aunque no todos los judĆos que
murieron a causa de las polĆticas nazis lo hicieron en estos campos, lo
cierto es que en ellos se pusieron en prƔctica de forma concentrada
todos los sistemas y mƩtodos (especialmente, el uso de cƔmaras de gas)
que configuran la violencia extrema contra los judĆos que desplegó el
nazismo.249
Los campos se situaron al oeste del rĆo Bug, con buenas conexiones por ferrocarril con otras zonas de Polonia y con los principales guetos. El primer campo, el de Belzec, se empezó a construir el 1 de noviembre de 1941, a partir de las instalaciones de un campo de trabajo. Su comandante era Christian Wirth, al que prestó ayuda uno de los especialistas en eutanasia. Contaba con cĆ”maras de gas fabricadas con madera, aunque hermĆ©ticamente cerradas; el gas se bombeaba al interior desde unos vehĆculos, y no haciendo uso de botes de monóxido de carbono puro, como se habĆa hecho en el plan de eutanasia, debido a la dificultad de hacerse con grandes cantidades de ellos. El campo empezó a funcionar en febrero de 1942. Se probó primero el gaseamiento de grupos pequeƱos de judĆos, incluidos los que habĆan ayudado a construir el campo. A partir del 17 de marzo, se empezó el gaseamiento de los judĆos deportados. En un mes, se asesinó a 75.000 judĆos, 30.000 de los cuales provenĆan del gueto de Lublin (que contaba con 37.000 habitantes), siendo los demĆ”s de otras zonas del Gobierno General.
La disposición de algunos elementos del campo buscaba no levantar sospechas entre los judĆos: se les decĆa que era un centro de trĆ”nsito, que iban a ser desinfectados antes de recibir ropa limpia y que sus objetos de valor les serĆan devueltos. Las cĆ”maras de gas parecĆan habitaciones con duchas.
Entre junio y julio, se sustituyeron las cĆ”mara de madera por una construcción de hormigón con capacidad para seis cĆ”maras de gas, que podĆan albergar al mismo tiempo a un total de 2000 personas. Hasta 600.000 judĆos, tanto de la Polonia ocupada como de otros lugares de Centroeuropa, fueron allĆ asesinados antes de finales de aƱo.
El segundo campo de exterminio que formaba parte de la operación Reinhard se empezó a construir en marzo de 1942 cerca de Sobibor, tambiĆ©n sobre la base de un campo de trabajo, en este caso para mujeres judĆas. En mayo se finalizó: contaba con las Ć”reas administrativas y de recepción al lado del correspondiente ramal ferroviario, y sus cĆ”maras de gas (con capacidad para 100 personas cada una de ellas) estaban en un edificio de ladrillo fuera de la vista de quienes llegaban al apeadero, a unos 150 metros de distancia a travĆ©s de una vereda conocida como «el tubo». El gas se tomaba desde un motor y detrĆ”s del edificio habĆa fosas para los cadĆ”veres, a las que se podĆa acceder tambiĆ©n por vĆa fĆ©rrea, dado que muchos de los que llegaban en tren lo hacĆan ya muertos. En sus tres primeros meses de funcionamiento, murieron en el campo hasta 100.000 judĆos, de Lublin, Austria, Bohemia y Moravia, y del Antiguo Reich.
Durante el calor del verano, los cuerpos sepultados empezaron a generar problemas de salubridad. Se tomó entonces la decisión de incinerarlos, haciendo para uso de un grupo especial de judĆos, el llamado Sonderkommando, que fue asesinado despuĆ©s.
A principios de 1943, Himmler visitó el campo y pudo observar un gaseamiento; posteriormente, concederĆa ascensos a varios oficiales de las SS y la policĆa y a otros responsables del campo. Respecto del cierre del campo, ordenó la eliminación de todas las huellas y su transformación en almacĆ©n de la munición capturada al ejĆ©rcito soviĆ©tico. Durante este proceso, en octubre de 1943, hubo una rebelión de los trabajadores judĆos que terminó con la fuga de varios de ellos, que contactaron con grupos de partisanos. El desmantelamiento final del campo se produjo en diciembre. Casi 250.000 judĆos murieron en Sobibor.
El tercer campo estuvo en Treblinka. Construido al lado de una vieja cantera, sus orĆgenes estaban en un campo de trabajo abierto en la primavera de 1941, con el objeto de conseguir materiales para las fortificaciones de la frontera germano-soviĆ©tica de Polonia. Un aƱo despuĆ©s, en junio de 1942, se empezó a reconvertir en campo de exterminio por parte de las SS, siguiendo las indicaciones del constructor de Sobibor, Richard Thomalla. Contó con tres cĆ”maras de gas, que estaban situadas en una edificación oculta en la zona mĆ”s elevada del campo, a la que se llegaba desde una estación por una vereda, llamada por las SS «el camino hacia el cielo». Los gases provenĆan de motores diĆ©sel. En la parte de atrĆ”s, habĆa un grupo de zanjas para sepultar los cadĆ”veres.
Los gaseamientos se iniciaron el 23 de julio. Una media de 5.000 judĆos llegaron al dĆa a Treblinka durante las primeras semanas; sin embargo, desde agosto el nĆŗmero aumentó considerablemente, de forma que a finales de mes ya habĆan sido gaseados un total de 312.000 judĆos. Por otro lado, miles de judĆos murieron durante los transportes en tren, sin ventilación, sin agua y sin servicios sanitarios, y con un tiempo caluroso. AdemĆ”s, y segĆŗn el testimonio de un superviviente, Oskar Berger, que llegó al campo el 22 de agosto,
Ese mismo mes de agosto, se nombró a Christian Wirth inspector general de los tres campos para que se encargase de racionalizar las operaciones de matanza. Wirth entregó, a su vez, a Franz Stangl, comandante ya en Sobibor, el mando de Treblinka en septiembre. La apariencia externa del campo mejoró, pero las escenas de sadismo y crueldad continuaron.
La incineraciones de cuerpos comenzaron en diciembre, en Chelmno y
Belzec, y en abril de 1943 en Treblinka. A finales de julio, con la
orden de Himmler de cerrar los campos dado que la inmensa mayorĆa de los
judĆos de los guetos habĆan sido asesinados, ya se habĆan desenterrado e
incinerado unos 700.000 cuerpos sepultados en fosas comunes.261
Los cÔlculos modernos cifran el número de asesinados en los tres campos de la operación Reinhard en 1.700.000.
Probablemente a principios de 1942, Himmler anunció a Hƶss que el campo debĆa convertirse en un centro adicional a los de la operación Reinhard, que no eran suficientes para completar la «solución final»; Auschwitz estaba bien comunicado y, al tiempo, suficientemente alejado de nĆŗcleos de población importantes. SegĆŗn indicaciones posteriores de Eichmann, la función de Auschwitz habrĆa de ser la de matar a los judĆos del resto de Europa. Los primeros deportados, llegados en marzo, provenĆan de Eslovaquia y Francia.
Los mĆ©todos empleados fueron desde el principio diferentes a los de otros campos. En julio de 1941 se habĆa descubierto casualmente (durante una desinfección de ropa) que el pesticida quĆmico conocido como Zyklon-B habĆa sido capaz de matar rĆ”pidamente a un gato. En septiembre se probó con 600 prisioneros de guerra soviĆ©ticos (clasificados como «fanĆ”ticos comunistas») y 250 enfermos del campo, que fueron gaseados en un sótano del campo. El mismo mes, otros 900 prisioneros soviĆ©ticos fueron gaseados en el depósito de cadĆ”veres. Tras una visita de Einchmann, se decidió usar el gas de forma sistemĆ”tica.
Dado que los gritos de los gaseados podĆan ser oĆdos por el personal del campo, se decidió realizar las matanzas en Auschwitz-Birkenau. AllĆ se construyeron dos cĆ”maras de gas (para 800 y 1200 personas) que empezaron a funcionar el 20 de marzo de 1942. A ellas se enviaba directamente a los menores de 16 aƱos, las madres con hijos, los enfermos, los ancianos y los dĆ©biles fĆsĆcamente. El resto pasaba al campo, tatuados todos con un nĆŗmero de serie en el brazo izquierdo y registrados. Posteriormente, selecciones periódicas iban decidiendo la muerte de los que ya no estaban en condiciones de trabajar.
El extermio sistemĆ”tico de judĆos (franceses, eslovacos, polacos, belgas y holandeses) dio comienzo en mayo. Paralelamente, en julio de 1942, Himmler ordenó que el reasentamiento de toda la población judĆa se completase antes del final del aƱo. En su visita de ese mismo mes a Auschwitz, ordenó que se intensificasen las matanzas y apremió a Hƶss en lo relativo a las construcción del campo en Birkenau. Por su parte, en su discurso anual ante los antiguos combatientes nazi, Hitler afirmó en noviembre que la guerra habrĆa de finalizar con el «exterminio» de los judĆos, una palabra que se le escaparĆa a Goebbels en un discurso radiado de febrero de 1943; en mayo de 1943, y en palabras dirigidas al mismo Goebbels, Hitler estaba ya justificando el exterminio de los judĆos como una condición necesaria para que el dominio alemĆ”n se extendiese al mundo entero. Por lo demĆ”s, la propaganda antisemita se recrudeció por esas fechas.263
Desde julio, empezaron a llegar judĆos de Alemania; despuĆ©s, desde casi todos los paĆses europeos: RumanĆa, Croacia, Finlandia, Noruega, Bulgaria, Italia, HungrĆa, Serbia, Dinamarca, Grecia y el sur de Francia. En este contexto, entre 1942 y 1943 se ampliaron y perfeccionaron las instalaciones para gasear en Auschwitz. En junio de 1943 habĆa una cĆ”mara mĆ”s y se habĆa ampliado a 4 el nĆŗmero de crematorios, conforme a los planes de la empresa Hoch-und Tiefbau AG Kattowitz; los hornos crematorios y las instalaciones de gaseamiento habĆan sido fabricados por la empresa J. A. Topf & Sƶhne de Erfurt.
El procedimiento de gaseamiento era el siguiente:
En Auschwitz murieron entre 1.100.000 y 1.500.000 personas. Alrededor del 90% (cerca del millón) eran judĆas, lo que supone entre una quinta y una cuarta parte de los judĆos que murieron durante la guerra. Por lo menos, la mitad de los muertos lo fueron por desnutrición, enfermedades, agotamiento e hipotermia.
Auschwitz recibĆa a muchos de sus judĆos desde el campo de Theresienstadt. Construido desde noviembre de 1941 al norte de Terezin (en alemĆ”n, Theresienstadt), en Checoslovaquia, este campo constituĆa la prisión central de la Gestapo en el Protectorado. Recibió a 10.000 judĆos checos durante los primeros dĆas del aƱo siguiente y se trataba inicialmente de un centro de reagrupamiento organizado como un gueto. De las 140.000 personas que llegaron deportadas al campo, al final de la guerra solo seguĆan con vida menos de 17.000.
Otro campo, el de Majdanek, se construyó en la parte oriental de
Lublin; desde julio de 1942 se construyeron en Ʃl hasta siete cƔmaras de
gas. Al final, habrĆan muerto en Ć©l unas 180.000 personas; 120.000 de
ellas, judĆos.
En octubre de 1942, Heinrich Himmler determinó que todos los judĆos debĆan ser trasladados a Auschwitz o Majdanek. Ejecuciones masivas tuvieron lugar entre el 8 de mayo y el 29 de julio de 1944. Rudolf Hƶss, por orden de Heinrich Himmler, debĆa gasear a mĆ”s de 400.000 judĆos hĆŗngaros en Auschwitz. En determinados dĆas fueron asesinadas cerca de 24.000 personas, muchas de las cuales fueron quemadas en hogueras al aire libre por la escasa capacidad de los crematorios.262
Pero Eichmann confesó en 1961, durante su proceso en JerusalĆ©n, que durante esta conferencia "se estudiaron con rigor los [mĆ”s efectivos] mĆ©todos para exterminar a todo el pueblo judĆo que vivĆa en Europa".266
En su totalidad, la "solución final" incluyó el exterminio de numerosos judĆos europeo por gaseamiento, fusilamiento y otras medidas de asesinato en masa. En la Europa ocupada por los nazis, vivĆan aproximadamente unos ocho millones de judĆos.267 Algo mĆ”s de seis millones de judĆos murieron, o sea, dos tercios de todos los judĆos que vivĆan en Europa en 1939.228 268 267
Junto con los judĆos, otros grupos humanos como gitanos, soviĆ©ticos (especialmente, los prisioneros de guerra), comunistas, Testigos de JehovĆ”, polacos Ć©tnicos, otros pueblos eslavos, los discapacitados, los hombres homosexuales y disidentes polĆticos y religiosos, fueron tambiĆ©n objeto de persecución y asesinato durante el nazismo.269
SegĆŗn el criterio mĆ”s o menos restringido que se adopte para definir el Holocausto, la cifra de vĆctimas varĆa. Algunos historiadores lo circunscriben al genocidio de judĆos a manos del Tercer Reich (algo mĆ”s de 6 millones de vĆctimas).267 268 270 271 Otros estudiosos consideran que debe aplicarse asimismo a las vĆctimas polacas y a otros pueblos eslavos y gitanos. Un tercer grupo amplĆa el tĆ©rmino para que abarque igualmente a los homosexuales, los disminuidos fĆsicos y mentales y los Testigos de JehovĆ”, de modo que se estiman en 11 o 12 millones las vĆctimas del Holocausto, de las cuales mĆ”s de la mitad eran judĆos.272
Se calcula que murieron vĆctimas de este exterminio algo mĆ”s de 6 millones de judĆos,267 268 aparte de unos 800.000 gitanos, 4 millones de prisioneros de guerra soviĆ©ticos o vĆctimas de la ocupación (fueron tambiĆ©n objeto de exterminio sistemĆ”tico), polacos e individuos calificados de asociales de varias nacionalidades (presos polĆticos, homosexuales, discapacitados fĆsicos o psĆquicos, delincuentes comunes, etc.). Las aproximaciones oficiales son las siguientes:
En cuanto a la reacción ante el genocidio,
Con todo, mucha gente de Alemania consideró en su momento que los bombardeos aliados sobre sus poblaciones eran una venganza y un desquite por el trato dado a los judĆos.
Los rumores en Alemania sobre el destino de los judĆos fueron generalizados y contenĆan datos suficientes como para entender que en el este se estaba produciendo un asesinato masivo de judĆos. Incluso, el conocimiento de las gasificaciones y del exterminio en los campos fue relativamente limitado.277
Y aunque la planificación y ejecución de la "solución final" se llevó con un grado muy elevado de secretismo, lo que probablemente demuestra que los jerarcas nazis eran conscientes de que no podĆan contar para ello con el respaldo popular, la misma no
Con todo, y a pesar de esta situación de enorme desventaja en la que se encontraron, hubo diversos casos de resistencia.
Durante los aƱos previos a la guerra, hubo judĆos que intentaron organizar grupos para hacer frente a la catarata legislativa antijudĆa. Destacó entre ellos el conocido como «Grupo Baum», liderado por Herbert Baum, que durante 1937 se reunió semanalmente en BerlĆn y que llegó a realizar sabotajes contra el nazismo.
Ya en plena Ć©poca de exterminio, el joven lĆder de la resistencia judĆa Abba Kovner lanzó en la noche del 31 de diciembre de 1941 un manifiesto en el que proclamaba que Hitler planificaba la destrucción de todos los judĆos de Europa; se trata de la primera llamada pĆŗblica a la resistencia.282 Desde el dĆa siguiente, quedó organizada la resistencia en el interior del gueto de Vilna, que serĆa el primero en sublevarse. En este sentido, los judĆos se sublevaron en unos veinte guetos de Europa oriental, primero el de Vilna en Lituania en enero de 1942, y luego en guetos como los de Varsovia (entre el 19 de abril y el 15 de mayo de 1943) y Bialystok y, mĆ”s tarde, en diversos campos de exterminio.
La revuelta mĆ”s conocida fue la sublevación del gueto de Varsovia, que duró casi un mes, entre el 19 de abril y el 15 de mayo de 1943 y que estuvo protagonizada por la Organización JudĆa Combatiente, compuesta por unos 600 miembros y dirigida por Mordechai Anielewicz, de 24 aƱos de edad, y la Organización Militar Nacional, con 400 miembros. El gueto fue finalmente arrasado por las fuerzas alemanas, muriendo unos 15 000 judĆos y siendo enviados posteriormente a campos de exterminio mĆ”s de 50 000.
Asimismo, se produjeron diversas revueltas de prisioneros en los campos de exterminio, incluidos los de Auschwitz (donde se voló un horno crematorio) y Treblinka, donde en agosto de 1943 tuvo lugar una importante sublevación. El 14 de octubre se rebelaron los prisioneros de Sobibor, y dos dĆas mĆ”s tarde hubo de cerrarse el campo, tras conseguir escapar al menos un centenar de ellos.
MĆ”s allĆ” de los campos y los guetos, muchos judĆos se alistaron en los grupos de partisanos que lucharon contra los nazis en los bosques de Ucrania y Polonia, en los montes CĆ”rpatos, en Bielorrusia y en Lituania. Especialmente conocida fue la Brigada JudĆa liderada por Abba Kovner y que actuó en los bosques cercanos a Vilna. Hubo tambiĆ©n grupos resistentes en Bialystok, Kovno y Minsk.
En Europa occidental y meridional, participaron en grupos de resistencia en casi todos los paĆses, llegando a constituir en algĆŗn momento el 15% de los resistentes en Francia.
En Alemania, a pesar de las extraordinarias limitaciones, probablemente unos dos o tres mil judĆos se involucraron activamente en el movimiento antinazi clandestino alemĆ”n.
En conclusión,
Por otro lado, la creencia generalizada en ellos era que estaban cumpliendo órdenes de Hitler, y que el objetivo era acabar con los enemigos no solo presentes, sino futuros, de la raza alemana. En este sentido, la caracterĆstica de los dirigentes nazis era que compartĆan un antisemitismo exacerbado, no menor que el de sus subordinados. AsĆ,
El primer elemento es la ideologĆa nazi, la cual es fervientemente nacionalista, aunque de corte polĆtico centralizado con un componente mĆtico aƱadido, que divide al mundo en cuatro categorĆas:
El segundo elemento es la sistematización de los procesos de asesinatos masivos, los cuales comenzaron con la concentración de la población judĆa en guetos y posteriormente en campos de concentración y culminó con la implantación de la llamada «solución final al problema judĆo», que consistió en el asesinato masivo y sistemĆ”tico de la mayor parte de la población judĆa europea.
El principal elemento de dicha «solución» fueron los campos de exterminio, los cuales funcionaban como autĆ©nticas fĆ”bricas de muerte, cuya materia prima era la población a ser exterminada.
Durante el Holocausto, unos seis millones de judĆos (alrededor de dos
tercios de la población judĆa mundial de la Ć©poca) fueron exterminados.
En algunos casos desaparecieron comunidades enteras, entre ellas la
floreciente comunidad judĆa de Polonia (de mĆ”s de tres millones de miembros) y la comunidad sefardĆ de Salónica (en Grecia).
El número exacto de personas asesinadas durante el régimen nazi no se ha podido determinar, aunque se consideran fiables las siguientes cifras:
El Holocausto dio el empuje final a la creación del Estado de Israel, ubicado sobre parte del territorio del Mandato BritĆ”nico de Palestina, que acogió a los judĆos supervivientes del exterminio.
La idea de que para los nazis la "solución final" no significaba el asesinato sistemĆ”tico de los judĆos,288 sino su desplazamiento hacia el este de Europa, se basa en la reinterpretación de documentos tales como la carta del 31 de julio de 1941 donde Hermann Gƶring escribió a Reinhard Heydrich lo siguiente:
Ćstas y otras razones son esgrimidas por los negacionistas del holocausto, quienes niegan la existencia de Holocausto, llegando a afirmar que se trata de un medio propagandĆstico del sionismo y de una supuesta conspiración judĆa.292
BasĆ”ndose en supuestas investigaciones posteriores a la guerra, afirman que la cifra de judĆos muertos en los campos de concentración nazi no es tan elevada,293 y que todo serĆa un complot para evitar a toda costa el resurgimiento nacionalsocialista.
La persecución y el genocidio se llevó a cabo por etapas. Las leyes de NĆŗremberg fueron promulgadas aƱos antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial. Los campos de concentración nazis fueron creados como lugares donde los reclusos eran utilizados como mano de obra esclava hasta que morĆan por agotamiento o enfermedad. AllĆ donde la Alemania Nazi conquistaba nuevos territorios al este de Europa, escuadrones especializados llamados Einsatzgruppen asesinaban judĆos y oponentes polĆticos en fusilamientos masivos. Los judĆos y los gitanos fueron encerrados en guetos antes de ser transportados por centenas o millares en trenes de carga hacia campos de exterminio donde, si sobrevivĆan al viaje, la mayorĆa de ellos era asesinada en cĆ”maras de gas. Todo el aparato burocrĆ”tico alemĆ”n estuvo involucrado en la logĆstica del asesinato masivo, convirtiendo al paĆs en lo que un acadĆ©mico ha llamado "un Estado genocida".294
Los campos de exterminio se encuentran marcados en color rosa, mientras que los mayores campos de otros tipos estƔn seƱalados con color azul.
Ćlisabeth Roudinesco, A vueltas con la cuestión judĆa
(Retour sur la question juive, 2009), Barcelona: Anagrama, 2011,
capĆtulo 2: "La sombra de los campos y el humo de los hornos" (49-87).
Hasta
la apertura de los archivos de la antigua Unión Soviética en la década
de 1990, la cifra considerada por los historiadores era de por lo menos
5,5 millones; Adolf Eichmann, por su parte, habĆa seƱalado a 6 millones
como una probable cantidad (cf. Richard J. Evans, El Tercer Reich en guerra,
pÔg. 409). Según las investigaciones de Michael Brenner, durante la
Segunda Guerra mundial los nazis asesinaron entre 5,6 y 6,3 millones de
judĆos (Kleine Jüdische Gechichte, MĆŗnich: C.H. Beck, 2008; Breve historia de los judĆos,
Buenos Aires: La Marca y Goethe Institut, 2011, pp. 299-300); Timothy
Snyder habla de unos cinco millones cuatrocientos mil (cf. Tierras de sangre. Europa entre Hitler y Stalin, Galaxia Gutenberg-CĆrculo de Lectores, Barcelona, 2011 (or. 2010), pĆ”g. 303.
Robert S. Wistrich, Hitler y el Holocausto, pƔg. 17.
VĆ©anse los textos de AndrĆ©s Ciudad y MarĆa Josefa Iglesias: El Holocausto, El ejĆ©rcito del crimen, La moderna clase de esclavos, El exterminio por el trabajo, La "solución final", GeografĆa del infierno concentratorio, Auschwitz, Treblinka, Experimentos nazis, ArteHistoria,
Junta de Castilla y León (accedido 30 de octubre de 2013). Sobre los
experimentos supuestamente cientĆficos con humanos vivos llevados a cabo
por los nazis, Ciudad e Iglesias notan que "A partir de mayo de 1941,
los experimentos pseudocientĆficos con los deportados se convirtieron en
norma"; y, por otra parte, entre marzo de 1944 y enero de 1945, los
nazis "practicaron [...] experimentos de esterilización en [...] campos
de concentración, y en particular en Auschwitz y Ravensbrück. Su
finalidad era [... llegar a] elaborar un método de esterilización
susceptible de ser aplicado a millones de seres humanos con un mĆnimo de
tiempo, de esfuerzos y de gastos. Estos experimentos se realizaron por
medio de la cirugĆa, los rayos X y medicamentos de diversa Ćndole.
Millares de vĆctimas fueron esterilizadas de este modo y [como]
consecuencia sufrieron nefastos efectos fĆsicos y mentales" (Ciudad e
Iglesias: "Experimentos nazis").
Ian Kershaw, «¿Genocidio improvisado? La aparición de la Solución Final en el Warthegau», en Hitler, los alemanes y la Solución Final, pĆ”g. 151.
Kershaw, «Hitler y el Holocausto» (2000), en Hitler, los alemanes y la Solución Final, pĆ”g. 431.
Wistrich, op. cit., pƔg 189.
Evans, El Tercer Reich..., pƔg. 340.
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«La UE castigarĆ” con cĆ”rcel negar el Holocausto». 20 de abril de 2007. Consultado el 19 de marzo de 2012.
«La UE en acción para que el Holocausto nunca se repita». 17 de noviembre de 2010. Consultado el 19 de marzo de 2012.
«UN marks Holocaust memorial day with exhibitions and pledges of 'never again'» (en inglĆ©s). 27 de enero de 2011. Consultado el 11 de marzo de 2012.
Por ejemplo, en su informe sobre el juicio a Eichmann, Eichmann en Jerusalén, de 1963-64, Hannah Arendt aún utiliza la expresión "solución final".
Crónica del Holocausto, pĆ”g. 57; en ocasiones, se puede encontrar citado como tĆ©rmino griego la forma į½Ī»ĪæĪŗĪ±ĻĻĻμα (holokĆ”utoma), compuesta de į½
Ī»ĪæĻ (hólos) «todo», «totalmente», y de καῦĻĪ¹Ļ (kĆ”usis), «cremación».
Hay quienes suponen ademĆ”s que Holocausto podrĆa tambiĆ©n remitir al "ascendente" u ofrenda sacrificada y completamente quemada de algĆŗn antiguo sacrificio ritual bĆblico. Para una discusión, ver Tracey R. Rich, "Qorbanot: Sacrifices and Offerings", Judaism 101, "Olah: Burnt Offering", 1998-2011; y "Burnt Offering", Jewish Encyclopedia, 1906 (accedidos 24 de octubre de 2013). Con todo, ello implicarĆa aplicar la acaso no muy oportuna asociación de que una vez retirados de la cĆ”mara de gas, los cadĆ”veres de las vĆctimas usualmente se incineraban en hornos crematorios: tamaƱa asociación ha sido en general abandonada a raĆz de que el Holocausto perpretrado por los nazis nada tuvo que ver con alguna ofrenda ritual Ćgnea de los tiempos bĆblicos, sino que lisa y llanamente fue una enorme masacre Ć©tnica llevada a cabo en pleno siglo XX.
Cf. Narrating the Holocaust.
El
término apareció por primera vez en un folleto publicado en Jerusalén
en 1940 por el «ComitĆ© Unido de Ayuda a los JudĆos en Polonia» (Louis
Weber, «Crónica del Holocausto», en Crónica del Holocausto, s. p.).
××ר×× ×××ר×פע
En su versión en inglĆ©s, la Crónica del Holocausto hace simplemente referencia a "churb'n", tĆ©rmino al que atribuye el significado de «destrucción» (pĆ”g. 57); asĆ, la idea de ruina tampoco es ajena al mismo.
En el siglo XII el monje y cronista inglĆ©s Richard of Devizes utilizó la expresión «holocaust» en su narración de la coronación de Ricardo I de Inglaterra
(Ricardo Corazón de León), refiriĆ©ndose a matanzas de judĆos en Londres
iniciadas a partir del rumor de que habĆan sido ordenadas por el rey.
The World in Crisis, vol. 4: The Aftermath, Nueva York, 1923, p. 158
Donald L. Niewyk, en The Columbia Guide to the Holocaust,
Columbia University Press, 2000, pĆ”g. 45, lo define asĆ: "El Holocausto
es comĆŗnmente definido como el asesinato de mĆ”s de 5 millones de judĆos
por los alemanes en la Segunda Guerra Mundial."
Michael Berenbaum, "Holocaust", Encyclopaedia Britannica Online, 2007: "the
systematic state-sponsored killing of six million Jewish men, women,
and children and millions of others by Nazi Germany and its
collaborators during World War II. The Germans called this 'the final
solution to the Jewish question'."
Wistrich, op. cit., pƔgs. 20 y 23.
Kershaw, «Hitler y el Holocausto» (2000), en Hitler, los alemanes y la Solución Final, pĆ”gs. 418; para un repaso general a las distintas interpretaciones sobre el asunto y un balance del autor, ver pĆ”gs. 418 y ss.
Kershaw, "¿Genocidio improvisado? La aparición de la Solución Final en el Warthegau", en Hitler, los alemanes y la Solución Final, pĆ”g. 150.
Evans, op. cit., pƔg. 330.
Durante
esta década, la investigación sobre el Tercer Reich fue poco a poco
cambiando de enfoque: se pasó del llamado «enfoque intencionalista»,
centrado en los individuos, al conocido como «enfoque estructuralista» o
«funcionalista», mĆ”s centrado en las estructuras y sistema de gobierno.
Kershaw, «El papel de Hitler en la Solución Final», en Hitler, los alemanes y la Solución Final, pĆ”gs. 163-164.
Kershaw, «Hitler y el Holocausto», en Hitler, los alemanes y la Solución Final, pĆ”gs. 394.
Kershaw, «Hitler y el Holocausto», en Hitler, los alemanes y la Solución Final, pĆ”gs. 393-394.
Ćbidem, pĆ”gs. 188-168.
Evans, El Tercer Reich, pƔg. 346 y ss.
Kershaw, «El papel de Hitler en la Solución Final», en Hitler, los alemanes y la Solución Final, pĆ”g. 197.
VƩase el estudio de 1995 por Aly Gƶtz.
ArteHistoria - Junta de Castilla y León - La "solución final"
Kershaw, «El papel de Hitler en la Solución Final», en Hitler, los alemanes y la Solución Final, pĆ”gs. 160-161.
Kershaw, "¿Genocidio improvisado? La aparición de la Solución Final en el Warthegau", en Hitler, los alemanes y la Solución Final, pĆ”gs. 134-135.
Kershaw, «El papel de Hitler en la Solución Final», en Hitler, los alemanes y la Solución Final, pĆ”g. 162.
Wistrich, op. cit., pƔgs. 18-19.
Wistrich, op. cit., pƔg. 20.
Wistrich, op. cit., pƔg. 22.
SegĆŗn Arendt, judaĆsmo se refiere a la religión judĆa, mientras que judeidad hace referencia a la condición polĆtica del pueblo judĆo en la Diaspóra. Rita M. Novo, "Hannah Arendt: narrar la acción, la responsabilidad polĆtica del narrador", Seminario Internacional "PolĆticas de la Memoria", Buenos Aires, octubre de 2000. VĆ©ase tambiĆ©n Julia Urabayen, "Hannah Arendt", Philosophica, 2011.
Ćlisabeth Roudinesco, A vueltas con la cuestión judĆa (2009), Barcelona, 2011, capĆtulo 2: "La sombra de los campos y el humo de los hornos" (49-87).
Harald Welzer, Guerras climƔticas: por quƩ mataremos (y nos matarƔn) en el siglo XXI
(Klimakriege: wofür im 21. Jahrhundert getötet wird, 2008), trad. A.
Obermeier, Buenos Aires y Madrid: Katz, 2010, p. 77. Welzer sostiene que
"el Holocausto constituye la prueba mƔs apabullante de lo acertado del
teorema de William Thomas" (Guerras climƔticas, p. 77).
La referencia a Weimar se debe a que fue la ciudad donde se redactó la Constitución.
Wistrich, op. cit., pƔg. 69.
Kershaw, «Guerra y violencia polĆtica en la Europa del siglo XX», en Hitler, los alemanes y la Solución Final, pĆ”gs. 582-583.
Wistrich, op. cit., pƔg. 71.
Cf. Ian Kershaw, «Guerra y violencia polĆtica en la Europa del siglo XX», en Hitler, los alemanes y la Solución Final, pĆ”g. 577.
Cf. Gƶtz Aly, ¿Por quĆ© los alemanes? ¿Por quĆ© los judĆos? Las causas del Holocausto, CrĆtica, Barcelona, 2012, pĆ”g. 186.
Kershaw, «Hitler y la singularidad del nazismo», en Hitler, los alemanes y la Solución Final, pĆ”g. 558.
Kershaw, «Cambio de perspectivas: tendencias historiogrĆ”ficas posteriores a la unificación», en Hitler, los alemanes y la Solución Final, pĆ”g. 530.
Rodney Stark, La expansión del cristianismo. Un estudio sociológico, Trotta, Madrid, 2009, pÔg. 58.
Crónica del Holocausto, pÔg. 18.
Crónica del Holocausto, pÔg. 41.
Crónica del Holocausto, pÔg. 49.
Wistrich, op. cit., pƔg. 87.
Crónica del Holocausto, pÔg. 124.
Crónica del Holocausto, pÔg. 119.
Kershaw, «Reacciones a la persecución de los judĆos», en Hitler, los alemanes y la Solución Final, pĆ”g. 257.
Kershaw, «El "dĆa a dĆa" y lo "excepcional": la conformación de la opinión popular, 1933-1939», en Hitler, los alemanes y la Solución Final, pĆ”g. 222.
Kershaw, «El "dĆa a dĆa" y lo "excepcional": la conformación de la opinión popular, 1933-1939», en Hitler, los alemanes y la Solución Final, pĆ”g. 223.
Otto
Dov Kulka y Aaron Rodrigue, citados por Kershaw, ver «La opinión
popular alemana y la Cuestión JudĆa, 1939-1943: algunas reflexiones mĆ”s»
(Hitler, los alemanes y la Solución Final, pÔgs. 346 y ss).
Crónica del Holocausto, pÔg. 79.
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Programa
del partido nacionalsocialista obrero alemƔn (NSDAP). 24 de febrero
1920, punto 24: "Exigimos la libertad de culto para todas las
denominaciones religiosas dentro del Estado, siempre y cuando no pongan
en peligro su existencia o se opongan a los sentimientos morales de la
raza germƔnica. El partido, como tal, defiende el punto de vista de un
cristianismo positivo sin unirse Ʃl mismo de forma confesional a ninguna
denominación. Combate el espĆritujudeo-materialista dentro y alrededor
de nosotros, y estÔ convencido de que una recuperación duradera de
nuestra nación sólo puede tener éxito desde el interior del sistema: El
bien del Estado antes que el bien del individuo". Citado en Robert
Michael y Philip Rosen (2007). Dictionary of Antisemitism from the
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Kershaw, «Reacciones a la persecución de los judĆos», en Hitler, los alemanes y la Solución Final, pĆ”gs. 318-319.
Wistrich, op. cit., pƔg. 74.
Wistrich, op. cit., pƔg. 82.
Wistrich, op. cit., pƔg. 78.
Wistrich, op. cit., pƔg. 76.
Cf. Mi lucha, edición electrónica en Radioislam.org, pÔg. 40.
Wistrich, op. cit., pƔg. 80.
Kershaw, "Ideólogo y propagandista: Hitler según sus discursos, escritos y órdenes, 1925-1928", en Hitler, los alemanes y la Solución Final, pÔgs. 97-98.
Kershaw, pƔg. 99.
Wistrich, op. cit., pƔg. 81.
Kershaw, «El papel de Hitler en la Solución Final», en Hitler, los alemanes y la Solución Final, pĆ”g. 179.
Wistrich, op. cit., pƔgs. 84-85.
Kershaw, "Ideólogo y propagandista: Hitler según sus discursos, escritos y órdenes, 1925-1928", en Hitler, los alemanes y la Solución Final, pÔgs. 100-101.
Wistrich, op. cit., pƔg. 90.
Wistrich, op. cit., pƔg. 92.
Crónica del Holocausto, pÔg. 71.
Crónica del Holocausto, pÔg. 54.
Crónica del Holocausto, pÔg. 45.
Crónica del Holocausto, pÔg. 54.
ExistĆan ya en Estados Unidos, en algunas zonas, leyes discriminatorias similares contra negros y judĆos.
Crónica del Holocausto, pÔg. 63.
Crónica del Holocausto, pÔg. 55.
Crónica del Holocausto, pÔg. 64.
Crónica del Holocausto, pÔg. 67.
Crónica del Holocausto,
pĆ”g. 70. Por lo demĆ”s, en noviembre se aprobarĆa la ley contra
Criminales Peligrosos y Habituales que permitĆa la castración de los que
fuesen «hereditarios».
Kershaw, «Reacciones a la persecución de los judĆos», en Hitler, los alemanes y la Solución Final, pĆ”g. 263.
Crónica del Holocausto, pÔg. 76.
De las que quedaron exentos, desde enero de 1939, los judĆos caraitas.
Wistrich, op. cit., pƔgs. 101-102.
Kershaw, «Reacciones a la persecución de los judĆos», en Hitler, los alemanes y la Solución Final, pĆ”g. 270.
Crónica del Holocausto, pÔg. 87.
Kershaw, «Reacciones a la persecución de los judĆos», en Hitler, los alemanes y la Solución Final, pĆ”g. 279.
Crónica del Holocausto, pÔg. 126.
Wistrich, op. cit., pƔg. 105.
Crónica del Holocausto, pÔg. 122.
Crónica del Holocausto, pÔg. 219.
Wistrich, op. cit., pƔg. 117; Martin Gilbert, Kristallnacht: Prelude to Destruction, Estados Unidos: Harper Collins, 2006.
Wistrich, op. cit., pƔg. 114.
Crónica del Holocausto, pÔg. 145.
Wistrich, op. cit., pƔg. 120.
Kershaw, «El papel de Hitler en la Solución Final», en Hitler, los alemanes y la Solución Final, pĆ”g. 182.
Wistrich, op. cit., pƔg. 122.
Wistrich, op. cit., pƔg. 124.
Debido
a su color amarillo intenso o harto saturado y por llevar la
inscripción "judĆo" en lengua alemana pero expresada en caracteres
pseudo-hebreos, la insignia amarilla no es exactamente una estrella de David: el nazismo usa al antiguo sĆmbolo judĆo (que unĆvocamente simboliza la Alianza de YavĆ© con el pueblo hebreo),
para un propósito distinto al del sĆmbolo religioso original, y que es
el de segregar a los judĆos. Cargada de ambigüedad, la insignia amarilla sólo tiene la apariencia de una estrella de David; de hecho, es un sĆmbolo racista, concebido con el propósito de discriminar.
Crónica del Holocausto, pÔg. 156.
En
Baviera, por ejemplo, tras la Noche de los cristales rotos, se
desencadenó el Holocausto. A finales de noviembre de ese mismo año,
1.820 judĆos fueron deportados a Riga (y serĆan fusilados por los
Einsatzkommandos de la Sicherheitspolizei entre febrero y agosto de
1942) desde distintos puntos de concentración situados en Múnich,
Núremberg y Wurzburbo; 3.000 mÔs fueron deportados hacia la zona de
Lublin, Polonia, en la primavera de 1942 (y morirĆan en las cĆ”maras de
gas de Sobibor y Belzec), y hasta la primera mitad del aƱo siguiente
3.500 judĆos fueron transportados a Auschwitz y Theresienstadt. De
Baviera, serĆan deportados 8.376 judĆos a diversos campos, casi todos en
septiembre de 1943; cf. Kershaw, «La opinión popular y el exterminio de
los judĆos», en Hitler, los alemanes y la Solución Final, pĆ”gs. 321-323.
Evans, op. cit., pƔgs. 324-325.
ARC - Archival Research Catalog of the National Archives.
Kershaw, «¿Genocidio improvisado? La aparición de la Solución Final en el Warthegau», en Hitler, los alemanes y la Solución Final, pĆ”gs. 115-116.
Evans, El tercer Reich, pƔg. 19.
Kershaw, «Hitler y el Holocausto», en Hitler, los alemanes y la Solución Final, pĆ”g. 413.
Evans, El Tercer Reich, pƔgs. 312-313.
Mark Mazower, El imperio, pƔg. 488.
Crónica del Holocausto, pÔg. 151.
Evans, op. cit., pƔgs. 76-77.
Wistrich, op. cit., pƔg. 153.
Evans, op. cit., pƔg. 81.
Ver Ćbidem.
Evans, El Tercer Reich, pƔg. 65.
Evans, pƔg. 70.
Crónica del Holocausto, pÔg. 183.
Evans, El Tercer Reich, pƔg. 38.
Wistrich, pƔg. 131.
Kershaw, "¿Genocidio improvisado? La aparición de la Solución Final en el Warthegau", en Hitler, los alemanes y la Solución Final, pĆ”g. 149.
Kershaw, "¿Genocidio improvisado? La aparición de la Solución Final en el Warthegau", en Hitler, los alemanes y la Solución Final, pĆ”gs. 116-117.
Kershaw, pƔg. 118.
Este gueto serĆa utilizado como argumento de la pelĆcula antisemita Der ewige Jude (El judĆo eterno), estrenada en 1940.
Kershaw, «Hitler y el Holocausto», en Hitler, los alemanes y la Solución Final, pĆ”g. 416.
Wistrich, op. cit., pƔgs. 154-155.
Kershaw, «Hitler y el Holocausto», en Hitler, los alemanes y la Solución Final, pĆ”g. 416.
Crónica del Holocausto, pÔg. 182.
Kershaw, «Hitler y el Holocausto», en Hitler, los alemanes y la Solución Final, pĆ”g. 417.
Kershaw, "¿Genocidio improvisado? La aparición de la Solución Final en el Warthegau", en Hitler, los alemanes y la Solución Final, pĆ”g. 112.
Kershaw, «El papel de Hitler en la Solución Final», en Hitler, los alemanes y la Solución Final, pĆ”g. 170.
Wistrich, op. cit., pƔg. 181.
Kershaw, «El papel de Hitler en la Solución Final», en Hitler, los alemanes y la Solución Final, pĆ”g. 170.
Kershaw, "¿Genocidio improvisado? La aparición de la Solución Final en el Warthegau", en Hitler, los alemanes y la Solución Final, pĆ”g. 120.
Evans, op. cit., pƔg. 301 y ss.
Evans, op. cit., pƔg. 305.
Evans, pƔg. 312.
La salvación de los judĆos bĆŗlgaros durante la Segunda Guerra Mundial, Radio Bulgaria, 10 de marzo de 2011 (accedido 12 de noviembre de 2013).
Radio Bulgaria: Salvación de los judĆos bĆŗlgaros, 2011.
Radio Bulgaria: salvación de los judĆos bĆŗlgaros, 2011.
Evans, op. cit., pƔg. 479 y ss.
Evans, op. cit., pƔg. 286.
Kershaw, «Hitler y el Holocausto», en Hitler, los alemanes y la Solución Final, pĆ”g. 424.
Kershaw, «Hitler y el Holocausto», en Hitler, los alemanes y la Solución Final,
pƔg. 417-418. A finales de 1939, el comandante en jefe del sector este
de la Gran Alemania, Blaskowitz, protestó por la brutalidad de estos
«escuadrones de la muerte», por su amenaza para la disciplina del
ejƩrcito.
Mark Mazower, El imperio de Hitler, pƔg. 490.
Mazower, op. cit., pƔgs. 490-491.
Evans, op. cit., pƔgs. 296-297.
Evans, El Tercer Reich en guerra, pƔg. 317.
Kershaw, «Hitler y el Holocausto», en Hitler, los alemanes y la Solución Final, pĆ”g. 447.
Kershaw, "¿Genocidio improvisado? La aparición de la Solución Final en el Warthegau", en Hitler, los alemanes y la Solución Final, pĆ”gs. 124-125.
Kershaw, "¿Genocidio improvisado? La aparición de la Solución Final en el Warthegau", en Hitler, los alemanes y la Solución Final, pĆ”g. 127-128.
Kershaw, "¿Genocidio improvisado? La aparición de la Solución Final en el Warthegau", en Hitler, los alemanes y la Solución Final, pĆ”g. 128, nota 48.
Kershaw, «Hitler y el Holocausto», en Hitler, los alemanes y la Solución Final, pĆ”g. 430.
Enciclopedia del Holocausto - La "Solución Final"
Solo entre julio y agosto de 1941, fueron asesinados 150.000 judĆos en Besarabia, al este de Rumania; Crónica del Holocausto, pĆ”gs. 216 y 242.
Crónica del Holocausto, pÔg. 211.
Crónica del Holocausto, pÔg. 240.
Crónica del Holocausto, pÔg. 232.
Kershaw, «Hitler y el Holocausto», en Hitler, los alemanes y la Solución Final, pĆ”g. 425.
Wistrich, op. cit., pƔg. 165.
Cf. Ian Kershaw, «El papel de Hitler en la Solución Final», en Hitler, los alemanes y la Solución Final, pĆ”g. 185.
Kershaw, «El papel de Hitler en la Solución Final», en Hitler, los alemanes y la Solución Final, pĆ”g. 185.
Kershaw, «Hitler y el Holocausto», en Hitler, los alemanes y la Solución Final, pĆ”gs. 427-428.
Kershaw, «Hitler y el Holocausto», en Hitler, los alemanes y la Solución Final, pĆ”g. 431.
Kershaw, pƔg. 324.
Evans, op. cit., pƔg. 332.
Evans, pƔgs. 332-333.
Evans, pƔgs. 333-334.
Evans, pƔg. 334.
Evans, pƔg. 339.
Evans, pƔg. 341-343.
Evans, pƔg. 344.
Evans, pƔgs. 347-348.
Evans, pƔgs. 349-350.
La información y datos de toda esta sección proviene principalmente del capĆtulo 3 («La solución final») del libro de Evans, El Tercer Reich en guerra (pĆ”gs. 365-409).
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Hacia
agosto, se desarrolló tambiĆ©n la «operación Festival de la Cosecha»,
que supuso el asesinato de unas 42.000 personas que habĆa en tres campos
de trabajo de la región de Lublin, y que estaban a cargo de miembros de
la operación Reinhard.
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La decisión nazi de llevar a la prĆ”ctica el genocidio fue tomada entre fines del verano y principios del otoƱo de 19415 y el programa genocida alcanzó su punto culminante en la primavera de 1942 —desde finales de 1942, las vĆctimas eran transportadas regularmente en trenes de carga, especialmente conducidos a campos de exterminio donde, si sobrevivĆan al viaje, la mayorĆa eran asesinados sistemĆ”ticamente en las cĆ”maras de gas—.6 A cargo de su planificación, organización administrativa y supervisión estuvo Heinrich Himmler.7 Por lo demĆ”s, fue la repetida retórica antisemita de Adolf Hitler la que incentivó la ejecución de las matanzas, que ademĆ”s contaron directamente con su aprobación.8 De esta forma, entre 1941 y 1945, la población judĆa de Europa fue perseguida y asesinada sistemĆ”ticamente, en el mayor genocidio del siglo XX. Sin embargo, este exterminio no se limitó sólo a los judĆos, sino que los actos de opresión y asesinato se extendieron a otros grupos Ć©tnicos y polĆticos.9 Cada brazo del aparato del Estado alemĆ”n participó en la logĆstica del genocidio, convirtiendo al Tercer Reich en un «Estado genocida».10 Las vĆctimas no judĆas de los nazis incluyeron a millones de polacos, comunistas y otros sectores de la izquierda polĆtica, homosexuales, gitanos, discapacitados fĆsicos y mentales y prisioneros de guerra soviĆ©ticos. En total, un mĆnimo de once millones de personas murieron, de ellas, un millón habrĆan sido niƱos.11 De los aproximadamente nueve millones de judĆos residentes en Europa antes del Holocausto, aproximadamente dos tercios fueron asesinados.12 La maquinaria del Holocausto tenĆa una red de aproximadamente 42 500 instalaciones por toda Europa para confinar y matar a sus vĆctimas y contó con la participación directa de entre 100 000 y 500 000 personas para su planificación y ejecución.13
Por otro lado, a lo largo del Holocausto se produjeron episodios de resistencia armada contra los nazis. El ejemplo mĆ”s notable fue el Levantamiento del Gueto de Varsovia de 1943, cuando miles de combatientes judĆos mal armados se enfrentaron durante cuatro semanas a las SS. Se estima que entre 20 000 y 30 000 judĆos participaron en Europa del Este en los movimientos partisanos creados durante la Segunda Guerra Mundial en los paĆses ocupados por Alemania, que contaron con millones de guerrilleros.14 Los judĆos franceses tambiĆ©n tuvieron gran actividad en la Resistencia francesa. En total, se produjeron alrededor de un centenar de levantamientos judĆos armados.
La Unión Europea sancionó una ley que entró en vigor a finales de 2007 penando el negacionismo del Holocausto y de todos los demĆ”s crĆmenes nazis;15 ademĆ”s, creó en 2010 la base de datos Infraestructura europea para la investigación del Holocausto (EHRI), destinada a reunir y unificar toda la documentación y archivos que conciernen al genocidio.16 Por otro lado la ONU rinde homenaje a las vĆctimas del Holocausto desde 2005, habiendo fijado el 27 de enero como DĆa Internacional de la Memoria de las VĆctimas del Holocausto, dado que ese dĆa de 1945, el EjĆ©rcito Rojo liberó el campo de concentración de Auschwitz.17
TerminologĆa
CadƔveres hallados en Bergen-Belsen, 19 de abril de 1945.
La palabra «holocausto» proviene de la traducción griega del texto masorĆ©tico conocida como Versión de los setenta, en la que el tĆ©rmino olokaustos (į½Ī»ĻĪŗĪ±Ļ ĻĻĪæĻ: de į½Ī»ĪæĪ½, ‘completamente’, y ĪŗĪ±Ļ ĻĻĪæĻ, ‘quemado’) traduce una palabra hebrea que se refiere a un sacrificio consumido por el fuego.19
TambiĆ©n se utiliza para nombrarlo el tĆ©rmino ShoĆ” (Shoah o Sho'ah),20 tĆ©rmino proveniente del hebreo ש××× y cuyo significado es «catĆ”strofe».21 La palabra forma parte de la expresión Yom ha-Sho'ah, con la que se nombra en Israel al dĆa oficial de la Memoria del Holocausto.
En yidis para referirse al Holocausto se emplea la expresión hurb'n eiropa,22 y ella posee el significado de "Destrucción [de las comunidades judĆas] de Europa", incluyendo esto tambiĆ©n la cultura de las mismas.23
En cuanto a la historia del uso del tĆ©rmino «holocausto», desde el siglo XVI se empleó la expresión «holocaust» en el idioma inglĆ©s para catĆ”strofes extraordinarias de incendios con gran cifra de vĆctimas. En el siglo XVIII la palabra adquiere un significado mĆ”s general de muerte violenta de gran nĆŗmero de personas.24
Antes del genocidio judĆo perpetrado por los nazis, Winston Churchill usó la expresión «holocaust» en su publicación El mundo en crisis en referencia al genocidio armenio en TurquĆa.25
En relación al uso de la palabra holocausto para referirse al genocidio de aproximadamente seis millones de judĆos europeos durante la Segunda Guerra Mundial,26 en la entrada "Holocaust" de la Encyclopaedia Britannica (2007), la definición es la siguiente:
la matanza sistemĆ”tica, patrocinada por el Estado, de seis millones de hombres, mujeres y niƱos judĆos, y millones de otros, [perpetrada] por la Alemania Nazi y sus colaboradores durante la Segunda Guerra Mundial. Los alemanes la llamaron «la solución final para la cuestión judĆa».27La persecución y el asesinato de los judĆos no se desarrollaron exclusivamente en Alemania o en los distintos campos de exterminio, sino que tambiĆ©n tuvieron lugar en Rusia, Europa Oriental y la penĆnsula balcĆ”nica, donde los alemanes y sus colaboradores (austriacos, lituanos, letones, ucranianos, hĆŗngaros, rumanos, croatas y otros) llevaron a cabo mĆŗltiples matanzas de judĆos en fosas, bosques, barrancos y trincheras.28
La cuestión organizativa y el papel de Hitler
La historiografĆa sobre el nazismo y el Holocausto ha discutido desde siempre el grado de diseƱo u organización previa con la que se llevó a cabo el genocidio y, asimismo, el grado de implicación de Hitler, tanto en lo que se refiere a si hubo una orden directa y explĆcita del mismo para que se iniciase, como en si hubo respaldos explĆcitos por su parte durante su ejecución.La imperfección de las fuentes, que en buena medida es un reflejo del secretismo de las operaciones de asesinato y de la deliberada falta de claridad en el lenguaje empleado para referirse a ellas, ha llevado a los historiadores a extraer conclusiones muy diversas, aun a partir de las mismas evidencias, en cuanto al momento y la naturaleza de la decisión o decisiones de exterminar a los judĆos.29En el estado actual de conocimientos, parece asentada la idea de que el Holocausto no se desarrolló siguiendo las directrices de ningĆŗn plan perfectamente definido; de hecho, no se tiene constancia de ningĆŗn documento que recogiese un diseƱo especĆfico para el mismo. AsĆ las cosas, se considera que
la Solución Final, tal y como surgió, era una unidad dentro de un nĆŗmero concreto de «programas» organizativamente distintos, uno de los cuales, surgiendo de las condiciones especĆficas del Warthegau y permaneciendo en todo momento bajo la dirección del mando de la provincia mĆ”s que bajo el control central de la oficina principal de la Seguridad del Reich, fue el programa de exterminio de Chelmno.30En cuanto al grado de responsabilidad directa de Hitler, Adolf Eichmann recordó, aƱos despuĆ©s de terminada la guerra, que Heydrich le habĆa comunicado que tenĆa una orden de Hitler para exterminar fĆsicamente a los judĆos.31 En esta lĆnea, hasta la dĆ©cada de 197032 se aceptaba que la "solución final" se habĆa puesto en marcha a partir de una orden directa de Hitler. Sin embargo, en 1977 el historiador Martin Broszat dio un giro a esta visión de los hechos notando que Hitler no habĆa dado ninguna «orden exhaustiva de exterminio general», sino que habĆan sido los "problemas para aplicar la deportación general", tras la invasión de la URSS, los que habĆan llevado a los dirigentes nazis a iniciar los asesinatos en masa de judĆos en las regiones que estuviesen bajo su mandato. Solo retrospectivamente, esos asesinatos habrĆan sido notados por la dirección nazi y reconvertidos en un programa de exterminio mĆ”s general y concienzudo.33 En concreto,
el programa de exterminio de los judĆos se desarrolló gradualmente de un modo institucional y fue puesto en prĆ”ctica mediante acciones individuales hasta principios de 1942, para adquirir un carĆ”cter definitivo despuĆ©s de la construcción de los campos de exterminio en Polonia (entre diciembre de 1941 y julio de 1942).34Esta lĆnea de interpretación serĆa respaldada desde 1983 por otro historiador relevante, Hans Mommsen, quien ha insistido en la idea de que la Solución Final surgió a partir de los fragmentados procesos de toma de decisiones del nazismo, los cuales permitirĆan las iniciativas particulares al respecto y la acumulación de la radicalización de las mismas. Para Ć©l, estĆ” claro que Hitler conocĆa y aprobaba todo lo que sucedĆa, pero la improbabilidad de que pudiese haber una orden formal suya en relación al genocidio se compadece perfectamente con sus intentos explĆcitos de ocultar su responsabilidad personal y, subconscientemente, de suprimir la realidad circundante.35
Con todo, ha habido historiadores (como Christopher R. Browning) que han mantenido la idea de una decisión concreta de Hitler, que habrĆa tenido lugar durante el verano de 1941 y cuyo reflejo habrĆa sido la orden de Gƶring a Heydrich por la que le instaba a preparar una solución total a la "cuestión judĆa" (otros historiadores, como Philippe Burrin, no veĆan detrĆ”s de este mandato la orden de Hitler). La aprobación del plan de exterminio por parte de Hitler habrĆa ocurrido a finales de octubre o noviembre de ese aƱo, una vez paralizada la invasión a la URSS.36
Otras hipótesis al respecto han apuntado a enero de 1941 como fecha para una decisión de Hitler de exterminar a los judĆos (Richard Breitman); a agosto de 1941, justo al conocerse la declaración de la Carta del AtlĆ”ntico firmada por Roosevelt y Churchill (TobĆas Jersak); a diciembre de ese mismo aƱo (Christian Gerlach); e, incluso, a junio de 1942, justo despuĆ©s del asesinato de Reinhard Heydrich en Praga (Florent Brayard).
Son seguras, sin embargo, sus declaraciones justificativas del genocidio, especialmente concentradas durante los primeros meses de 1942, y con referencias directas que demuestran su conocimiento del mismo.37
En las dos Ćŗltimas dĆ©cadas, y dado que ademĆ”s de que no se ha encontrado ninguna orden de Hitler relacionada con el Holocausto, «parece improbable que Hitler diera una orden Ćŗnica y explĆcita para ejecutar la Solución Final»,38 la historiografĆa se ha decantado por la idea de que nunca se tomó una decisión Ćŗnica y especĆfica de matar a los judĆos de Europa.39 Con todo, durante su proceso en JerusalĆ©n en 1961, Adolf Eichmann confesó que durante la Conferencia de Wannsee (1942) "se estudiaron con rigor los [mĆ”s efectivos] mĆ©todos para exterminar a todo el pueblo judĆo que vivĆa en Europa".40
En relación a Hitler, cuyo papel principal habrĆa sido el de una especie de Ć”rbitro entre los lĆderes nazis que fueron tomando las decisiones que desembocaron en el genocidio, el historiador Ian Kershaw ha hablado de su «autoridad carismĆ”tica» como fuente del mecanismo psicológico mediante el cual sus subordinados trabajaban con
la expectativa de que [sus deseos e intenciones] eran las "pautas para la acción", con la certidumbre de que las acciones que estuvieran en consonancia con esos deseos e intenciones merecerĆan su aprobación y confirmación.41AsĆ las cosas, su papel al respecto es menos evidente de lo que puede parecer a simple vista. Los historiadores no han llegado a ningĆŗn acuerdo claro en relación al grado de intervención directa de Hitler para dirigir la polĆtica de exterminio, lo que incluye el debate acerca de si hubo por su parte una orden o, incluso, si hubo necesidad de la misma.42 Las dificultades al respecto radican, al parecer, en el estilo de liderazgo de Hitler, muy poco burocrĆ”tico y que, desde que comenzó la guerra, fomentó el secretismo y el encubrimiento transmitiendo sus órdenes y deseos solo de forma verbal y en aquellos casos, sobre todo los mĆ”s sensibles, en que era algo estrictamente necesario.43
OrĆgenes históricos e ideológicos del Holocausto
Sustrato ideológico
El Tercer Reich se impuso como uno de sus objetivos prioritarios la reestructuración racial de Europa. En ella, desempeñó un papel fundamental el antisemitismo, que se incardinó enuna ideologĆa o Weltanschauung [concepción del mundo] milenarista que proclamaba que "el judĆo" constituĆa el origen de todos los males, en especial del internacionalismo, el pacifismo, la democracia y el marxismo, y que era el responsable del surgimiento del cristianismo, la Ilustración y la masonerĆa. Se estigmatizaba a los judĆos como "un fermento de descomposición", desorden, caos y "degeneración racial", y se los identificaba con la fragmentación interna de la civilización urbana, el Ć”cido disolvente del racionalismo crĆtico y la relajación moral; se hallaban detrĆ”s del "cosmopolitismo desarraigado" del capital internacional y de la amenaza de la revolución mundial. Eran el Weltfeind (el "enemigo mundial") contra el cual el nacionalsocialismo definió su propia y grandiosa utopĆa racista de un Reich que durarĆa mil aƱos.44AdemĆ”s de esta ideologĆa, la ejecución del genocidio tuvo como soporte a la sociedad alemana, la mĆ”s moderna y con mĆ”s nivel de desarrollo tĆ©cnico de Europa, y que contaba con una burocracia organizada y eficiente.45
El antisemitismo presente, en mayor o menor medida, en Europa Occidental y Estados Unidos, ademĆ”s de los problemas económicos derivados de la Gran Depresión, provocaron tambiĆ©n "la desgana de los responsables polĆticos britĆ”nicos y estadounidenses a la hora de realizar algĆŗn esfuerzo significativo de salvamento de judĆos europeos durante el Holocausto".46
El Partido nazi, que tomó el poder en Alemania en 1933, tenĆa entre sus bases ideológicas la del antisemitismo, profesado por una parte del movimiento nacionalista alemĆ”n desde mediados del siglo XIX. El antisemitismo moderno se diferenciaba del odio clĆ”sico hacia los judĆos en que no tenĆa una base religiosa, sino presuntamente racial. Los nacionalistas alemanes, a pesar de que recuperaron bastantes aspectos del discurso judeófobo tradicional, particularmente del de Lutero, consideraban que ser judĆo era una condición innata, racial, que no desaparecĆa por mucho que uno intentara asimilarse en la sociedad cristiana. En palabras de Hannah Arendt, se cambió el concepto de judaĆsmo por el de judeidad.47 Por otro lado, el nacionalismo sólo creĆa en el Estado nación caracterizado por la homogeneidad cultural y lingüĆstica de su población. Considerados como nación perteneciente a otra raza, extranjera, inferior e inasimilable a la cultura alemana, los judĆos solo podĆan ser segregados y excluidos del cuerpo social. Frente a la raza judĆa, extraƱa al pueblo germĆ”nico, colocaban los nazis a la raza aria, sosteniendo que solo esta Ćŗltima constituĆa la nación alemana, la Ćŗnica llamada a dominar Europa.48
La primera cuestión era determinar quiĆ©n era judĆo. Los nacionalistas alemanes no habĆan logrado establecer una lĆnea divisoria clara entre judĆos y no judĆos; habĆa en Alemania numerosas personas descendientes de judĆos conversos que no tenĆan ya ninguna relación con la cultura judĆa, asĆ como numerosas familias mixtas y sus descendientes. En este sentido, la primera preocupación de los nazis fue crear un criterio para basar la posterior segregación.
Las primeras leyes dirigidas contra los judĆos no incorporaban todavĆa una definición del ser judĆo y se hablaba en general de «no arios». La definición finalmente adoptada fue la siguiente: judĆo era quien tuviera al menos tres abuelos judĆos, fuera cual fuera la religión de la persona interesada. Quienes tuvieran dos o un solo abuelo judĆo, eran Mischlinge, es decir, medio judĆos. Los primeros, con dos abuelos judĆos, eran «Mischlinge de segundo grado» y podĆan ser reclasificados como judĆos en función de complejas consideraciones (su religión o la de su cónyuge, por ejemplo). PodĆan tambiĆ©n ser "liberados" de su condición y convertirse en arios en pago a los servicios prestados al rĆ©gimen, o podĆan seguir siendo Mischlinge, con lo que estaban sometidos a ciertas restricciones en tanto que «no arios», pero no a las persecuciones dirigidas contra los judĆos. Los Mischlinge de primer grado eran los que tenĆan un Ćŗnico abuelo judĆo y en general eran tratados como arios plenos. Los Mischlinge de uno u otro grado abundaban en Alemania y a menudo lograban ocultar su condición. El dirigente de las SS Reinhard Heydrich, El Carnicero de Praga, era Mischlinge de segundo grado, dato que fue ocultado celosamente por sus superiores nazis.[cita requerida]
Para el psicólogo social Harald Welzer, estudioso del comportamiento de las sociedades ante las catĆ”strofes sociales, la irracionalidad de los motivos no influye en la racionalidad de la acción, cosa que se verificó en el Holocausto y tambiĆ©n corrobora un enunciado de William Thomas: «Si las personas definen las situaciones como reales, Ć©stas son reales en sus consecuencias.»49
La RepĆŗblica de Weimar
Tras la Primera Guerra Mundial, el Imperio AlemĆ”n (Deutsches Reich) se dotó de una Constitución que lo definĆa como una RepĆŗblica, de ahĆ el nombre de RepĆŗblica de Weimar con el que habitualmente se conoce a Alemania en el periodo que va de 1919 a 1933.50Desde un punto de vista sociológico, la RepĆŗblica de Weimar se estableció
sobre el telón de fondo de unos traumas nacionales sin precedentes: en los alemanes pesaban gravemente la derrota inesperada en la Gran Guerra, la abdicación del emperador, la amenaza de la revolución comunista en su propio paĆs, la humillación del Tratado de Versalles y la perspectiva del pago de exorbitantes reparaciones de guerra a los Aliados occidentales.51Hubo tambiĆ©n, a partir de la guerra, un generalizado incremento de la violencia en Alemania, hasta el punto de que desde 1918 esta fue una de sus principales caracterĆsticas: la violencia de la guerra total fue vista como un presagio de una nueva sociedad, dura y moderna, donde la virilidad y la crueldad serĆan factores esenciales. Muchos de los miembros de las unidades de Frikorps que habĆan continuado la lucha tras la Gran Guerra en Polonia y el BĆ”ltico, regresaron a Alemania y se integraron en grupos paramilitares como el en formación movimiento nazi, y fueron responsables entre 1919 y 1922 de mĆ”s de 300 asesinatos polĆticos. La reacción de la judicatura, sobre todo en los casos en que las vĆctimas eran claramente izquierdistas, fue benevolente. Este estado de cosas, facilitó que el ciudadano medio viese con indulgencia la escalada de violencia que acompañó al nazismo en su llegada al poder entre 1930 y 1932. AsĆ, cuando se produjeron el ataque nazi de 1933 contra la izquierda y las purgas en su propio movimiento al aƱo siguiente, Hitler, que habĆa admitido su responsabilidad, consiguió la aprobación generalizada y un aumento de popularidad.52
A lo anterior hay que aƱadir un considerable caos económico y polĆtico, todo lo cual repercutió en que la derecha nacionalista empezase a perfilarse como enemiga de un rĆ©gimen al que hacĆa responsable de la situación, incidiendo especialmente en determinadas consecuencias del tratado, como el reconocimiento por parte de Alemania de su culpabilidad de guerra, la pĆ©rdida de territorios, la reducción del ejĆ©rcito y la dependencia de prĆ©stamos extranjeros. Una inflación masiva en 1923 y el consecuente colapso monetario, que afectaron duramente a las clases trabajadora y media, redondearon un contexto ideal para el surgimiento de una oposición radical al rĆ©gimen.
SimultĆ”neamente, ya desde 1918, la económicamente fuerte población judĆa alemana (poco mĆ”s de medio millón de personas) fue objeto de atención por una
propaganda intensiva que (...) llevaron a cabo las organizaciones antisemitas vƶlkisch (racistas), que marcaron a los judĆos con el estigma de haberse dedicado a acaparar para enriquecerse en tiempo de guerra, a actividades en el mercado negro y a la especulación bursĆ”til, asĆ como con el de ser responsables de la derrota en la Primera Guerra Mundial.53En el contexto del interĆ©s global europeo por diversas teorĆas de raza seudocientĆficas, desarrolladas mucho antes de la Primera Guerra Mundial y con el objeto de justificar la exclusión y represión de determinados sectores de la sociedad,54 en 1923 se creó la primera cĆ”tedra de higiene racial en la Universidad de MĆŗnich y en 1927, en BerlĆn, el Instituto Emperador Guillermo de AntropologĆa, Herencia Humana y Eugenesia.55
En general, los sentimientos antijudĆos se recrudecieron con las crisis económicas y polĆticas que se desarrollaron entre 1918 y 1923. Por un lado, se empezó a asociar a los judĆos con actividades subversivas por el papel desempeƱado por diversos socialistas y comunistas judĆos (Rosa Luxemburg, Kurt Eisner, Gustav Landauer, Eugen LevinĆ©, Hugo Haase, etc.) en las frustradas revoluciones de 1918-1919. La mayorĆa de ellos terminarĆan siendo asesinados por miembros de la derecha nacionalista, incluido Walter Rathenau, el primer judĆo que habĆa llegado al cargo de ministro de Asuntos Exteriores de Alemania.
Por otro lado, desde 1920 se experimentó una inmigración masiva de judĆos polacos en BerlĆn. Sin trabajo y con dificultades para adaptarse por el idioma, se convirtieron en objetivo para las quejas xenófobas de muchos.
AsĆ, el nuevo nacionalismo adoptó la violencia como un modo de alcanzar la salvación nacional. Desde principios de la dĆ©cada de 1920, una nueva generación de estudiantes universitarios bien preparados de clase media asimiló las ideas vƶlkisch de nacionalismo racista extremo; ideas que, diez o quince aƱos despuĆ©s de terminar sus estudios, cuando llegaron a los puestos mĆ”s altos de las SS y la PolicĆa de Seguridad, y a los puestos estratĆ©gicos del Estado y del partido, pondrĆan en prĆ”ctica.56
En definitiva, la sociedad de la RepĆŗblica de Weimar se fue polarizando, tanto en las clases privilegiadas como en las populares, en dos grandes grupos: por un lado, aquellos que cerraron filas ante los entendidos como los valores tradicionales y autĆ©nticos de Alemania, y, por otro, aquellos que amenazaban con su modernidad a estos: el socialismo, el capitalismo y, especialmente, como cabeza de turco de estos dos, los judĆos. Y, paulatinamente,
la ideologĆa de la raza fue absorbida por una generación de alemanes cultos que alcanzaron la madurez durante los aƱos posteriores a la Primera Guerra Mundial y que posteriormente llegaron a destacar en el mando de las SS, la policĆa y el aparato de seguridad, es decir, la fuerza ejecutiva ideológica del rĆ©gimen y el motor mĆ”s importante de la polĆtica racial.57
El antisemitismo en la sociedad alemana
El recrudecimiento en Alemania del sentir antijudĆo, una constante histórica en Europa desde el origen del cristianismo, se hizo notar ya a finales del siglo XIX, cuando degeneró en antisemitismo. Fue durante ese siglo cuando algunos judĆos intentaron resolver la marginalidad a la que les llevaba la observancia de las normas de su religión por medio bien de la asimilación al cristianismo, bien transformĆ”ndose en una nueva clase de judĆos.58 La consecuencia fue una presencia social entre los no judĆos que no pasó inadvertida para muchos de estos, lo que posibilitó la aparición de reacciones antisemitas incluso en medios intelectuales. AsĆ, por ejemplo, en unos artĆculos de 1879 y 1880, el historiador nacionalista alemĆ”n Heinrich von Treitschke llegó a escribir que «los judĆos son nuestra desgracia» (Die Juden sind unser Unglück), una frase que serĆa retomada mĆ”s adelante como eslogan por parte de los nazis.59 Y fue tambiĆ©n en esos aƱos cuando Wilhelm Marr acuñó los tĆ©rminos «antisemita» y «antisemitismo» y se hizo muy conocido con su ensayo La victoria del judaĆsmo frente al germanismo: desde un punto de vista confesional, en donde insistĆa en la peculiaridad racial, y no tanto religiosa, de los judĆos, ademĆ”s de crear una organización llamada «Liga Antisemita», cuyo ideario era esencialmente antijudĆo.60Ya en el siglo XX, la culpabilización de los judĆos como responsables de la derrota alemana en la Primera Guerra Mundial fue una actitud general entre los soldados que participaron en ella. El 25 de diciembre de 1918, por ejemplo, un grupo de veteranos creó la asociación Stahlhelm («Casco de acero»), de carĆ”cter nacionalista y antisemita.
Por su parte, los nacionalistas de derecha, los monĆ”rquicos conservadores y las viejas Ć©lites, atemorizados por la revolución de Octubre, asociaban el bolchevismo con el judaĆsmo y creĆan en la posibilidad de una conspiración judĆa. En cuanto a las clases medias y bajas, la creencia en que los judĆos habĆan obtenido ganancias económicas a costa de la guerra y las reparaciones posteriores era tambiĆ©n frecuentes. En general, existĆa un cierto malestar por la inmigración de judĆos desde el Este (entre 1918 y 1933 la polĆtica antisemita del gobierno de Polonia habĆa llevado a 60.000 judĆos a emigrar a Alemania) y por la convicción de que el capital estaba en manos de judĆos (aun asĆ, en 1925 los judĆos constituĆan apenas un 0,9% de la población alemana, 564.379 personas).61
AsĆ las cosas, y teniendo en cuenta que justo tras la guerra ya se habĆa convertido en un Ć©xito de ventas el panfleto antisemita ruso Protocolos de los sabios de Sion,
en 1933, ya habĆa en Alemania mĆ”s de cuatrocientas asociaciones y entidades antisemitas, asĆ como unas setecientas publicaciones periódicas antijudĆas [que, en buena parte], retrataban a los judĆos no solo como una amenaza económica y polĆtica, sino tambiĆ©n como un peligro para las mujeres alemanas y la pureza de la raza. Los medios de opinión mĆ”s respetables y conservadores deploraban la permisividad de costumbres, la cultura modernista y la actividad polĆtica radical de BerlĆn de los aƱos veinte, que atribuĆan a la influencia judĆa y marxista.62El antisemitismo dio origen tambiĆ©n a numerosas publicaciones antisemitas, tanto literarias como periódicas. AdemĆ”s de lecturas infantiles como la titulada No puedes fiarte de un zorro en un brezal ni del juramento de un judĆo, los libros de texto para niƱos presentaban a Hitler como un gran guerrero nórdico y describĆan a los no nórdicos como menos que humanos. El currĆculo insistĆa en la teorĆa de razas, especialmente con la introducción de la biologĆa racial y seudocientĆfica.63
En 1923 empezó a circular en NĆŗremberg (donde entre 1922 y 1933 se profanaron alrededor de 200 tumbas judĆas, profanación que fue generalizada en todo el paĆs en 1927) el periódico pronazi y antisemita Der Stürmer («El asaltante»), que retomó la frase «Los judĆos son nuestra desgracia» como eslogan. El 4 de julio de 1927, Goebbels publicó el nĆŗmero uno del tambiĆ©n antisemita Der Angriff («El ataque»), con el objeto de mantener vivo el espĆritu del partido nazi los aƱos en que fue ilegal en BerlĆn. Constituido en órgano oficial del partido nazi, incitaba a la violencia contra los judĆos.
En 1929 se creó, por un lado, la «Liga de MĆ©dicos Alemanes Nacional-Socialistas», con el objeto de centralizar el interĆ©s en la eugenesia, y, por otro, la «Liga para Luchar por la Cultura Alemana», una asociación antisemita y anti-bolchevique dirigida por Alfred Rosenberg que centró sus acciones en la lucha contra lo que Ć©l llamaba "arte degenerado".
En 1935 se inició la publicación de las revistas antisemitas «Semanario alemĆ”n de polĆtica, economĆa, cultura y tecnologĆa» (Deutsche Wochenschau für Politik Wirtschaft, Kultur und Technik) y de «Revista de ciencia racial» (Zeitschrift für Rassenkunde), una publicación seudocientĆfica. En 1936, Goebbels fundó el «Instituto del NSDAP para el Estudio del Tema JudĆo» y se publicó la primera tirada de la revista «Investigación sobre el Tema JudĆo» (Forschungen zur Judenfrage), tambiĆ©n de carĆ”cter seudocientĆfico. En julio de 1937, en fin, se inauguró en MĆŗnich la exposición Entartete Kunst («Arte degenerado»), una muestra de obras de arte consideradas inaceptables de autores judĆos y no judĆos, y en noviembre otra exposición titulada Der Ewige Jude («El eterno judĆo»), en la que se asociaba a los judĆos con el bolchevismo, ademĆ”s de mostrar sus caracterĆsticas raciales tópicas: nariz ganchuda, labios grandes y frente inclinada.64
Las zonas de mayor antisemitismo (en el siglo XIX, la violencia antijudĆa era habitual en ellas)65 y, por tanto, mĆ”s receptivas a las ideas nazis al respecto fueron Franconia, Hesse, Westfalia y otras partes de Baviera. AllĆ, los elementos de hostilidad arcaica hacia los judĆos, se fusionaron a finales del XIX con las nuevas corrientes ideológicas del nacionalismo vƶlkisch, el antisemitismo racial que fue la base del racismo nazi.
Con todo,
cuando los no judĆos se vieron confrontados, ante sus propios ojos, con la brutalidad y el salvajismo nazi contra la minorĆa judĆa, o sintieron sus intereses económicos o incluso su medio de vida amenazado por el estrecho boicot sobre los negocios judĆos, reaccionaron a menudo de forma negativa, incluso con rabia y repugnancia (aunque pocas veces, al parecer, por compasión humanitaria hacia las vĆctimas).66Posteriormente, cuando se vieron obligados a evitar el contacto social y económico con ellos, los alemanes desarrollaron, segĆŗn la interpretación del historiador Ian Kershaw, una «indiferencia fatĆdica» hacia el destino de los judĆos. AsĆ, pues, la polĆtica antijudĆa llevada a cabo en los aƱos previos al comienzo de la guerra contó con una amplia aprobación social por cuanto no afectaba a las experiencias diarias de la gran mayorĆa de la población.67 Desde otro punto de vista, los historiadores Otto Dov Kulba y Aaron Rodrigue han preferido calificar de «complicidad pasiva» a la actitud de la ciudadanĆa alemana ante el trato dado a los judĆos por parte del nazismo.
En general, la historiografĆa distingue entre la actitud durante los aƱos anteriores a la guerra y la actitud durante la misma. AsĆ, en la Ć©poca previa la sociedad alemana mantuvo una amplia diversidad de puntos de vista sobre los distintos asuntos que la afectaban, fiel reflejo de la pluralidad de influencias de muy diversa Ćndole que la afectaban. En este sentido, hubo variados obstĆ”culos a la penetración ideológica nazi generalizada, sobre todo en asuntos relacionados con las esferas de interĆ©s de las iglesias de confesión cristiana y en las preocupaciones económicas del dĆa a dĆa, especialmente las relaciones laborales, respecto de las cuales se produjeron protestas colectivas y acciones de desobediencia civil. Respecto de la cuestión judĆa, se han seƱalado cuatro actitudes bĆ”sicas:68 violenta y agresiva, sobre todo por parte de los radicales nazis; de aceptación de las normas legales de discriminación y exclusión; crĆtica, por motivos morales, religiosos, humanistas, Ć©ticos, económicos e ideológicos, por parte de diversos sectores sociales; y de indiferencia.
Con todo, un periódico como Der Stürmer (El atacante), que recordaba las acusaciones medievales contra los judĆos de asesinos rituales de niƱos cristianos y de utilizar la sangre de estos para ritos religiosos, llegó a tener unos 600.000 lectores.69
Reacción de las iglesias cristianas
Véase también: Nazismo y religión
Respecto del conjunto de la Iglesia cristiana, aunquefue prĆ”cticamente el Ćŗnico organismo libre del pensamiento nazi en Alemania y conservó tanto una enorme influencia sobre la formación de opinión, como el potencial (...) para formar y fomentar una opinión popular independiente y contraria a la propaganda y la polĆtica nazi,70estuvo sujeta a la derrota reciente de Alemania en la primera guerra mundial, la inestabilidad del gobierno, el temor al comunismo, la persecución polĆtica y el terror desencadenados por los nazis y a la actitud ambivalente de algunos de sus lĆderes ante el racismo, dada la tradición cristiana de antijudaĆsmo que aĆŗn conservaba fuerzas a comienzos del siglo XX, por lo que las declaraciones pĆŗblicas tajantes contra el antisemitismo no fueron unĆ”nimes como debieron y las declaraciones explĆcitas sobre los judĆos fueron excepcionales. AsĆ, en enero de 1933 el obispo de Linz, Gfollner, que consideraba que no se podĆa ser un buen católico siendo nazi,71 indicaba en una de sus pastorales que era deber de los católicos el adoptar una «forma moral de antisemitismo».72 Esta consideración antisemita fue rechazada el mismo aƱo por la totalidad del episcopado católico austriaco, denunciando esa carta por despertar el odio y el conflicto.73 En agosto de 1935 un pastor protestante conocido por su anti-nazismo, Martin Niemƶller, afirmaba que la historia judĆa era siniestra y que los judĆos llevarĆan por siempre una maldición por haber sido responsables de la muerte de JesĆŗs;74 el mismo pastor, recordarĆa en abril de 1937 la desgracia que suponĆa el que JesĆŗs hubiera nacido como judĆo. A pesar de su antisemitismo, fue detenido el 1 de julio por su oposición al nazismo.
El rechazo de los nazis al origen semĆtico del cristianismo llevó a un choque con el cristianismo y dentro de este, la mayor oposición surgió en el catolicismo. Los católicos correspondĆan al 30% de los habitantes de Alemania.75 Su posición ante los gobiernos germanos no era favorable, incluyendo durante el Imperio AlemĆ”n que habĆa caĆdo al perder la primera guerra mundial en 1918 y no existĆa ningĆŗn concordato que diera estabilidad a las relaciones con el estado alemĆ”n. Las relaciones entre la Iglesia católica y los nazis eran muy malas, pero esto iba mĆ”s allĆ” de una preocupación nazi sobre la lealtad de los católicos al estado alemĆ”n que deseaban los nazis. El antisemitismo nazi chocaba inevitablemente con un JesĆŗs judĆo y en el caso de los católicos con el papel de la Virgen MarĆa tambiĆ©n judĆa, de los apóstoles, el primer papa y los primeros santos, todos judĆos.
Representados en imĆ”genes por los católicos, JesĆŗs, MarĆa, Pablo de Tarso, Pedro y los apóstoles se convertĆan en un problema prĆ”ctico para la idea nazi de que la raza judĆa era maligna por sĆ misma y debĆa ser eliminada. ExistĆa una contradicción entre la idea de la supremacĆa de la raza aria y la enseƱanza de que Israel es el pueblo de las promesas y que Abraham (un judĆo) es el padre de la fe de todos los cristianos, peor aĆŗn decir que un judĆo es el salvador del mundo y que su madre judĆa, es madre de Dios, madre de los cristianos, intercesora ante su hijo, asunta al cielo y reina universal. Esto llevó a los nazis a buscar una adaptación del cristianismo que pudiera ser temporalmente tolerable para su ideologĆa, por eso Hitler usó el tĆ©rmino “Cristianismo positivo” en el artĆculo 24 de la Plataforma del Partido Nazi en 1920, afirmando que:
"Exigimos la libertad de culto para todas las denominaciones religiosas dentro del Estado, siempre y cuando no pongan en peligro su existencia o se opongan a los sentidos morales de la raza germĆ”nica. El partido, como tal, defiende el punto de vista de un cristianismo positivo sin unirse el mismo partido de forma confesional a ninguna denominación. Combate el espĆritu judeo-materialista dentro y alrededor de nosotros".76
El ideólogo nazi Alfred Rosenberg jugó un papel importante en el desarrollo del cristianismo positivo para enfrentar al origen semĆtico del cristianismo tradicional. Rosenberg era neo-pagano y notoriamente anti-católico. Para Ć©l, el catolicismo y el judaĆsmo estaban fuertemente relacionados.77 Siguiendo a los teóricos del movimiento racista vƶlkisch, Rosenberg afirmaba que JesĆŗs era un ario (especĆficamente un amorreo o hitita) y que el cristianismo original era una religión aria, pero que habĆa sido corrompida y alterada (judaizada) por los seguidores de Pablo de Tarso y el catolicismo.78 Enfatizaba que las enseƱanzas antijudĆas de los marcionistas, maniqueistas y cĆ”taros eran las verdaderas enseƱanzas del JesĆŗs original, ario, anti judĆo y sin la humildad que los católicos supuestamente le aƱadieron. Rosenberg escribió: "A partir de la descripción de JesĆŗs uno puede seleccionar diferentes caracterĆsticas. Su personalidad a menudo hace su aparición como suave y compasiva, entonces, otra vez, como un farol y Ć”spera. Pero siempre es apoyado por el fuego hacia el interior. Es en el interĆ©s de la iglesia romana, con su ansia de poder, representar la humildad servil como la esencia de Cristo con el fin de crear tantos servidores como sea posible para este "ideal” motivado. Corregir esta representación es otro requisito imposible de erradicar del movimiento alemĆ”n de renovación. JesĆŗs se nos presenta hoy como seƱor seguro de sĆ mismo, en el mejor y mĆ”s alto sentido de la palabra ".79
De acuerdo a los nazis existĆa un dualismo entre la raza aria nórdica divina (con su sangre, cultura y tierra) y la raza judĆa supuestamente maligna y opuesta a la raza aria.80 Rosenberg escribió "el Mito del Siglo XX" (1930), donde como consecuencia de ese dualismo, describió a la Iglesia Católica como uno de los principales enemigos del nazismo81 y proponĆa sustituir el cristianismo tradicional con el "mito de la sangre" neo-pagana.82 El libro es antisemita radical y en consecuencia al cuestionar el origen semita del cristianismo se torna anticristiano en general y particularmente anticatólico, al considerar la universalidad del catolicismo y su “versión judaizada" del cristianismo como uno de los factores en la esclavitud espiritual de Alemania y de la contaminación semĆtica del mundo: "La idea judĆa del "siervo de Dios", que recibe misericordia de un arbitrario y absolutista Dios, ha pasado entonces a Roma y Wittenberg, y puede ser atribuida a Pablo como el verdadero creador de esta doctrina, es decir, que nuestras iglesias no son cristianas, sino paulinas. JesĆŗs, sin duda, alcanzó el ser uno con Dios. Esta era su redención, su objetivo. Ćl no predicó una concesión condescendiente de misericordia de un ser todopoderoso, en la cara del cual incluso el alma humana mĆ”s grande representa una pura nada. Esta doctrina de la misericordia es, naturalmente, muy bien acogida en todas las iglesias. Con tal interpretación errónea, la iglesia y sus lĆderes se presentan como los "representantes de Dios." en consecuencia, pudieron adquirir poder mediante la concesión de la misericordia a travĆ©s de sus manos mĆ”gicas."83
En su ideologĆa antisemita, los partidarios del cristianismo positivo afirmaban que las antiguas invasiones germĆ”nicas del imperio romano habĆan venido a "salvar" la civilización romana, que se habĆa corrompido por la mezcla de razas y por el cristianismo "judaizado y cosmopolita". Pensaban que las persecuciones contra los protestantes en Francia y en otras Ć”reas representaron la aniquilación de los Ćŗltimos restos de la raza aria en esas zonas. Igualmente veĆan en las zonas del norte de Europa que abrazaron el protestantismo lo mĆ”s cercano al ideal racial y espiritual ario, aunque no lo habĆan alcanzado al no haber roto totalmente el vĆnculo semĆtico. Rosenberg escribió: "Ahora podemos ciertamente tambiĆ©n decir que el amor de Jesucristo ha sido el amor de uno que es consciente de su aristocracia de alma y de su fuerte personalidad. JesĆŗs se sacrificó a sĆ mismo como un maestro, no como un sirviente..... y tambiĆ©n MartĆn Lutero sabĆa muy bien, lo que dijo, cuando poco antes de su muerte, escribió: "Estas tres palabras, libertad - cristiano - alemĆ”n, son al papa y a la corte romana nada, sino mero veneno, muerte, diablo e infierno. Ellos no pueden ni sufrir, ni ver ni oĆr. Nada mĆ”s va a venir de esto, eso es seguro" ".84 Otro aspecto doctrinal del cristianismo positivo, consecuencia de la idea de superioridad aria, fue lograr la unidad nacional, para superar las diferencias confesionales, para eliminar el catolicismo y unir el protestantismo en una Ćŗnica iglesia nacional socialista cristiana que fue llamada Iglesia EvangĆ©lica GermĆ”nica.85
Como consecuencia ocurrió una reacción del cristianismo, que provino especialmente de los católicos. El cardenal Michael von Faulhaber estaba consternado por el totalitarismo, el neopaganismo y el racismo del movimiento nazi y como arzobispo de MĆŗnich y Freising, contribuyó al fracaso en 1923 del intento de golpe de estado de la cervecerĆa de MĆŗnich organizado por los nazis.86
Hitler fue a la cĆ”rcel por el fallido intento golpista de MĆŗnich y escogió a Rosenberg en 1924 para dirigir el movimiento nazi en su ausencia.87 En prisión Hitler escribió "Mein Kampf" (Mi lucha), libro en el que sostenĆa que la Ć©tica judeo-cristiana "afeminada" habĆa debilitando a Europa y que Alemania necesitaba un hombre de hierro para su restauración y entonces construir un imperio.88 AsĆ para el nazismo el vĆnculo judeo-cristiano planteaba un dilema a ser superado y el catolicismo era el mĆ”s importante desafĆo.
Durante los aƱos de 1920 a 1937, los lĆderes católicos hicieron diversos ataques francos contra la ideologĆa nazi y la principal oposición cristiana al nazismo y sus ideas de la superioridad de la sangre surgieron de la Iglesia Católica.89 Antes de la llegada de Hitler al poder, los obispos alemanes advirtieron los católicos contra el racismo nazi. Algunas diócesis prohibieron a los fieles la pertenencia al Partido Nazi y la prensa católica condenó el nazismo.90
Este choque llevó a John Cornwell a escribir sobre el perĆodo nazi temprano: "En la dĆ©cada de 1930 el Partido del Centro alemĆ”n, los obispos católicos alemanes, y los medios de comunicación católica habĆa sido fundamentalmente sólidos en su rechazo del nacionalsocialismo. Negaron a los nazis los sacramentos y los funerales en la iglesia y los periodistas católicos atacaron al nacionalsocialismo diariamente en 400 periódicos católicos de Alemania. La jerarquĆa instruyó a los sacerdotes para combatir el nacionalsocialismo en el Ć”mbito local."91
En 1930 y 1931, diferentes conferencias de obispos católicos condenaron el nacionalsocialismo. Los obispos bĆ”varos lo condenaron en cinco aspectos: colocar la raza sobre la religión; rechazar el antiguo testamento y por lo tanto los diez mandamientos; negar el primado del papa como autoridad externa a Alemania, querer una iglesia nacional alemana sin dogmas y usar en el artĆculo 24 del programa del partido la no oposición a los sentimientos morales de la raza germĆ”nica como criterio de moralidad cristiana.92 Los obispos de Freising dijeron que el nazismo “adhiere a un programa religioso y cultural irreconciliable con la enseƱanza católica” y que “el nacionalsocialismo contra nuestra esperanza adoptó los mĆ©todos de los bolcheviques, por lo tanto nosotros no podemos asumir la existencia de buena fe”.93 Igual hicieron la Conferencia de Obispos de Colonia, los obispos de Paderborn y Friburgo y la conferencia de Fulda (agosto de 1931).94
Con la hostilidad permanente hacia los nazis por parte de la prensa católica y el partido del Centro católico, pocos católicos votaron por los nazis en las elecciones de julio de 1932 que llevaron a la toma del poder por el partido nazi en Alemania. Las ciudades de mayorĆa católica como Colonia, Düsseldorf y MĆŗnich y las zona rurales católicas fueron inmunes al nazismo y el nacionalsocialismo logró sus votos fuera de las Ć”reas geogrĆ”ficas de mayor población católica como en las ciudades de Hanover, Wuppertal, Chemnitz y Kƶnigsberg (votos de 40% o mĆ”s por los nazis).95 96
La sensación de que la concepción antisemita y racista de los nazis llegaba a la locura fue expresada por Konrad von Preysing obispo de EichstƤt y uno de los mayores adversarios del nazismo, que al saber que Hitler habĆa sido nombrado canciller dijo: “"Hemos caĆdo en las manos de los criminales y los locos".97 DespuĆ©s del incendio del Reichstag o parlamento alemĆ”n el 27 de febrero de 1933, Hitler suspendió la mayorĆa de los derechos civiles (habeas corpus, libertad de expresión, de prensa, de asociación, a reuniones pĆŗblicas y de la reserva de las comunicaciones), arrestó a los opositores e inició un proselitismo forzado con los paramilitares nazis para la elección parlamentaria del 5 de marzo de 1933 98 y el 23 de ese mes logró la aprobación de la ley habilitante (ErmƤchtigungsgesetz) que le daba poderes dictatoriales totales.
Durante el invierno y la primavera de 1933, Hitler ordenó la destitución de los funcionarios pĆŗblicos católicos,99 el lĆder de los trabajadores católicos, Adam Stegerwald, recibió una golpiza por parte de los camisas marrones pronazis, miles de miembros del partido católico estaban en campos de concentración para junio de 1933.100 Bajo estas y otras fuertes medidas de presión por parte del gobierno nazi se acalló a los católicos y se firmó el concordato con la Iglesia Católica el 20 de julio de 1933101 que entre otras imposiciones, forzó el reconocimiento de la disolución del Ćŗnico partido católico de Alemania, en efecto desde la ley habilitante, Alemania era para motivos prĆ”cticos un paĆs con un Ćŗnico partido legal (el nazi).102
El punto de inflexión en las relaciones entre el cristianismo institucional y el nazismo se produjo con la firma del concordato entre la Santa Sede y el Reich. Por un lado, se daba un supuesto compromiso del nazismo con la Iglesia católica para respetarla mientras sus actividades se limitasen estrictamente a lo religioso (abandonando la polĆtica, la educación y la prensa); por otro, la Alemania nazi buscaba conseguir con el mismo una importante legitimación internacional. Hitler tenĆa un "flagrante desprecio" por el Concordato, escribió Paul O'Shea y su firma era para Ć©l no mĆ”s que un primer paso en la "supresión gradual de la Iglesia católica en Alemania”.103
En enero de 1934, Hitler nombró a Alfred Rosenberg como lĆder cultural y educativo del Reich. El 7 de febrero, el Vaticano prohibió el libro de Rosenberg "El mito del Siglo XX" dando como razones que: “El libro desdeƱa todos los dogmas de la Iglesia Católica…argumenta la necesidad de fundar una nueva religión o una iglesia germĆ”nica y el libro proclama el principio: “hoy estĆ” surgiendo una nueva fe, el mito de la sangre, la fe en defender con sangre el divino ser del hombre: esta fe encarna el absoluto conocimiento de que la sangre norteƱa representa ese misterio que ha remplazado y superado los viejos sacramentos” “.104 105
En la llamada "noche de los cuchillos largos", del 30 de junio al 2 de julio de 1934, los nazis asesinaron a los lĆderes de la acción católica, de la asociación católica de jóvenes y del semanario católico de MĆŗnich entre otros.106 Esto tuvo un enorme efecto intimidatorio sobre la oposición polĆtica.
En julio de 1935 fue nombrado obispo de BerlĆn, Konrad von Preysing, uno de los mayores adversarios del nazismo. Hitler decĆa de Ć©l: “lo mĆ”s sucio de la carroƱa son los que vienen vestidos con el manto de la humildad y el mĆ”s sucio de estos es von Presying".107 Von Preysing fue un decidido defensor de los judĆos y algunos de sus mĆ”s cercanos colaboradores en esta tarea murieron a manos de los nazis durante la segunda guerra mundial.108 109 Von Preysing apoyó francamente a la resistencia clandestina alemana y el intento de golpe de estado contra Hitler de julio de 1944 que fracasó y terminó con la ejecución de 4980 de los implicados.110
En septiembre de 1935 los nazis promulgan las leyes de NĆŗremberg con medidas discriminatorias sin precedentes contra los judĆos, retirĆ”ndoles la ciudadanĆa, prohibiĆ©ndoles usar los sĆmbolos patrios y casarse con personas no judĆas, entre otras medidas terribles. La población y los clĆ©rigos católicos se mostraron descontentos. Un reporte de la Ć©poca trascribe: Aachen, septiembre de 1935. “Las nuevas leyes aprobadas en NĆŗremberg no fueron recibidos con entusiasmo por el pĆŗblico....Como era de esperar conociendo la mentalidad de la población católica de la región, no hubo reacción de simpatĆa por parte de la iglesia. La Ćŗnica parte que fue bienvenida es que la legislación sobre la cuestión judĆa evitarĆ” las acciones ofensivas y la violenta propaganda antisemita. SerĆa deseable que a partir de ahora estas acciones antisemitas, a las que una gran parte de la población se opone, lleguen a su fin.”111
Con las nuevas leyes, el 15 de noviembre de 1935
las iglesias alemanas empiezan a colaborar con los nazis, proporcionando informes al gobierno, indicando quiĆ©n es cristiano y quiĆ©n no; es decir, quiĆ©n es judĆo.112En 1937, Hans Kerrl, el ministro nazi de Asuntos para la Iglesia, explicó que el "cristianismo positivo" no "depende del Credo de los Apóstoles", ni de "la fe en Cristo como el hijo de Dios", en los que el cristianismo se basó, sino mĆ”s bien, siendo representado por el Partido nazi: "El Führer es el heraldo de una nueva revelación". Con lo cual reforzaba la idea de desligar el cristianismo de su origen judĆo.113
Sin embargo, tras cuatro aƱos de acoso constante contra los católicos en forma de detenciones de curas y monjas, cierre de conventos, monasterios y escuelas parroquiales, el papa PĆo XI publicó el 14 de marzo de 1937 la encĆclica Mit brennender Sorge («Con intensa ansiedad»), en la que expresaba su queja por estos hechos y lo que de ruptura del concordato suponĆan, y alertaba contra la deificación de conceptos como la raza, la nación y el estado. Difundida clandestinamente en Alemania, se leyó en las iglesias de todo el paĆs el 21 de marzo, domingo de Ramos.114
En la encĆclica, en cuya redacción participó el obispo de BerlĆn von Preysing, Pio XI compara a los lĆderes nazis con Judas (artĆculo 21): “Si el opresor ofrece el trato de apostasĆa que solo Judas puede, a costa de cualquier sacrificio mundano, respondan con Nuestro SeƱor: "Vete, SatanĆ”s, porque escrito estĆ”: Al SeƱor tu Dios adorarĆ”s, y a Ć©l solo servirĆ”s"."115
En el artĆculo 23 condena la doctrina de la superioridad racial base del antisemitismo nazi: " "Revelación" en su sentido cristiano, significa la palabra de Dios dirigida al hombre. El uso de esta palabra para las "sugestiones" de raza y sangre, por las irradiaciones de la historia de un pueblo, es una mera equivocación. Monedas falsas de este tipo no son moneda cristiana” y en el artĆculo 29 describe como pecado las polĆticas nazis y alerta sobre el daƱo para las generaciones porvenir: “El abandono resultante de los principios eternos de una moral objetiva, que educa la conciencia y ennoblece cada parte y organización de vida, es un pecado contra el destino de una nación, un pecado cuyo fruto amargo envenenarĆ” las generaciones futuras”.115
En el artĆculo 30 de la encĆclica Mit brennender Sorge refiriĆ©ndose al daƱo social y humano que las doctrinas nazis provocan y al derecho irrevocable de cada individuo independiente de su raza, dice: "Pero el antiguo paganismo reconoció que el axioma… "Nada puede ser Ćŗtil, si no es a la vez moralmente bueno" (Cicerón, De Off. ii 30). Emancipado de esta regla oral, en el derecho internacional, el principio llevarĆa a un perpetuo estado de guerra entre las naciones; por ignorar en la vida nacional, por confusión del derecho y utilidad, el hecho bĆ”sico de que el hombre como persona tiene derechos que recibe de Dios y que toda colectividad debe proteger contra la denegación, supresión o negligencia. Pasar por alto esta verdad es olvidar que el verdadero bien comĆŗn, en Ćŗltima instancia, lleva a su medida la naturaleza del hombre, equilibrando los derechos personales y las obligaciones sociales, desde el propósito de la sociedad, establecida para el beneficio de la naturaleza humana. La sociedad, fue la intención del Creador para el pleno desarrollo de las posibilidades individuales y para los beneficios sociales, que por un proceso de dar y recibir, cada uno puede reclamar por su propio bien y el de los demĆ”s. Los valores mĆ”s altos y mĆ”s generales, que solo puede proporcionar colectivamente, tambiĆ©n se derivan del Creador para el bien del hombre y para el pleno desarrollo, natural y sobrenatural y la realización de su perfección. Descuidar este orden es sacudir los pilares sobre los que descansa la sociedad y comprometer la paz social, la seguridad y la existencia."115
Los nazis reaccionaron con furia, Hitler juró “venganza contra la Iglesia” por su apoyo al "sionismo" y tomaron severas represalias por esta encĆclica.116 Thomas Bokenkotter escribe: "los nazis estaban furiosos. Como venganza cerraron y sellaron todas las imprentas que imprimen la encĆclica. Ellos tomaron numerosas medidas vengativas contra la Iglesia, incluyendo la organización de un larga serie de juicios de inmoralidad del clero católico”.117 Por su parte Shirer informó que "durante los siguientes aƱos, miles de sacerdotes católicos, monjas y lĆderes laicos fueron arrestados, muchos de ellos por cargos falsos de "inmoralidad" o "contrabando de moneda extranjera” ".118
El 9 y 10 de noviembre de 1938 los nazis usando sus fuerzas paramilitares realizaron una serie de ataques masivos coordinados contra los judĆos en Alemania y parte de Austria llamados en su conjunto “la noche de los cristales rotos”, con el saqueo y destrucción de sus hogares, negocios, escuelas y el incendio de mĆ”s de 1000 sinagogas. 91 judĆos fueron asesinados y 30.000 arrestados y enviados a campos de concentración. “119 Esta acción fue condenada al dĆa siguiente por Pio XI junto con los lĆderes de occidente.120 Como respuesta a la crĆtica católica Adolf Wagner el lĆder nazi de Baviera dijo ante 5000 nazis: “"Cada expresión que el Papa hace en Roma es una incitación de los JudĆos en todo el mundo para agitar contra Alemania".120
El 21 de noviembre de 1938, el Papa insistió en que "existe una sola raza humana", a lo que Robert Ley, ministro de trabajo nazi respondió al dĆa siguiente: "No se tolerarĆ” la compasión para los judĆos. Negamos la afirmación del papa de que no hay mĆ”s que una sola raza humana. Los judĆos son parĆ”sitos."121 El vaticano envió mensajes a los arzobispos del mundo para iniciar trĆ”mites para dar visas a los alemanes no arios para salir del paĆs. Se estima que unos 200.000 judĆos lograron usar estas visas para huir del tercer Reich.122
Pero cuando se fue aproximando la guerra, las actitudes generales se fueron endureciendo, incluso entre el amplio sector de la población que mantenĆan cierta apatĆa al respecto. AdemĆ”s, la propia idiosincrasia del nazismo permitió la aparición de denuncias como forma de control social, de modo que vecinos y compaƱeros de trabajo de los judĆos colaboraron activamente para construir un clima de represión y terror.
El primero de septiembre de 1939, Alemania nazi invadió a Polonia en conjunto con la Unión SoviĆ©tica iniciando asĆ la segunda guerra mundial. La población civil y el clero católico de Polonia fueron masacrados. A los judĆos que vivĆan en Polonia se les trató de forma salvaje. En octubre 20 de 1939 el sucesor de Pio XI, el Papa Pio XII promulgo la encĆclica “Summi Pontificatus, sobre las limitaciones de la autoridad del estado”, desaprobando la guerra, el racismo, el antisemitismo, la invasión a Polonia y la persecución a los católicos. Escribió acerca de la necesidad de traer de vuelta a la Iglesia los que habĆan acogido las ideas nazis y que estaban siguiendo "un falso estĆ”ndar... engaƱados por el error, la pasión, la tentación y el prejuicio, [que] se han desviado lejos de la fe en el Dios verdadero". Escribió sobre "Los cristianos, por desgracia mĆ”s de nombre que de hecho" que han mostrado "cobardĆa" de cara a la persecución y apoyó la resistencia.123 TambiĆ©n reiteró la condena al antisemitismo y la igualdad entre el judĆo y el no judĆo: “el hombre "no es ni gentil, ni JudĆo, circunciso ni incircunciso, bĆ”rbaro ni escita, siervo ni libre. Pero Cristo es todo y en todos” ".124
Desafortunadamente a pesar de las solicitudes papales al gobernante italiano, Benito Mussolini, para mantener la neutralidad, Italia entró en la guerra como aliada de Alemania el 10 de junio de 1940.125 Esto complicó aún mÔs la situación de los católicos.
En 1940, el ministro de Relaciones Exteriores nazi Joachim von Ribbentrop dirigió la Ćŗnica delegación nazi de alto nivel a la que se le permitió una audiencia con PĆo XII y le preguntó por quĆ© el Papa se habĆa puesto del lado de los Aliados. PĆo XII respondió con una lista de las recientes atrocidades nazis y las persecuciones religiosas cometidas contra los cristianos y los JudĆos, en Alemania y en Polonia, lo que llevó al New York Times de esa Ć©poca a encabezar la noticia sobre la reunión "Derechos de los judĆos defendidos" y a escribir de las "ardientes palabras que el Papa pronunció a Herr Ribbentrop sobre la persecución religiosa".126
En Alemania durante la guerra, el clero católico, con el argumento de que los nazis aumentarĆan la agresión antisemita de forma paradójica, tendió a evitó dar condenas pĆŗblicas sobre la situación de los judĆos, quienes habĆan sido sacados de Alemania y trasferidos a los campos de concentración en la conquistada y devastada Polonia. Esta tendencia se vio reforzada cuando el beneficio de dar declaraciones contundentes nombrando directamente a los judĆos quedó en entredicho en uno de los episodios mĆ”s estremecedores de la persecución nazi contra los judĆos. El hecho ocurrió en Holanda, paĆs vecino de Alemania, invadido al inicio de la guerra por el ejĆ©rcito alemĆ”n por la venganza devastadora e inesperada de los nazis ante la reacción enĆ©rgica y pĆŗblica de las iglesias contra el antisemitismo y la violencia contra los judĆos. El arzobispo de Utrecht en Holanda, Johannes de Jong se opuso firmemente a los nazis que habĆan invadido su paĆs y la iglesia católica en Holanda creó una importante red de apoyo a los judĆos.127
En julio 11 de 1942, los obispos holandeses junto con las demĆ”s iglesias del paĆs enviaron una carta de protesta al general nazi Friedrich Christiansen por el trato dado a los judĆos y su texto fue leĆdo en todas las iglesias católicas del paĆs. En la carta decĆa: "El nuestro es un tiempo de grandes tribulaciones de los cuales dos son las mayores: el triste destino de los JudĆos y la difĆcil situación de los deportados para realizar trabajos forzados.... Todos debemos ser conscientes de los terribles sufrimientos que ellos tienen que sufrir, debido a que no son culpables. Hemos aprendido con dolor profundo de las nuevas disposiciones que imponen a los judĆos hombres, mujeres y niƱos inocentes la deportación a tierras extranjeras.... El sufrimiento increĆble que estas medidas causan a mĆ”s de 10.000 personas estĆ” en oposición absoluta a los preceptos divinos de justicia y caridad.... Pidamos a Dios y la intercesión de MarĆa... que Dios pueda prestar su fuerza al pueblo de Israel, tan severamente probado en la angustia y persecución”.128
La respuesta de los nazis fue arreciar la persecución contra los judĆos, revocar la excepción de persecución contra los judĆos bautizados y la Gestapo asaltó las instituciones religiosas católicas capturando cerca de 300 católicos monjes, monjas o sacerdotes de raza judĆa y los enviaron a Auschwitz donde inmediatamente fueron ejecutados en cĆ”maras de gas. Dentro de estas vĆctimas estaba Edith Stein posteriormente proclamada santa por la Iglesia católica.129 El vocero de los obispos holandeses, Titus Brandsma, fue arrestado en enero de 1942, enviado al campo de concentración de Dachau sujeto a experimentos mĆ©dicos y ejecutado con inyección letal el 26 de julio de 1942.130 La situación de los judĆos en Holanda empeoró sensiblemente y esto influyó en la jerarquĆa católica y en las demĆ”s Iglesias cristianas para seguir restringiendo las declaraciones pĆŗblicas mencionado a los judĆos por temor a un efecto contraproducente como el del caso holandĆ©s. Consideraron que la ayuda deberĆa ser preferiblemente discreta.131
En conclusión,
el apoyo popular al nacionalsocialismo se basó en normas ideológicas que poco tenĆan que ver con el antisemitismo y la persecución de los judĆos, y que pueden resumirse del modo mĆ”s adecuado con el sentido de orden social, polĆtico y moral personificado por el tĆ©rmino Volkesgemeinschaft («comunidad nacional»), garantizado por un Estado fuerte que sofocarĆa el conflicto para asegurar su fortaleza a travĆ©s de la unidad. (...) La opinión popular, mayoritariamente indiferente e imbuida de un antisemitismo latente fomentado aĆŗn mĆ”s por la propaganda, proporcionó el clima necesario para que la agresividad creciente de los nazis hacia los judĆos pudiera ir avanzando sin que nada la desafiara. Pero no provocó la radicalización. El odio fue lo que construyó el camino hacia Auschwitz, y la indiferencia lo que lo pavimentó.132
El antisemitismo en Hitler y el nazismo
En este contexto fue en el que surgió el Partido Nacional Socialista Obrero AlemĆ”n (NSDAP), el partido nazi, fundado en MĆŗnich en 1919, cuyo programa oficial de 1920 proponĆa la unión de todos los alemanes dentro de una Gran Alemania y que solo las personas de sangre o raza alemana pudiesen ser nacionales (ciudadanas del Estado) y directores de medios de comunicación. ExplĆcitamente, ademĆ”s, el NSDAP propugnaba un cristianismo constructivo y luchaba contra el espĆritu judeomaterialista en el interior y el exterior del paĆs.133La primera declaración polĆtica conocida de su principal lĆder, el ex cabo del ejĆ©rcito alemĆ”n Adolf Hitler, expuesta en una carta del 16 de septiembre de 1919, incidĆa sobre la cuestión judĆa partiendo de la base de que la comunidad judĆa era un grupo estrictamente racial y no religioso. AdemĆ”s,
describe las acciones de dicha colectividad como causantes "de una tuberculosis racial de los pueblos". Desecha los pogromos como una respuesta meramente "emocional" al problema y exige un "antisemitismo racional" que imponga una ley de extranjerĆa a los judĆos, con el fin de revocar sus "privilegios especiales". El objetivo final, segĆŗn le escribe al destinatario de la carta, "debe ser la extirpación [Entfernung] completa de los judĆos".134Con sus fundamentos nacionalistas y antisemitas, el partido nazi se fue desarrollando poco a poco sobre la base de una intensa y llamativa actividad casi diaria de sus militantes. Entre 1919 y 1924 su zona de acción se reducĆa a Baviera, donde captó a una heterogĆ©nea masa de alemanes compuesta de antiguos soldados, de anticomunistas y antisemitas y, en general, de desclasados atraĆdos por la idea de una revolución nacional. Sus ideas antisemitas eran expuestas con frecuencia en diversos discursos pronunciados tanto por Hitler como por otros nazis, como Alfred Rosenberg, Julius Streicher o Hermann Esser, e insistĆan en la necesidad de tomar medidas contundentes contra los judĆos de forma que su influencia sobre la sociedad alemana se eliminase por completo.
En noviembre de 1923, el NSDAP intentó hacerse con el poder para marchar, a continuación, sobre BerlĆn con el objeto de derrocar a la RepĆŗblica de Weimar. El conocido como putsch de MĆŗnich fracasó con la simple intervención de la policĆa, y Hitler fue detenido.
Sin embargo, el juicio subsiguiente se convirtió en una plataforma publicitaria para Hitler y su partido, y durante los nueve meses que pasó en la cĆ”rcel en 1924 tuvo tiempo para escribir su autobiografĆa polĆtica, titulada Mein Kampf (Mi Lucha), que terminarĆa por convertirse en el libro de cabecera del movimiento nazi y en un texto esencial del antisemitismo, que el autor, segĆŗn su propia confesión, habĆa aprendido de personajes como el compositor Richard Wagner, Karl Lueger, alcalde de Viena, y el nacionalista extremista Georg von Schƶnerer.
Wagner, a quien musicalmente admiraba Hitler por encima de cualquier otro mĆŗsico, habĆa expuesto en numerosas ocasiones autĆ©nticas diatribas contra el papel corruptor de los judĆos en el arte en general, a quienes consideraba la conciencia maligna de nuestra civilización moderna o el versĆ”til genio corruptor de la humanidad.135
De Lueger tomarĆa la inspiración para utilizar el antisemitismo como un instrumento de movilización de masas, en tanto podĆa materializar los resentimientos del ciudadano comĆŗn (el judĆo como asesino de Cristo, el judĆo como usurero enriquecido mientras los demĆ”s se arruinan...).
Y en cuanto a von Schƶnerer, Hitler habĆa asumido Ćntegramente sus postulados radicales
sobre la necesidad de un antisemitismo Ć©tnico intransigente -basado en la sangre y la raza-, [y adoptado] su odio hacia la "prensa judĆa" y la "socialdemocracia dirigida por judĆos".136AdemĆ”s de estas influencias, determinadas experiencias personales del propio Hitler relatadas en Mi lucha, le llevaron a convertirse en un antisemita frĆamente racional, comprendiendo, ademĆ”s, la naturaleza judaica de la socialdemocracia internacionalista austrĆaca.137
Como consecuencia de lo anterior
Hitler llamó, desde principios de la dĆ©cada de 1920, a una guerra sin cuartel contra "la doctrina judaica del marxismo", que impugnaba "la relevancia de la nacionalidad y la raza", negaba el valor de la personalidad y se oponĆa a las "leyes eternas de la naturaleza" con sus doctrinas igualitarias.138Hasta 1924, la demagogia global antisemita era el tema principal en casi todos los discursos de Hitler y se dirigĆa, especialmente, contra los judĆos por su supuesto papel como financieros, capitalistas, responsables del mercado negro y aprovechados. Sin embargo, el impacto de la guerra civil rusa modificó esta lĆnea discursiva hacia la identificación de los judĆos con el bolchevismo y hacia un explĆcito antimarxismo (que Hitler igualaba a la lucha contra los judĆos).139
AsĆ, pues,
hacia 1924 el nĆŗcleo central de la visión del mundo de Hitler -la historia como lucha racial y la aniquilación tanto del judaĆsmo (lo que quiera que eso pudiese significar en tĆ©rminos concretos), como de su mĆ”s peligrosa manifestación polĆtica e ideológica, el marxismo -era una concepción firmemente instaurada en su pensamiento.140TambiĆ©n en Mi lucha (1925-1926) habla de lo oportuno que hubiese sido gasear de doce mil a quince mil judĆos o "hebreos corruptores" durante la Primera Guerra Mundial, convencido como estaba, al igual que otros muchos ex soldados, de que Alemania habĆa sufrido en esa guerra la traición de pacifistas y marxistas, todos ellos incitados por los judĆos. La fijación de esta culpa harĆa que a principios de 1939 le expresase al Ministro de Asuntos Exteriores checo su pretensión de destruir a los judĆos como castigo por lo que habĆan hecho el 9 de noviembre de 1918 (fecha de la rendición de Alemania y de la consecuente instauración de la RepĆŗblica de Weimar).141 A travĆ©s de su identificación del judĆo con el marxismo y el bolchevismo, tambiĆ©n responsabilizaba a los judĆos de lo que denominaba genocidio judeobolchevique durante la Revolución rusa.
Haciendo uso de un lenguaje no solo extremo, sino tambiĆ©n proto-genocida,142 era caracterĆstico asimismo de los discursos de Hitler, cuando tocaba la cuestión judĆa, la deshumanización constante a la que sometĆa a los judĆos
por medio de un lenguaje zoológico que los calificaba de raza inferior, de "plaga" de la que habĆa que hacer limpieza o tambiĆ©n de gĆ©rmenes, bacilos y microbios que atacaban y envenenaban el organismo hasta que se los erradicaba. Se presentaba a la comunidad judĆa como el equivalente de una peste bubónica medieval, con la salvedad que, en este caso, las metĆ”foras mĆ©dicas se habĆan modernizado y evocaban enfermedades mortales como el cĆ”ncer o la tuberculosis. (...) Se percibĆa a los judĆos como una "contrarraza" diametralmente opuesta a los "arios" alemanes, y se los consideraba intrĆnsecamente destructivos, parasitarios y agentes de descomposición (Zersetzung).143Todo este antisemitismo tuvo, ademĆ”s, diversas publicaciones como herramientas para llegar al gran pĆŗblico. Destacó entre ellas Der Stürmer, donde se acusaba habitualmente a los judĆos de violar a jóvenes alemanas y explotarlas como prostitutas, de raptar a niƱos y luego asesinarlos ritualmente, y de pretender empozoƱar la sangre alemana a travĆ©s de las relaciones sexuales para destruir la familia y el Volk (pueblo) alemanes.
TambiĆ©n entre 1926 y 1928 Hitler se fue interesando cada vez mĆ”s por la cuestión del territorio, cuya escasez por parte de Alemania se habrĆa de solventar sustentĆ”ndose en su creencia en el darwinismo social y en su teorĆa de la historia racial, por lo cual el mĆ”s dĆ©bil debĆa caer en beneficio del mĆ”s fuerte. AsĆ las cosas,
segĆŗn su punto de vista, hay tres valores decisivos en lo que al destino de un pueblo se refiere: el valor de la sangre o la raza, el valor de la personalidad y su espĆritu guerrero o espĆritu de supervivencia. Estos tres valores, encarnados por la "raza aria", corrĆan, bajo el punto de vista de Hitler, un riesgo mortal por culpa de los tres "vicios" del "marxismo judĆo": la democracia, el pacifismo y el internacionalismo.144Con todo, solo una minorĆa del partido nazi consideraba el antisemitismo como la cuestión principal, siendo un tema menos atractivo a la hora de conseguir seguidores como lo podĆan ser el anticomunismo, el nacionalismo o el desempleo. Aun asĆ, constituyó un elemento clave en el reclutamiento entre los jóvenes, hasta el punto de convertirse en el trampolĆn para que los nazis pudiesen llegar a dominar las universidades alemanas ya hacia 1930, y fue relativamente fĆ”cil propagarlo entre las clases mĆ©dicas y profesorales, donde se fomentó la competitividad con los numerosos judĆos presentes en ellas.
El movimiento hitleriano fue un fenómeno minĆŗsculo y marginal polĆticamente hablando hasta la elección del Reichstag en mayo de 1928. Sin embargo, el nazismo se fue extendiendo en las zonas rurales y la clase media urbana ya a finales de la dĆ©cada, justo en plena crisis económica, permitiendo que en las elecciones de septiembre de 1930 el partido se convirtiese en la segunda fuerza polĆtica de Alemania. Dos aƱos despuĆ©s, serĆa la primera. Durante esos aƱos, el mensaje nazi se centró mĆ”s en la necesidad de un nacionalismo integral antes que en insistir en el antisemitismo, habida cuenta de que Hitler habĆa percibido que no era el elemento mĆ”s efectivo para captar votos por no ser una preocupación de primer orden entre el electorado.
No obstante, fue empleado con gran efectividad para exacerbar los agravios locales, para satisfacer los afanes anticapitalistas radicales de las bases de las SA y para reforzar las campaƱas callejeras contra los partidos marxistas.145En este contexto, en 1931 el jefe de las SS Heinrich Himmler y Richard DarrĆ© fundaron la «Oficina General de la Raza y la Repoblación» (conocida por sus siglas RuSHA, de Rasse-und Siedlungshauptamt) y en 1932 un grupo de nazis fundó el «Movimiento de la Fe» de los alemanes cristianos, para radicalizar los ideales antisemitas, anticatólicos y antimarxistas en el nacionalismo alemĆ”n.
Las polĆticas antisemitas del nazismo
El acceso de Hitler al poder en enero de 1933 marcó el final de la emancipación judĆa en Alemania. Durante los seis aƱos que siguieron, un siglo entero de integración de los judĆos en la sociedad germana iba a quedar anulado de forma completa y brutal. Desde el principio, los nazis instauraron una orgĆa de terror dirigida contra oponentes polĆticos y judĆos, a quienes se sometió a la violencia arbitraria de los matones que integraban las bandas de merodeadores de las SA.146Entre 1933 y 1939 se aprobaron en Alemania mĆ”s de 1.400 leyes contra los judĆos.147
Tras abrirse en marzo de 1933 el campo de concentración de Dachau, adonde se enviarĆan, como en los otros 50 que se crearĆan durante el aƱo (hasta 1945, los nazis construirĆan mĆ”s de 1.000 campos), a los miles de sospechosos enemigos del rĆ©gimen,148 la primera gran actuación del gobierno nazi contra el, aproximadamente, medio millón de judĆos alemanes (menos del uno por ciento de la población)149 fue la declaración oficial para el 1 de abril de 1933 de un boicot económico contra las tiendas y negocios judĆos:
En todo el paĆs las Tropas de Asalto nazis y las SS colgaron carteles con los siguientes avisos: «No comprĆ©is a los judĆos» y «Los judĆos son nuestra desgracia». Escribieron la palabra Jude (judĆo) y pintaron la estrella de seis puntas de David en amarillo y negro en miles de puertas y ventanas. Se apostaban de forma amenazante delante de las casas de abogados y mĆ©dicos y en las entradas de las tiendas. Se «animaba» a los alemanes a que no entraran mientras los judĆos eran arrestados, golpeados, hostigados y humillados.150La reacción de la población alemana fue desigual, pero la impresión causada en los judĆos fue demoledora.
El 4 de abril, el periódico Jüdische Rundschau incitó a los judĆos alemanes a portar la estrella amarilla identificativa, como una forma de reivindicar con orgullo su identidad judĆa.
Pocos dĆas despuĆ©s, el 7 de abril, se aprobó la «Ley para la Renovación de la Función PĆŗblica Profesional», que, en virtud de su pĆ”rrafo tres o, como fue conocido despuĆ©s, su «PĆ”rrafo ario», desplazó al retiro a todos los funcionarios de origen no ario (exceptuando a los veteranos de guerra), esto es, cualquier persona que tuviera un padre o abuelo judĆo. Siguieron diversas leyes que excluyeron del ejercicio profesional a multitud de abogados, jueces, fiscales, notarios y mĆ©dicos judĆos (estos, desde el 3 de marzo de 1936 perdieron el derecho de ejercer en hospitales pĆŗblicos), y diversas medidas contra intelectuales judĆos (universitarios, artistas, escritores, etc.), muchos de los cuales (en 1933, unos 2.000), entre ellos Albert Einstein, emigraron. TambiĆ©n hubo otro tipo de leyes encaminadas a entorpecer la vida social de los judĆos: una ley que prohibĆa la preparación ritual judĆa de la carne; una ley que, pretendiendo reducir la masificación en las escuelas y universidades, limitaba la admisión de nuevos alumnos judĆos, dejando obligatoriamente su nĆŗmero global por debajo del 5%;151 una ley que prohibĆa a los mĆ©dicos judĆos trabajar en hospitales y clĆnicos pĆŗblicos; una ley que impedĆa a los judĆos optar a licencias para farmacias, etc. En cuanto a la ley que excluyó a los judĆos de las asociaciones deportivas, impidió finalmente la participación de la casi totalidad de los atletas judĆos alemanes en los Juegos OlĆmpicos de 1936, con la excepción de Helena Mayer, que vivĆa en California y que estaba categorizada como Mischlinge (ademĆ”s de ser, fĆsicamente, alta y rubia).
La iglesia luterana se opuso a las sanciones de empleo y económicas contra los judĆos.152
Obviamente, este tipo de leyes implicaba algĆŗn tipo de mecanismo para certificar el carĆ”cter ario, o no, de la población. A tal efecto, se desarrolló una red de oficinas de investigación y de gestión del proceso. Por lo demĆ”s, alrededor de 37.000 judĆos emigraron de Alemania en 1933.153
A finales de abril, Hitler se reunió con los representantes de la iglesia católica en Alemania y les explicó que sus acciones contra los judĆos remedaban las realizadas por el catolicismo a lo largo de la historia y que con ellas se hacĆa un gran servicio al cristianismo.154
Durante la noche del 10 de mayo se produjo una quema pĆŗblica de mĆ”s de 20.000 libros, muchos de ellos de autores judĆos, en las plazas de ciudades de todo el paĆs, lo que pretendĆa simbolizar el fin de la influencia intelectual del judaĆsmo en Alemania.
En septiembre, Goebbels, a travĆ©s de la CĆ”mara de Cultura del Reich, inició un proceso de depuración en el Ć”mbito artĆstico y cultural, negando la posibilidad de la actividad profesional a los judĆos en la prensa, el teatro, el cine y la mĆŗsica. Hacia finales del mes, a travĆ©s de otro decreto, se excluyó tambiĆ©n a los judĆos de la profesión de granjero.
Como consecuencia de todo lo anterior, y con el respaldo del Acuerdo Haavara, el primer aƱo de Hitler en el poder provocó la marcha de unos 40.000 judĆos de Alemania, casi el 10% de los que habĆa; tras seis aƱos de gobierno nazi, a finales de 1938 se habĆan marchado del paĆs 200.000 judĆos.
Paralelamente, durante 1933 se crearon mĆ”s asociaciones antisemitas y anticomunistas como la «Asociación General de Sociedades Alemanas Anticomunistas» y el «Movimiento de Creyentes Cristianos Alemanes».
En julio, despuĆ©s de que el Partido Nazi se convirtiese en el Ćŗnico partido legal de Alemania, se despojó de la ciudadanĆa a los judĆos del este que vivĆan en el paĆs y se aprobó la ley para la Prevención de Descendencia con Enfermedades Hereditarias, que estipulaba la esterilización, por un lado, para aquellas personas que pudiesen transmitir a su descendencia algĆŗn tipo de defecto (en consecuencia, antes de 1937 200.000 personas fueron esterilizadas), y, por otro, la eutanasia para los «defectuosos» y las «bocas inĆŗtiles»,155 a los que se representaba en ocasiones como bajo el lema de «idiotas» o de «vida sin esperanza».156 En junio de 1935 se modificarĆa la ley para incluir la obligatoriedad del aborto en el caso de fetos «incapacitados» de hasta seis meses.
El 17 de septiembre se creó la organización nacional judĆa Reichsvertretung der Deutschen Juden («Representación en el Reich de los judĆos alemanes»), con el objeto de aglutinar a los judĆos alemanes y hacer, en la medida de lo posible, frente comĆŗn para defender sus intereses.
En octubre, una ley de Edición obligó a todo judĆo vinculado al periodismo a dimitir, en virtud de la necesidad de un periodismo racialmente puro.
Aunque la experiencia del boicot de principios de 1933, no muy seguido por la sociedad alemana, llevó a que la legislación incidiese en minar a los pequeƱos comerciantes y profesionales judĆos, por provocar menos perjuicios a la economĆa en general, en 1935 la cuarta parte de las empresas judĆas se habĆan ya "arinizado". Y a partir de junio de 1938, cuando la economĆa estaba recuperada, se inició el expolio y la expropiación de las propiedades judĆas, lo cual implicó la emigración de unos 120.000 judĆos.
El 1 de enero de 1934 se eliminaron oficialmente las fiestas judĆas del calendario alemĆ”n.
El 24 de marzo, el mismo mes en que se produjo un violentĆsimo pogromo en Gunzenhausen, se retiró oficialmente la ciudadanĆa a los miembros de la comunidad judĆa.
Paralelamente a las decisiones gubernamentales al respecto, se fueron incrementando las llamadas Einzelaktionen o acciones individuales contra los judĆos por parte de elementos de las SA, actos violentos y sĆ”dicos contra ellos. Especialmente virulentos fueron los altercados producidos en el centro de MĆŗnich el 18 y el 25 de mayo de 1935, culminación de una larga campaƱa incitada por el gauleiter Adolf Wagner, ministro del Interior de Baviera. Con todo, el rechazo de la población obligó a seƱalar como culpables a unos supuestos «grupos terroristas».157
En mayo, Rudolph Hess creó la «Oficina de polĆtica racial del Partido Nacional-Socialista AlemĆ”n de Trabajadores».
En 1934 se publicó tambiĆ©n el libro de Ernst Bergmann titulado Veinticinco puntos de la religión alemana, en el que se afirma que JesĆŗs no era judĆo sino un guerrero nórdico asesinado por los judĆos; por otro lado, se fundó el «Instituto de BiologĆa Hereditaria e Investigación sobre las Razas» en la Universidad de Frankfurt del Meno.
A finales de 1934, unos 50.000 judĆos emigraron de Alemania.158
Tras prohibir en abril que los judĆos se pudiesen exhibir con la bandera de Alemania y expulsarlos en mayo del ejĆ©rcito, la mala imagen exterior que generaba todo este tipo de acciones, y la convicción de que se promovĆan desde el gobierno actos de vandalismo contra los judĆos, se resolvió con la promulgación en septiembre de 1935 de las leyes raciales de NĆŗremberg,159 con las que se intentó contentar tanto a la burocracia del partido nazi como a sus elementos mĆ”s radicales.
Las leyes "para la protección de la Sangre y el Honor Alemanes" despojaron oficialmente a los judĆos de los derechos ciudadanos que todavĆa conservaban; tambiĆ©n proscribieron los matrimonios y las relaciones sexuales extramaritales entre judĆos y sĆŗbditos del Estado que fueran "de sangre alemana o afĆn", y vetaron a los judĆos la posibilidad de emplear en sus casas a sirvientas alemanas de menos de 45 aƱos (presumiblemente por miedo a que los hombres judĆos pudieran seducir a jóvenes alemanes y engendrar hijos con ellas); asimismo, prohibieron que los judĆos enarbolaran la bandera nacional (la esvĆ”stica) o los colores del Reich. La Ley de CiudadanĆa del Reich proporcionaba igualmente una nueva definición de quiĆ©n era judĆo y quiĆ©n no lo era. (...) El objetivo declarado de las leyes (...) era, segĆŗn el propio discurso de Hitler ante el Reichstag, "encontrar una solución civil definitiva [eine einmalige sƤkulare Lƶsung] para el establecimiento de una base sobre la cual la nación alemana pueda adoptar una mejor actitud hacia los judĆos [eine ertrƤgliches VerhƤltnis zum jüdischen Volk].160Como comentario a las mismas, Hitler utilizó por primera vez expresiones tajantes respecto al futuro que les podrĆa esperar a los judĆos, si las leyes no llegasen a ser suficientes para controlarlos; en concreto, habló de la posibilidad de dejar el problema en manos del Partido Nacionalsocialista para que le buscase una solución definitiva (zur endgültigen Lƶsung).
Las leyes de NĆŗremberg y la celebración de los Juegos OlĆmpicos en BerlĆn hicieron posible un periodo de tranquilidad fĆsica para los judĆos, que durarĆa hasta 1938; en agosto de 1935, Hitler y Hess habĆan llegado incluso a prohibir las acciones individuales contras los judĆos.161 Sin embargo, los proyectos de recrudecimiento de la actitud de los nazis respecto de los judĆos siguieron adelante.
En esta lĆnea, se emitió ese mismo mes de septiembre la primera orden de aplicación de la ley de CiudadanĆa del Reich por la que ningĆŗn judĆo podĆa ser ya ciudadano del mismo, lo que implicaba que no podĆan votar sobre asuntos polĆticos, ni ejercer cargos pĆŗblicos. AdemĆ”s, se distinguĆa a los judĆos completos (lo que tenĆan tres abuelos judĆos, como mĆnimo) de los parciales (dos abuelos judĆos y que no fuese practicante ni tuviese cónyuge judĆo), esto es, la categorĆa del mestizo o Mischlinge, categorĆa en la que entraron entre 250.000 y 500.000 ciudadanos. A su vez, el mestizo podĆa ser de primer y segundo grado (un abuelo judĆo y ser practicante o tener cónyuge judĆo).162
El 7 de septiembre de 1936 se creó un impuesto del 25% sobre todos los bienes judĆos de Alemania.
En 1937 Hitler declaró que durante los dos o tres aƱos siguientes la cuestión judĆa se habrĆa de arreglar de un modo u otro, y a finales de ese aƱo, con la consecución del pleno empleo en Alemania, la intención de expropiar y eliminar a los judĆos de la economĆa alemana se hizo clara. Consecuentemente,
a finales de 1937, y bajo la presión constante, innumerables negocios judĆos perdieron toda su clientela, se vieron obligados a hacer grandes liquidaciones, y emigraron o se trasladaron a ciudades mĆ”s grandes, donde pudieron continuar una existencia entre las sombras durante algĆŗn tiempo, hasta acabar situĆ”ndose al margen de la sociedad, retirados, amenazados y perseguidos.163El 28 de marzo de 1938, todas las organizaciones judĆas perdieron definitivamente su estatus oficial y un mes despuĆ©s, el 21 de abril, un decreto excluyó a los judĆos de la economĆa nacional, estipulando ademĆ”s la toma de sus bienes. Desde ese momento, los judĆos hubieron de registrar todas sus propiedades y bienes por valor superior a los 5.000 marcos, con el objeto final de poder ser subastadas entre los no judĆos.164
El 9 de junio la principal sinagoga de MĆŗnich fue incendiada por los nazis y el 10 de agosto la de NĆŗremberg. El 15 de junio todos los judĆos con alguna condena previa, independientemente de su gravedad, fueron detenidos. El 25 se restringió la atención de los mĆ©dicos judĆos a pacientes judĆos y un mes despuĆ©s se les cancelaron sus licencias. Al tiempo, se dio orden de que todos los judĆos de Alemania solicitasen tarjetas especiales de identificación y que, como segundo nombre, los hombre judĆos tomasen el genĆ©rico de Israel y las mujeres el de Sara (un aƱo despuĆ©s, en agosto de 1939, se emitió por parte de las autoridades nazis un listado de nombres permitidos para los niƱos judĆos). El 6 de julio se ordenó que desapareciese antes de fin de aƱo cualquier negocio judĆo. El 20 de septiembre todas las radios de propiedad judĆa fueron confiscadas y desde el 27 de septiembre, se les prohibió a los judĆos ejercer la abogacĆa y desde el 5 de octubre todos sus pasaportes fueron marcados con una gran «J» roja.
El 28 de octubre Alemania expulsó a los 17.000 judĆos con ciudadanĆa polaca, que quedaron abandonados en la frontera, en Zbaszyn, al no aceptarlos Polonia. El 15 de noviembre todos los alumnos judĆos fueron expulsados de las escuelas alemanas.
El Holocausto
La Noche de los cristales rotos y el comienzo de las deportaciones y los guetos
En marzo de 1938 Alemania se anexionó Austria, y con ellos incorporó a su población a los cerca de 200.000 judĆos austriacos. Como herramienta para alcanzar la aspiración nazi de liberar a Alemania de la población judĆa, Viena se convirtió en el primer lugar en el que se pondrĆa en prĆ”ctica la que serĆa, a partir de entonces, una constante polĆtica nazi: la deportación de la comunidad judĆa de su territorio. Previamente, hubouna campaƱa de intimidación particularmente violenta y brutal, [en la que] las SA obligaron a los judĆos a fregar las calles de la ciudad con pequeƱos cepillos bajo la mirada de una multitud que se mofaba de ellos, los negocios pertenecientes a aquella minorĆa fueron expropiados a la velocidad del rayo y los matones nazis austrĆacos saquearon sin contemplaciones los hogares judĆos.165El antisemitismo ya presente en Austria sirvió para desbordar las medidas antijudĆas, hasta el punto de que llegaron a servir de modelo para las tomadas en la propia Alemania. Una campaƱa de detenciones provocó el traslado de unos mil judĆos a campos de concentración, entre ellos el de Mauthausen.
Entre las medidas y acciones tomadas contra los judĆos de Austria mĆ”s destacables, estuvieron que se les privó de la ciudadanĆa, que sus organizaciones y congregaciones perdieron toda financiación gubernamental y que, ademĆ”s, en los primeros meses de anexión, los bancos vieneses de propiedad judĆa pasaron a manos de los nazis.
La consecuencia inmediata de ello fue una oleada de emigración judĆa tanto de Alemania como de Austria (el 4 de junio, por ejemplo, emigró de Viena Sigmund Freud, con 82 aƱos). La Conferencia internacional de Evian, promovida por Estados Unidos en Francia con el objeto de tratar el tema de los refugiados judĆos, se resolvió con pretextos generales por parte de todos los paĆses presentes, los que terminaron por no acoger a un nĆŗmero sustancial de judĆos que solicitaban refugio.
Al frente de la gestión del procedimiento industrial para la emigración forzada de los judĆos de Viena, se situó desde la misma primavera de 1938 a Adolf Eichmann. En seis meses, expulsó a cerca de 45.000 judĆos y antes de mayo de 1939 mĆ”s del 50% de la población judĆa (unos 100.000) se habĆa ido de Austria.166 En octubre de 1939, invadida ya Polonia, se inició la deportación de los judĆos austriacos hacia campos de trabajos forzados en ese paĆs. En febrero de 1941 se inició la deportación a guetos en Polonia ocupada, como los de Kielce y Lublin, adonde se fueron enviando unos 1.000 judĆos de Viena cada semana.167
La primera deportación en masa se produjo en octubre de 1938, cuando 16.000 judĆos de origen polaco fueron expulsados de Alemania, siendo abandonados en la frontera con Polonia, que les negó la entrada. El hijo de uno de ellos, Herschel Grynszpan, que residĆa en ParĆs, reaccionó asesinando al tercer secretario de la embajada alemana en ParĆs. La propaganda nazi calificó la acción como declaración de guerra y como un acto mĆ”s de la conspiración judeomasónica mundial. AsĆ, un dĆa despuĆ©s de la muerte del diplomĆ”tico, el 10 de noviembre, tuvo lugar la Noche de los cristales rotos (Kristallnacht), pogromo instigado por el ministro de propaganda Joseph Goebbels, pero con la expresa aprobación de Hitler, que constituyó la exhibición pĆŗblica de antisemitismo mĆ”s violenta en Alemania desde la Ć©poca de las cruzadas y marca el inicio del Holocausto.168
A lo largo y ancho de Alemania, ardieron mĆ”s de cuatrocientas sinagogas y se saquearon mĆ”s de siete mil quinientos negocios y otras propiedades judĆas; por lo menos cien judĆos fueron asesinados, muchos mĆ”s resultaron heridos, y a treinta mil se los despachó de modo sumario a campos de concentración en los cuales sufrirĆan indecibles ultrajes.169Otra consecuencia directa del pogromo fue que Reinhard Heydrich asumió la coordinación centralizada de la Cuestión JudĆa.
Las agresiones no solo fueron realizadas por los fanÔticos ideológicos del partido nazi, sino también por alemanes corrientes. No hubo esta vez protestas públicas significativas por parte de las iglesias.
Dos dĆas despuĆ©s, el gobierno alemĆ”n reforzó las consecuencias del pogromo imponiendo una multa de mil millones de marcos alemanes a la comunidad judĆa alemana por lo que se calificó como una "actitud hostil" hacia el Reich y su pueblo. Durante la reunión en la que se decidió la medida, se sugirieron diversas medidas discriminatorias muchas de las cuales serĆan aprobadas por Hitler el mes siguiente. Mediante ellas se puso prĆ”cticamente fin a la actividad empresarial de los judĆos, a su libertad de movimiento y a sus relaciones con el resto de la población alemana.
AdemĆ”s, 30.000 judĆos fueron detenidos y llevados a campos de concentración, donde llegaron a morir unos 10.000.170
La radicalización de la actitud hacia los judĆos fue reflejada por un artĆculo del 24 de noviembre de 1938 en el periódico de las SS, Das Schwarze Korps, en el que se afirmaba que
tendrĆamos que enfrentarnos a la necesidad irrevocable de exterminar el submundo judĆo del mismo modo que, bajo nuestro gobierno de Ley y Orden, solemos exterminar a cualquier otro criminal, es decir, con el fuego y la espada. El resultado deberĆa ser la eliminación prĆ”ctica y definitiva de los judĆos que hay en Alemania, su aniquilación absoluta.171Dos meses despuĆ©s, en el plazo de una semana, harĆa dos declaraciones explĆcitas sobre sus intenciones respecto de los judĆos: por un lado, el 21 de enero de 1939, en palabras dirigidas al ministro de Asuntos Exteriores checoslovaco, Hitler indicó que los judĆos serĆan destruidos y que su provocación del 9 de noviembre de 1918 no les habrĆa de salir gratis, sino que serĆa vengada;172 por otro lado, el 30 de enero, pronunció un discurso en el Parlamento alemĆ”n que habrĆa de gravitar sobre todas las decisiones que en adelante se tomarĆan sobre la cuestión judĆa. Alardeando de una aptitud profĆ©tica, afirmó:
Durante la Ć©poca de mi lucha por el poder, fue en primer lugar la raza judĆa la que no hizo sino recibir a carcajadas mis profecĆas cuando dije que algĆŗn dĆa asumirĆa la dirección del Estado y, con ella, la de toda la nación, y que entonces, entre muchas otras cosas, resolverĆa el problema judĆo. Sus carcajadas fueron escandalosas, pero creo que, de un tiempo a esta parte, ya solo rĆen por dentro. Hoy serĆ© profeta una vez mĆ”s: si los financieros judĆos internacionales de Europa y de fuera de ella logran sumir de nuevo a las naciones en una guerra mundial, ¡el resultado no serĆ” la bolchevización de la tierra y, por lo tanto, la victoria de los judĆos, sino la aniquilación de la raza judĆa en Europa.173Hitler recordarĆa su profecĆa dos veces en 1942 y tres en 1943, aunque asociĆ”ndola a una fecha equivocada, el 1 de septiembre de 1939, como forma de vincular el inicio de la guerra a los judĆos.
Previamente, en el contexto de sus iniciativas diplomĆ”ticas para conseguir que la comunidad internacional se hiciese cargo de la población judĆa alemana, Hitler habĆa declarado dos meses antes al ministro de Defensa de SudĆ”frica, Oswald Pirow, que ya habĆa adoptado una decisión irrevocable sobre ellos y que un dĆa habrĆan de desaparecer de Europa.174
Como consecuencia de esta situación, y tras el establecimiento, ademĆ”s, en enero de la Oficina de Emigración judĆa dirigida por el jefe de la Gestapo Heinrich Müller, la emigración judĆa aumentó considerablemente, tanto la legal como la ilegal, la cual llevó hacia Palestina a unos 27.000 judĆos antes del fin de 1940.
Insignia amarilla.
Introducida en Polonia ocupada desde 1939, a partir de 1941 fue
obligatorio para los judĆos alemanes y austrĆacos portar una estrella
amarilla con la inscripción Jude ("judĆo" en alemĆ”n) expresada en caracteres pseudo-hebreos.175
El 30 de abril de 1939 se promulgó una ley que prohibĆa a judĆos y no judĆos compartir el mismo bloque de pisos; como consecuencia de ello, se crearon casas judĆas y guetos en las grandes ciudades que hicieron aumentar el aislamiento social de la población judĆa. La obligatoriedad de portar la insignia amarilla que entró en vigor en 1939, asentó definitivamente ese aislamiento y condujo a la segregación de los judĆos de un modo drĆ”stico.177
En 1939, 78.000 judĆos abandonaron Alemania y se confiscó por todo el paĆs objetos de valor pertenecientes a los judĆos. Finalmente, el 12 y 13 de febrero de 1940 comenzaron las deportaciones de los judĆos de Alemania, especialmente desde Pomerania. Los pocos que fueron quedando vieron como se deterioraba completamente su vida civil en el paĆs: prohibición de la emigración (octubre de 1941), disolución de la Liga Cultural JudĆa (septiembre de 1941), leyes que prĆ”cticamente condenaban a la pena de muerte por cualquier infracción (diciembre de 1941) y marcado con una estrella de papel blanco de todo hogar judĆo (marzo de 1942).178
PolĆticas genocidas en Europa
Estos trabajadores esclavos soviéticos, polacos y holandeses, internados en el campo de concentración de Buchenwald, ingresaron en el campamento con un promedio de 73 kg cada uno. Después de 11 meses, su peso promedio era de 31 kg (16 de marzo de 1945).179
El 12 de septiembre de 1939, el almirante Canaris le comentó al general Keitel que tenĆa conocimiento de las ejecuciones en masa (Füsilierungen) que estaban planificĆ”ndose para Polonia "y que tenĆan que ser exterminados (ausgerottet) la nobleza y el clero especialmente". Keitel le respondió que el Führer ya lo habĆa decidido personalmente. La Wehrmacht tenĆa que aceptar el "exterminio racial" y la "limpieza polĆtica" de las SS y la Gestapo, aun sin querer tener nada que ver con ellas. Ćsa fue la razón por la cual, junto con los comandantes militares, hubo tambiĆ©n nombramientos de comandantes civiles, sobre quienes recaerĆa el "exterminio racial" (Volkstums-Ausrottung).180La conquista de Polonia, en este sentido, provocó una transformación en el tratamiento de la Cuestión JudĆa. De repente, Alemania se habĆa encontrado con tres millones de judĆos mĆ”s que gestionar. El trato que se le dio, como judĆos del este que eran y por tanto especialmente despreciados y deshumanizados,181 fue especialmente bĆ”rbaro, bastante mĆ”s allĆ” del trato dado a los judĆos de Alemania y Austria. En parte, ello fue debido a la mayor libertad, dado que quedaba lejos la opinión pĆŗblica alemana y las restricciones legales correspondientes, que se dio al partido y a la policĆa para tomar iniciativas individuales autónomas.182 La invasión de Yugoslavia y Grecia en abril de 1941 terminó por ser, tambiĆ©n, un desastre para los miles de judĆos que allĆ vivĆan.
Esto quiere decir que durante el periodo 1939-1941, los nazis no llegaron a elaborar una polĆtica clara y coherente sobre quĆ© hacer con los judĆos, los polacos y el medio millón de germanos de pura cepa que fueron «repatriados» a territorios anexionados por Alemania. Solo cuando el Warthegau empezó a colapsarse con los judĆos llegados de Alemania y cuando la invasión de la URSS multiplicó el problema del movimiento y la manutención de personas, se empezó a pensar mĆ”s seriamente en la elaboración de planes mĆ”s o menos precisos para solucionar tales problemas.
En este sentido,
Fue Himmler quien, por medio de incesantes órdenes verbales dictadas a sus subordinados, llevó a cabo la transición hasta el asesinato indiscriminado de los judĆos de uno y otro sexo y todas las edades en julio y agosto de 1941. (...) No obstante, estĆ” claro que el asesinato en masa de los judĆos de Europa oriental que empezó en ese entonces fue por encima de todo un reflejo de los propios deseos y creencias personales de Hitler, repetidamente formulados tanto en pĆŗblico como en privado durante esos meses.183Al poco de ser nombrado ministro de los Territorios Ocupados del Este, en noviembre de 1941, Rosemberg explicitó estas ideas declarando que esos territorios estaban llamados a ser el lugar de resolución de la cuestión judĆa; en su opinión, tal cuestión solo podĆa resolverse mediante la erradicación biológica de todos los judĆos de Europa, expulsĆ”ndolos al otro lado de los Urales o erradicĆ”ndolos de alguna otra manera.184
La polĆtica antisemita en Polonia ocupada
Véase también: Ocupación de Polonia (1939-1945)
VĆ©ase tambiĆ©n: CrĆmenes de guerra alemanes en Polonia
VƩase tambiƩn: Territorios polacos anexionados por la Alemania nazi
Los planes nazis para la reordenación racial de Europa encontraron en
los 3.300.000 judĆos de Polonia el campo de pruebas ideal, y mĆ”s
complicado, para una serie de procedimientos que, mƔs tarde,
caracterizarĆan al Holocausto. De acuerdo con el nazismo, los polacos
eran seres inferiores y, en consecuencia, los judĆos polacos aĆŗn mĆ”s
despreciables.185 En tanto que la mayorĆa de los judĆos europeos vivĆan en Polonia y Europa Oriental, Gobierno General
(Polonia ocupada) fue el paĆs que albergarĆa a los principales campos
de exterminio: Auschwitz-Birkenau (adonde llegarĆan los primeros
prisioneros, no judĆos, el 14 de junio de 1940), Chelmno, Belzec,
Treblinka, Sobibór y Majdanek.Por lo demĆ”s, en el Ć”rea ocupada por el EjĆ©rcito Rojo desde el 17 de septiembre, la suerte de los judĆos (tanto los residentes como los refugiados ante el avance alemĆ”n) fue tambiĆ©n mala: 100.000 de ellos murieron en los procesos de deportación a Siberia y muchos se hubieron de resignar a regresar a la zona ocupada por los alemanes, debido a la situación insostenible con los soviĆ©ticos.186
Al tiempo que entre el 1 de septiembre y el 25 de octubre de 1939 se desarrollaba en todo el paĆs la «Operación Tannenberg», ejecutada por las SS «Einsatzgruppen», cuyo resultado fue el asesinato de cerca de 10.000 intelectuales y miembros de la nobleza y el clero polacos con el objeto de eliminar la resistencia local,187 desde principios de la invasión las acciones contra los judĆos se fueron sucediendo. Por ejemplo, el 8 de septiembre, el grupo operativo especial del Servicio de Seguridad de las SS, que repetirĆa acciones similares en otras zonas, asesinó en Bedzin a un grupo de niƱos judĆos e incendió la sinagoga y casas vecinas, al tiempo que disparaba indiscriminadamente con los judĆos con los que se encontraba por la calle. El resultado fue de 500 judĆos muertos.188
El 11 de septiembre, en una reunión en Cracovia, se le comunicó a Udo von Woyrsch, jefe del mencionado Grupo Operativo, una orden de Himmler por la cual instaba a tomar las medidas mĆ”s duras posibles contra los judĆos para que, movidos por el terror, se desplazasen hacia el este abandonando la zona controlada por los alemanes.189 El 21 de septiembre, Reinhard Heydrich, jefe de las SS, ordenó a los Einsatztruppen que, en colaboración con las autoridades civiles y militares, iniciasen una serie de concentraciones de los judĆos en guetos y deportaciones masivas de ciudadanos hacia el Este (desde el 29 de noviembre, la pena de muerte era el castigo para quien no se presentase a la deportación). Toda comunidad judĆa por debajo de los 500 individuos quedó disuelta y enviada a guetos y campos de concentración.
A tal efecto, se estableció un departamento de las SS, el Rasse-und Siedlunghauptamt («Oficina Principal -o central- para la Raza y el Reasentamiento»), para gestionar la germanización de la zona conquistada y el bienestar de los colonos allĆ enviados. Sus miembros contaban con cuatro semanas de adiestramiento para la evaluación racial y biológica, que se basaba en veintiĆŗn criterios fĆsicos (quince eran fisonómicos). La clasificación obtenida utilizaba descripciones como
«muy apropiado» en el extremo superior, en los casos en que los inmigrantes fuesen «puramente nórdicos, puramente fĆ”licos o nórdico fĆ”licos», sin «defectos de intelecto, de carĆ”cter o de naturaleza hereditaria» reseƱables, y «Ć©tnica o biológicamente inapropiado» en el extremo inferior, cuando los consideraban de sangre no europea, o bien por adolecer de malformaciones fĆsicas o pertenecer a «familias socialmente dĆ©biles o sin aptitudes».190El 7 de noviembre comenzaron las deportaciones de judĆos del oeste de Polonia, procedimiento reforzado por la orden de Heydrich dada el 12 de ese mismo mes para que todos los judĆos del Warthegau fuesen trasladados para dejar sitio a los asentamientos de alemanes de raza aria. Entre el 26 de octubre y principios de febrero de 1940 los nazis deportaron y reasentaron a unos 78.000 judĆos en una reserva situada en el sudeste de Polonia, en la región Lublin-Nisko. Los testimonios de los alemanes de clase media que se encargaron de desalojar y preparar las granjas polacas para los colonos, subrayan la idea de que para ellos el sufrimiento de polacos y judĆos era «o bien invisible o bien aceptable, cuando no justificado».191
El 11 de noviembre, en las afueras de Ostrow Mazowiecka, se produjo uno de los primeros asesinatos masivos de judĆos polacos por parte de los nazis. Acusados por la población local de haber incendiado parte de la ciudad, la policĆa alemana mató entre 162 y 500 judĆos.192 El 12 de diciembre se instauró en el este de la Gran Alemania un periodo obligatorio de trabajos forzados para los judĆos de entre 14 y 60 aƱos. Unos meses despuĆ©s, en mayo de 1940, se lanzó una nueva ofensiva contra los intelectuales polacos denominada «Operación de Pacificación Extraordinaria».
En resumen, con la invasión de Polonia en septiembre de 1939, los nazis se encontraron con que el imperio alemĆ”n habĆa incorporado a su población a dos millones de judĆos polacos (posteriormente, un millón de ellos, de la Polonia oriental, como resultado del pacto nazi-soviĆ©tico pasarĆan a formar parte de la Rusia comunista). Esta situación, que se repitió en menor medida con cada conquista alemana (120.000 judĆos mĆ”s de los territorios checos, por ejemplo, etc.), puso a los nazis ante el problema de cómo lograr territorios judenrein, esto es, «libres de judĆos».
Entre septiembre y diciembre se establecieron las divisiones administrativas para Europa del este, de donde se intentarĆa expulsar a la fuerza a los judĆos: la Gran Danzig (norte de Polonia), Prusia Occidental (norte de Europa en el BĆ”ltico), la Gran Prusia Oriental (norte de Europa en el BĆ”ltico) y la zona del oeste de Polonia anexionada, que los nazis denominaron «Warthegau» («Reichsgau Wartheland»), cuya capital era Posen (Poznan), y que desempeƱarĆa un papel crucial en la gĆ©nesis de la Solución Final. Se creó tambiĆ©n el conocido como Gobierno General en Polonia, zona administrativa que no quedó incorporada a la Gran Alemania y donde los nazis situarĆan sus campos de concentración y exterminio; fue nombrado jefe Hans Frank y Cracovia, importante comunidad judĆa, serĆa designada como su capital. De acuerdo con las indicaciones expresas de Hitler,193 el Gobierno General se constituyó como un territorio autónomo con respecto del Reich, y en Ć©l, lugar de destino del resto de judĆos de Polonia, se puso en prĆ”ctica una lucha Ć©tnica sin lĆmites.
En lĆneas generales,
la invasión alemana de Polonia trajo consigo de inmediato la sĆ”dica humillación de la comunidad judĆa polaca -a menudo se vejó en pĆŗblico a los judĆos ortodoxos arrancĆ”ndoles la barba y los bucles- y el asesinato intermitente de judĆos, que causó, durante los tres primeros meses de la campaƱa, un nĆŗmero cercano a las siete mil.194Las figuras mĆ”s importantes en la administración del territorio fueron Arthur Greiser, gobernador del Reich y gauleiter del partido nazi, y Wilhelm Koppe, jefe de las SS y la policĆa de la región, que serĆa, probablemente, quien tomara la iniciativa de empezar el genocidio en la zona.195
En septiembre de 1939 se expusieron, en distintas directrices del Jefe de la PolicĆa de Seguridad Reinhard Heydrich, las lĆneas definitorias de lo que entonces se entendĆa como objetivo final en relación a los judĆos: concentrarlos en las grandes ciudades polacas para a continuación deportarlos hacia una reserva al este del VĆstula.196 A estas alturas, estaba ya claro que
Hitler era quien marcaba las pautas y era asimismo la autoridad final en cuanto a decidir el grado de brutalidad de la polĆtica racial; y dejan claro tambiĆ©n que tenĆa ideas de gran repercusión, aunque imprecisas, sobre pasos futuros, utilizando al menos en parte las iniciativas sugeridas por Himmler, que rĆ”pidamente demostraron ser irrealizables e impracticables. Fue precisamente debido a que los crueles imperativos de Hitler no ofrecĆa mĆ”s que unos objetivos amplios, pero dĆ©bilmente formulados, y sancionaban acciones de lo mĆ”s brutales, por lo que se abrió la puerta a iniciativas salvajes de los organismos del partido y del Estado y, por encima de todo, naturalmente, de las SS.197El 21 de septiembre se emitió un decreto administrativo en el que Heydrich, distinguiendo entre un objetivo final a largo plazo y unas medidas preliminares a corto plazo, ordenaba, en el Ć”mbito de estas Ćŗltimas, que los judĆos de Polonia fuesen concentrados en las ciudades mĆ”s grandes, cerca de los cruces de lĆneas de tren con vistas a la deportación. Una semana despuĆ©s, Himmler especificó en otra orden que todos los judĆos del oeste de Polonia (el Warthegau) debĆan ser deportados al centro del paĆs con el fin de dejar sitio a los alemanes que iban a ocupar la zona.
En la primera quincena de diciembre, se llevó a cabo la primera deportación: se detuvo en Posen a 88.000 polacos y judĆos y se les trasladó hasta el Gobierno General (los hombres aptos y sanos eran, sin embargo, enviados a Alemania a trabajar forzosamente). Por otro lado, estas deportaciones de cientos de miles de judĆos supuso que desde finales de 1939, se empezasen a establecer guetos por toda Polonia; el primero, erigido en diciembre, estuvo en la ciudad de Lodz (en la que entre el 15 y 17 de noviembre los nazis habĆan destruido todas las sinagogas), precisamente en el Warthegau.198 SimultĆ”neamente, se establecieron trabajos forzados para todos los judĆos de la Polonia anexionada; los no aptos para el trabajo (niƱos, mujeres y enfermos) fueron confinados en guetos.
Sin embargo, avanzado 1940, Hans Frank recibió una petición, a la que se negó, para albergar en la zona de su jurisdicción a un cuarto de millón de judĆos provenientes del gueto de Lodz, de los que querĆa librarse el Warthegau. A su vez, Gƶring tuvo que prohibir en marzo del mismo aƱo que los judĆos de las zonas orientales del Reich fuesen deportados sin mĆ”s a la Polonia anexionada. La imposibilidad de hacerse cargo de ellos, tanto en uno como en otro caso, hizo pensar ya que la solución al problema judĆo tendrĆa que ser otra. En este sentido, en junio, Heydrich informó a Ribbentrop de que la solución para los tres millones y cuarto de judĆos bajo dominio de Alemania habrĆa de ser «territorial».199
El 25 de mayo de 1940, Himmler le habĆa presentado a Hitler un memorĆ”ndum secreto titulado «Reflexiones sobre el trato a los pueblos de raza extranjera del Este» en el que hablaba del «pueblo subhumano del Este» y de la necesidad de utilizarlos como mano de obra. ExplĆcitamente, rechazaba el exterminio fĆsico (por antialemĆ”n y bolchevique), prefiriendo el reasentamiento y división de grupos sobre la base de un criterio racial. Respecto de los judĆos, expresaba su esperanza de que estos desapareciesen de Europa a travĆ©s de una gran emigración de los mismos a Ćfrica o alguna otra colonia.200
Entre las soluciones alternativas, que les fueron presentadas a los representantes judĆos tras la crisis en el proceso de deportaciones materializada en una reunión celebrada el 31 de julio de 1940 en Cracovia donde, ante la evidencia expuesta por parte de Greiser de la masificación en el Warthegau (en el gueto de Litzmannstadt-Lodz habĆa ya 250000 judĆos), se sugirió la posibilidad de la emigración a Palestina o la de enviarlos a Madagascar. Esta Ćŗltima idea estaba en el aire desde que en 1937 el gobierno polaco habĆa tratado de llegar a un acuerdo con franceses y britĆ”nicos para enviar allĆ a un millón de judĆos polacos. Tras la capitulación de Francia, Franz Rademacher, responsable alemĆ”n de asuntos judĆos en la CancillerĆa, elaboró un memorĆ”ndum que preveĆa la deportación de cuatro millones de judĆos de Europa a la isla. La idea quedó descartada a principios de 1942.201
Entre mayo y diciembre de 1940, miles de judĆos de Polonia fueron enviados a la nueva frontera soviĆ©tica para construir fortificaciones.
Los guetos
Los alemanes comenzaron a levantar guetos nada mĆ”s invadir Polonia. Su finalidad inicial era la de concentrar transitoriamente a los judĆos, antes de o bien deportarlos hacia el este, o bien recluirlos en campos de concentración de trabajos forzados o de exterminio de la misma Polonia. Sin embargo, dadas las terribles condiciones en que se desarrollaba la vida en ellos (hacinamiento extremo, carencia de servicios sanitarios adecuados y proliferación de enfermedades), supusieron tambiĆ©n una muerte lenta para muchos de sus habitantes.Los principales guetos en la Polonia ocupada, en funcionamiento entre 1939 y 1941, fueron los de Varsovia, Minsk, Lodz, Radom, Piotrkow, Lublin, Kielce, Czestochowa, Bedzin (con 27.000 judĆos, un 45% de la población, tras diversas muertes y deportaciones, el gueto fue liquidado en agosto de 1943), Sosnowiec, Tarnow y Cracovia (donde habĆa 60.000 judĆos, el 25% de la población total).202
El primer gueto se abrió el 8 de octubre de 1939 en Piotrków Trybunalski, distrito de Lodz, y el 19 de octubre se creó el de Lublin. En 1940 se crearon el de Lodz, el 18 de febrero, aislado del resto de la población el 30 de abril, y el Bedzin, el 1 de julio.
El mayor de todos los guetos en la Polonia ocupada por Alemania fue el de Varsovia, con una superpoblación que llegó a alcanzar el medio millón de judĆos en un espacio de 3,3 kilómetros cuadrados. En octubre de 1940 se terminó de recluir en Ć©l a todos los judĆos de la ciudad y fue aislado del resto de la misma en noviembre. En abril de 1941 llegaron mĆ”s de 40.000 judĆos deportados desde Alemania y BĆ©lgica. Tanto en Varsovia como en Lodz, cerca de una cuarta parte de los judĆos murieron a causa de las enfermedades, el hambre y la crueldad a la que eran sometidos.
En la primavera de 1941 se establecieron los guetos de Cracovia, Lublin (ambos en marzo) y el de Kielce. En abril se establecieron dos guetos separados en Radom y uno en Czestochowa.
SimultĆ”neamente, desde noviembre de 1939, se ordenó la constitución de consejos judĆos en las comunidades judĆas para encargarse de la aplicación precisa e inmediata de las directrices emitidas por las autoridades alemanas. Entre sus funciones, estuvo la gestión de la concentración de los judĆos de las zonas rurales en ciudades con enlaces ferroviarios o cerca de vĆas fĆ©rreas, pero sobre todo la de actuar de enlace entre la población y las autoridades nazis.
A finales de 1940, ya existĆa la percepción de que los guetos no tenĆan visos de disolverse a travĆ©s de las deportaciones, aĆŗn a pesar de que las condiciones de vida en su interior estaban empeorando dramĆ”ticamente. En marzo de 1941, el que habĆa sido responsable de la acción de eutanasia que entre 1939 y 1941 habĆa asesinado a 70.000 enfermos mentales en Alemania, Victor Brack, propuso aplicar mĆ©todos de esterilización a entre 3.000 y 4.000 judĆos por dĆa.203
Cuando en el otoƱo de 1941 empezaron a llegar al Warthegau los primeros judĆos deportados de Alemania, las posibles salidas empezaron a buscarse de forma clara en otros mĆ©todos. De hecho,
la posibilidad de liquidar judĆos encerrados en guetos ya habĆa sido planteada por vez primera en el verano de 1941 por los lĆderes nazis del Warthegau. Las primeras unidades móviles de gasificación desplegadas contra los judĆos se pusieron en marcha en el Warthegau durante los Ćŗltimos meses de 1941. Y el asesinato sistemĆ”tico de judĆos se inició a primeros de diciembre de 1941 en el primer campo de exterminio -"furgones de gasificación", de hecho- establecido en Chelmno, sobre el Ner.204Con todo, hubo numerosas dudas acerca de cómo tratar exactamente a los judĆos por parte de quienes se tenĆan que enfrentar a la gestión directa de las deportaciones y a la aplicación de determinadas medidas. En concreto, hubo dudas acerca de cómo tratar a los judĆos alemanes, como lo demostró, por ejemplo, la indecisión a la hora de gestionar el futuro de los judĆos que habĆa en Minsk, sobre muchos de los cuales se tenĆan dudas acerca de su grado de ascendencia aria y que, por tanto, podrĆan ser susceptibles de un trato radicalmente diferente del dedicado a los judĆos rusos. SimultĆ”neamente, habĆa dudas tambiĆ©n en relación a la aplicación de la estrella amarilla como distintivo de los judĆos del Reich (Alemania, Austria y el protectorado checo). En todo caso, la estrella (llamada por los nazis Pour le SĆ©mite, en relación irónica con la condecoración Pour le MĆ©rite) se convirtió en un distintivo obligatorio (bajo pena de muerte) para todos los judĆos de una edad superior a los diez aƱos en todos los territorios ocupados. En Polonia, la estrella, de color azul sobre fondo blanco, fue obligada para los judĆos que apareciesen en pĆŗblico desde el 23 de noviembre de 1939.
En general, la cautelas del nazismo venĆan provocadas por las dificultades de ocultar a la opinión pĆŗblica alemana determinadas acciones y decisiones aplicadas sobre esos ciudadanos alemanes; asĆ las cosas, el Reich no fue declarado judenrein hasta junio de 1943.
Estos meses del otoƱo de 1941 serĆan decisivos en el diseƱo y plasmación del Holocausto, por cuanto las autoridades regionales nazis, a falta de directrices claras desde BerlĆn, se vieron obligadas a recurrir a una toma de decisiones por propia iniciativa para liberar sus Ć”reas de judĆos. Fue en esas fechas cuando se iniciaron algunos programas locales de exterminio, aĆŗn con el conocimiento de BerlĆn.205
Hacia noviembre de 1941, se planteó tambiĆ©n si los judĆos del Este deberĆan ser respetados en el caso de que fuesen Ćŗtiles como trabajadores para la industria armamentĆstica. A la pregunta de Heinrich Lohse (comisario del Reich para Ostland) si debĆan ser liquidados sin tener en cuenta consideraciones prĆ”cticas, el Ministerio del Reich para los Territorios Ocupados respondió que las consideraciones de tipo económico no debĆan tenerse en cuenta. Por lo demĆ”s, remitió la resolución de otras dudas al jefe superior de las SS y la policĆa.206
Entre las primeras soluciones locales estuvo el fusilamiento de judĆos a su llegada al BĆ”ltico desde Alemania. Asimismo, en noviembre, bajo órdenes del jefe de la policĆa de las SS de la zona, se comenzó a construir un pequeƱo campo de exterminio en Belzec (municipio de Lublin) con el fin de matar a los judĆos no aptos para el trabajo.207
El 26 de febrero de 1942, una carta dirigida al diplomĆ”tico alemĆ”n Martin Luther, fue redactada por Reinhard Heydrich durante la Conferencia de Wannsee para solicitar a Luther asistencia administrativa para la implantación de la "Solución final a la cuestión judĆa" (Endlƶsung der Judenfrage). Memorial House of the Wannsee Conference
La polĆtica de deportaciones con el objeto de dar cabida a alemanes, que en la primavera de 1940 habĆa llevado al Gobierno General a 128.011 judĆos,208 terminó provocando numerosas quejas tanto por parte de aquellos que echaban en falta la mano de obra para la guerra que esos judĆos representaban, Gƶring, como por quienes como Frank veĆan como el territorio bajo su gestión se empezaba a ver congestionado por esos deportados.
La polĆtica antisemita en los Balcanes
Ion Antonescu, dictador rumano que se habĆa hecho con el poder en septiembre de 1940, recibió en junio de 1941 una serie de directrices de parte de Hitler con las que se le instruĆa acerca de cómo tratar a los judĆos en su territorio (aun cuando Antonescu ya habĆa aprobado previamente numerosas leyes antijudĆas): reclusión en guetos a los que vivĆan en ciudades y exterminio inmediato de los que fuesen localizados en el campo. Desde ese mismo mes, se empezaron a desarrollar masacres en distintas localidad (IaÅi -probablemente, 10.000 vĆctimas; Besarabia y Bucovina -miles de judĆos fusilados y muchos encerrados en guetos; Odesa -cientos fusilados o ahorcados, 19.000 ametrallados y luego quemados; Bogdanovka -5.000 judĆos quemados vivos y 43.000 fusilados; Domanovka -18.000 fusilados; etc.).209En el plazo de un aƱo desde el comienzo de la campaƱa, las fuerzas rumanas, en ocasiones conjuntamente con unidades alemanas de las SS y policiales, y mĆ”s a menudo actuando por cuenta propia, habĆan matado a entre 280.000 y 380.000 judĆos, la cifra mĆ”s alta de asesinados por cualquier paĆs europeo independiente durante la Segunda Guerra Mundial, exceptuando Alemania.210En Yugoslavia, parte de Serbia quedó bajo ocupación alemana. La lucha contra la resistencia incluĆa en esta a los judĆos y comunistas. A los judĆos, ademĆ”s de asesinĆ”rseles, se les impuso en algunos lugar el uso de la estrella judĆa, se le excluyó de diversas ocupaciones y se les expropió parte de sus propiedades sin compensación por ello.
En total, es probable que los grupos operativos y los grupos militares y paramilitares que los secundaban hubieran fusilado aproximadamente a medio millón de judĆos al terminar 1941.211
Grupo de 15 judĆos de Plovsiv, Bulgaria
Salvando casi 50 mil vidas humanas, en los aƱos de la mĆ”s terrible y exterminadora de las guerras mundiales, la pequeƱa Bulgaria escribió una pĆ”gina Ćŗnica de humanismo y dignidad en la historia europea.213Antes de la Segunda Guerra Mundial vivĆan en Bulgaria unos 48 mil judĆos; al terminar la guerra, su nĆŗmero llegaba casi a 50 mil.214
La presencia del antisemitismo en Europa, reforzada por la actuación de los nazis, se hizo patente incluso en zonas donde no habĆa un dominio directo de estos. AsĆ, por ejemplo, en la Francia de Vichy, donde el triunfo de PĆ©tain y de los nacionalistas de extrema derecha hicieron que en el rĆ©gimen hubiese un nĆŗcleo antisemita que serĆa responsable de distintas medidas discriminatorias: prohibición de poseer o dirigir empresas, expulsión de profesores universitarios, internamiento de los inmigrantes judĆos... MĆ”s tarde, en octubre y noviembre de 1941, se empezarĆan los preparativos para la deportación de los judĆos extranjeros, y, finalmente, tras la ocupación de la zona en noviembre de 1942 por parte de los alemanes, la deportación de los judĆos franceses. En total, fueron asesinados 80.000 de los 350.000 que habĆa.215
La invasión de la Unión Soviética
El punto de inflexión respecto de la polĆtica antijudĆa del nazismo se produjo a partir de la invasión de la Unión SoviĆ©tica, iniciada el 22 de junio de 1941; nada mĆ”s entrar en el paĆs y en los territorios controlados por este, el ejĆ©rcito alemĆ”n y los cuatro grupos operativos del Servicio de la Seguridad de las SS, con sus unidases operativas, y la ayuda de varios batallones policiales, comenzaron a matar a los civiles resistentes, a cuadros y judĆos del Partido Comunista (a los que se responsabilizaba de alentar a los partisanos), y a todos los prisioneros de guerra judĆos.216 CumplĆan, asĆ, una serie de directivas criminales que ordenaban el asesinato de los comisarios polĆticos del ejĆ©rcito soviĆ©tico («Orden de los Comisarios» de 6 de junio de 1941) y las indicaciones recibidas en las sesiones informativas dadas por Heydrich, a los lĆderes del Einsatzgruppen y a sus subunidades, los Einsatzkommandos, acerca de su función en la retaguardia, reuniones donde se hizo explĆcita la orden de Hitler de eliminar a los judĆos rusos.217Esos
fusilamientos en masa de judĆos rusos en manos de las SS-Einsatzgruppen marcaron una radicalización de la polĆtica antijudĆa, [algo] que Christopher Browning etiquetó de «salto cualitativo».218En otro orden de cosas, la decisión de Stalin de deportar a centenares de miles de alemanes del Volga, como consecuencia de la entrada de Alemania en Ucrania, convenció a Hitler a hacer uso tambiĆ©n de la deportación hacia los territorios del Este de los judĆos de Europa central. Una idea a la que era en principio reacio, mientras hubiese guerra,219 y que, una vez aceptada, hizo abandonar definitivamente la posibilidad de enviarlos a Madagascar, plan ademĆ”s inviable en aquellos momentos en que Gran BretaƱa mantenĆa su dominio marĆtimo.
Esas deportaciones plantearon el problema de dónde colocar a los judĆos y quĆ© hacer con ellos. En aquellos momentos ya era un problema para el ejĆ©rcito alemĆ”n el retener y alimentar a los tres millones de prisioneros de guerra soviĆ©ticos. Consecuentemente, se decidió no usar los campos de prisioneros y optar por los guetos masificados que ya habĆa en Minsk, Riga y, sobre todo, Lódz.
Unidades de matanza nazi (Einsatzgruppen) ejecutan familias judĆas de Kiev en Ivangorod, Ucrania, 1942.
La imposibilidad material de sostener los guetos tan llenos de gente incentivó la maquinación del asesinato en masa como una respuesta nazi ante esa situación. El hambre y el frĆo mataron a muchos judĆos, y desde enero de 1942 empezó a usarse el gaseamiento en Chelmno.220
Respecto de la actividad criminal en durante la invasión, fueron especialmente relevantes las matanzas perpetradas por las brigadas de las SS y la Einsatzgruppen. Tras una orden de Himmler de principios de agosto («todos los hombres judĆos deben ser fusilados. Empujen a las mujeres judĆas a los pantanos»), una brigada fusiló a mĆ”s de 25.000 judĆos en menos de un mes en la zona de los pantanos de Pripet. MĆ”s adelante, las órdenes de fusilamiento se extendieron a niƱos y mujeres. AsĆ, por ejemplo, la unidad comandada por Friedrich Jeckeln, que operaba en la zona de Kiev, llegó a fusilar hasta octubre a mĆ”s de 100.000 judĆos entre hombres, mujeres y niƱos.221
La "solución final"
El eufemismo con el que los nazis identificaron en sus documentos y declaraciones sus planes genocidas respecto de la población judĆa europea fue «Solución final a la cuestión judĆa» (Endlƶsung der Judenfrage, en alemĆ”n). El primer uso del tĆ©rmino se dio en una circular de Adolf Eichmann, de 20 de mayo de 1941, en la que aludĆa a esa solución como una futura vĆa en el tratamiento de los judĆos europeos, tras comunicar que Gƶring prohibĆa la emigración de judĆos de Francia y BĆ©lgica.Con la aprobación y sanción por parte de Hitler de las distintas fases de intensificación, la Solución Final, como proceso, arrancó en la primavera de 1941 con la planificación de la «Operación Barbarroja» y la propaganda para persuadir al pueblo alemĆ”n acerca de la conspiración judeo-anglosajona (Estados Unidos ya incluidos) contra Alemania;222 se amplió durante el verano con el paso a un genocidio a gran escala en la Unión SoviĆ©tica reciĆ©n invadida (radicalizado en otoƱo por la deportación masiva hacia el este ordenada por Hitler de los judĆos del Reich, Bohemia y Moravia) y se encaminó hacia su pleno desarrollo entre diciembre (una vez declarada la guerra a Estados Unidos) y la primavera de 1942, cuando surgió definitivamente un programa coordinado de exterminio que se materializarĆa en la matanza perpetrada en los distintos campos.223
El 16 de julio de 1941, el jefe del Servicio de Seguridad (SD) en Posen, Rolf-Heinz Hƶppner envió a Adolf Eichmann, de la Oficina Principal de Seguridad del Reich en BerlĆn, un informe titulado Solución a la cuestión judĆa, en el que recogĆa las conclusiones de diversas discusiones al respecto entre distintos organismos del Reich. La idea principal que se exponĆa en el informe era la de concentrar a todos los judĆos del Warthegau en un campo para 300.000 personas situado cerca del centro de la producción de carbón, para que los judĆos aptos para el trabajo pudiesen ser explotados. AdemĆ”s, se seƱalaba, en relación con los judĆos que no pudiesen trabajar y con aquellos a los que no fuese posible alimentar, que habrĆa que considerar seriamente si la solución mĆ”s humana no serĆa terminar con ellos mediante algĆŗn tipo de preparado de efecto rĆ”pido. Por lo demĆ”s, se sugerĆa la esterilización de todas las judĆas para solventar el problema judĆo en esa misma generación. AsĆ, pues, el informe destacaba la idea de genocidio en una fase embrionaria.224
Posteriormente, el 31 de julio, Gƶring firmó un documento, que se supone redactado a partir de un borrador de Eichmann, en el que se instaba a Heydrich para que se encargara de llevar a cabo los preparativos necesarios para «la solución completa de la Cuestión JudĆa dentro de la esfera de influencia alemana en Europa», probablemente con el sentido de buscar todavĆa una solución territorial del tipo de intentar un traslado de los judĆos alemanes y de otros lugares de Europa a un reserva situada mĆ”s allĆ” de los Urales.225
Esa solución territorial dependĆa, por un lado, de una victoria rĆ”pida de Alemania sobre la Unión SoviĆ©tica y, por otro, de un cambio en los planes de Hitler, que todavĆa tenĆa en mente usar a los judĆos alemanes como rehenes y que no querĆa que fuesen deportados al Este. Sin embargo, en septiembre las ideas empezaron a cambiar, cuando, probablemente, Rosemberg convenció a Hitler de utilizar la deportación de judĆos como forma de represalia por las deportaciones de alemanes del Volga a Siberia por parte de los soviĆ©ticos.226 Hitler ordenó en septiembre, cuando los Einsatzgruppen habĆan emprendido el genocidio total en la Unión SoviĆ©tica, la deportación inmediata de los judĆos de Alemania, Austria y Checoslovaquia.
Por lo tanto, en septiembre de 1941 empezaba a haber ya un caso convincente para establecer un vĆnculo entre el exterminio fĆsico que empezaba a ser generalizado en el este, la imposibilidad de establecer una solución territorial en un futuro próximo, y el mandato que Heydrich habĆa obtenido ya para organizar una solución general al «problema judĆo» en todas las zonas ocupadas por Alemania. Incluso asĆ, seguĆa sin emerger aĆŗn del todo un programa generalizado de exterminio para toda la población judĆa europea.227
Contexto inmediato
A finales de 1940, la Alemania nazi habĆa asesinado ya a unos 100.000 judĆos en toda Europa. En Rumania, por ejemplo, uno de los paĆses mĆ”s antisemitas antes de la guerra, fue eliminada la mitad de su población judĆa tras el estallido de esta: mĆ”s de 350.000 judĆos fueron asesinados por parte de los Einsatzgruppen y de las propias tropas nacionales rumanas.229A partir de 1941, cuando el asesinato en masa de judĆos se convirtió en polĆtica de Estado, la cifra aumentó exponencialmente; solo ese aƱo, murió 1.000.000.230 En julio de 1941, el Reino Unido, a travĆ©s del desciframiento de códigos, era ya conocedor de las masacres de judĆos soviĆ©ticos.231
A lo largo de ese aƱo, fue la polĆtica genocida efectuada contra los judĆos rusos la que, habiĆ©ndose iniciado la invasión de la Unión SoviĆ©tica, monopolizó la atención de los jerarcas nazis, polĆtica que se encuentra en el origen mismo del Holocausto.
Tras una primera instrucción de Heydrich el 17 de junio a los comandantes de los Einsatzgruppen acerca de la puesta en prĆ”ctica de la Solución final,232 en una orden del 2 de julio de 1941, Ć©l mismo realizó una serie de indicaciones genĆ©ricas a los jefes superiores de las SS y la policĆa en el este sobre la necesidad de matar judĆos, saboteadores, subversivos y funcionarios del Komintern (ademĆ”s de instigar a las poblaciones locales para desencadenar pogromos contra los judĆos). La limitación del alcance de la orden parece ser una estratagema con el fin de justificar de alguna manera los fusilamientos en masa que la Wehrmacht y otras autoridades estaban ya practicando.
Ya el 3 de julio, por ejemplo, el jefe del Einsatzgruppen en Luzk habĆa fusilado a 1.160 judĆos para, como declaró, dejar su marca distintiva en la ciudad. Los pelotones de la muerte del Einsatzgruppen A en el BĆ”ltico llevaron a cabo una interpretación especialmente liberal de la orden. El Einsatzgruppen acabó realizando una gran contribución al asesinato de cerca de un total de dos millones de judĆos rusos; solo el Einsatzgruppen A, a principios de enero de 1942, informó de la «ejecución» de 229.052 judĆos.233Es probable, por tanto, que en esas reuniones informativas hubiese habido ya indicaciones indirectas de aniquilar a los judĆos, de forma que pudiesen ser comprendidas de distintas maneras.
Un mes despuĆ©s, en una conferencia de planificación, Hitler afirmó que habĆa que aniquilar a cualquiera que se interpusiese en el camino de Alemania.234
Un mensaje del 1 de agosto de Heinrich Müller, jefe de la Gestapo, indicaba que habĆa que presentar informes continuos a Hitler acerca de los trabajos de los Einsatzgruppen en el Este.235 TambiĆ©n, a mediados del verano determinados elementos radicales del nazismo habĆan convencido a Goebbels de la necesidad de eliminar a los judĆos de la retaguardia, de las ciudades alemanas; el primer paso fue marcarlos con una estrella amarilla, algo que Hitler aceptó a mediados de agosto.236
Todo lo anterior, y muy especialmente la actividad desarrollada por los Einsatzgruppen, se corresponde con testimonios y pruebas documentales que apuntan a que el mandato de Hitler acerca de asesinar a determinado tipo de judĆos rusos (sobre todo, dependiendo de su edad y sexo) fue transmitido a los Einsatzkommandos en el mes de agosto. El asesinato generalizado, que culminarĆa con los fusilamientos masivos de finales de septiembre en Babi-Yar (33.771 hombres, mujeres y niƱos), no habrĆa sido ordenado explĆcitamente por Hitler, sino que este habrĆa dado su respaldo a una sugerencia de, probablemente, Himmler, a partir de las impresiones transmitidas por los comandantes locales que tenĆan a su cargo los fusilamientos.237
Por lo demĆ”s, se ha demostrado que la Wehrmacht colaboró con los Einsatzgruppen implicĆ”ndose directamente en el asesinato de casi dos tercios de los prisioneros de guerra soviĆ©ticos, muchos de los cuales serĆan los primeros en probar las cĆ”maras de gas de Auschwitz, y que aproximadamente 1.300.000 judĆos (una cuarta parte de todos aquellos que murieron en el Holocausto) ademĆ”s fueron asesinados por ella.238
A mediados de agosto, con la invasión de la Unión SoviĆ©tica ya en marcha, Hitler no solo insistĆa en la relación entre una nueva guerra mundial y la aniquilación de los judĆos, sino que aceptó la deportación hacia el este de los judĆos que aĆŗn quedaban en Alemania. La situación de estos, como se refleja en los testimonios de Victor Klemperer, se habĆa ido deteriorando con celeridad, hasta el punto de que una ley de diciembre de 1941 imponĆa la pena de muerte como castigo para prĆ”cticamente cualquier infracción cometida por un judĆo.239 A los no deportados (por ejemplo, aquellos que formaban parte de matrimonios mixtos), se les sometĆa a trabajos forzados.
En octubre, Heydrich precisó todavĆa mĆ”s que la deportación tenĆa que afectar a todos los judĆos de los territorios ocupados por Alemania.
SimultĆ”neamente, las declaraciones genocidas por parte de los jerarcas del nazismo eran frecuentes: por ejemplo, en noviembre, Alfred Rosenberg afirmaba que el objetivo de los asesinatos en masa que ya se estaban produciendo era el «exterminio biológico de toda la juderĆa de Europa» y en diciembre Goebbels recordaba que la compasión o el arrepentimiento respecto de los judĆos estaban fuera de lugar y que la guerra, desecadenada por ellos, los habĆa sumido en «un proceso gradual de aniquilación».240
AsĆ, pues, a finales de 1941 se estaba aplicando un programa de exterminio, en el que intervenĆan tanto las autoridades militares alemanas, como la policĆa, las SS, las milicias locales y los administradores civiles de los distintos territorios. Sin embargo, estaba tambiĆ©n claro que la intensidad reclamada por Himmler no se podĆa alcanzar a base, sobre todo, de los fusilamientos en masa. Por otro lado,
quienes estaban al mando de los grupos operativos se quejaban de que los continuos fusilamientos en masa de mujeres, y niƱos indefensos estaban creando una tensión intolerable en sus hombres. (...) muchos integrantes [de los mismos, segĆŗn contó un alto mando de las SS,] «incapaces de seguir soportando caminar en medio de la sangre, se habĆan suicidado. Algunos se habĆan vuelto locos incluso. La mayorĆa (...) tenĆa que apoyarse en el alcohol para realizar su espantoso cometido».241La alternativa puesta en prĆ”ctica de inmediato fue el gaseamiento, que se habĆa estado aplicando hasta agosto de 1941 en la operación de eutanasia T-4. El doctor August Becker, que se describĆa como «especialista en los procesos de gaseamiento utilizados en el exterminio de los enfermos mentales», junto con otro personal de dicha operación, fue trasladado por Himmler a la Oficina Central de Seguridad del Reich en BerlĆn. Por su parte, Albert Widmann, el inventor de la cĆ”mara de gas estĆ”ndar que habĆa sido empleada en el programa de eutanasia, estuvo colaborando en el este para asesinar a enfermos mentales bombeando monóxido de carbono al interior de habitaciones; como resultado de su presencia, Arthur Nebe, jefe del grupo operativo B de la zona de Minsk y Mogilev, ideó el uso de una camioneta hermĆ©ticamente cerrada en la que se introducĆa los gases de su tubo de escape, mecanismo de asesinato aprobado por Heydrich.242
Himmler aprobó en octubre la construcción en Belzec de un campo que sirviese de base para las camionetas de gas; tambiĆ©n en Chelmno se estableció otro centro similar, de donde salĆan las tres camionetas que se utilizaban para asesinar a los judĆos (y gitanos, tambiĆ©n) transportados desde el gueto de LódÅŗ, con el objeto de ir dejando sitio, como en otros guetos, para los judĆos que iban llegando desde todas partes de Europa. Estas camionetas podĆan matar a 50 personas a la vez durante el trayecto de 16 km entre el gueto y el campo, donde eran enterradas en zanjas. Por este procedimiento, en Chelmno fueron asesinadas 360.000 personas.243 A finales de 1941 los cuatro grupos operativos estaban empleando un total de unas 30 camionetas. TambiĆ©n en Serbia se hizo uso de una camioneta de gas; a principios de mayo de 1942, mĆ”s de 7500 judĆos habĆan muerto en ella.
En diciembre de ese mismo aƱo, los dos millones y medio de judĆos del Gobierno General eran ya una preocupación real para los dirigentes nazis. Y, en este sentido, alguno de ellos, como Hans Frank ya hablaba de la «necesidad de tomar medidas que de algĆŗn modo conduzcan a lograr su aniquilación en sintonĆa con otras medidas» que habrĆan de tomarse desde el Reich.244
La Conferencia de Wannsee
El 20 de enero de 1942 se celebró la «Conferencia de Wannsee». Convocada por Heydrich, reunió a varios altos funcionarios de los ministerios con responsabilidad en el asunto judĆo, y a representantes de las SS y del Partido Nazi, implicados tambiĆ©n en el mismo. El objetivo era establecer una directriz clara en cuanto a quiĆ©n tenĆa que asumir el control sobre la cuestión judĆa en todos los territorios ocupados. En una de sus alocuciones, Heydrich remitió a un encargo de Gƶring de julio de 1941 por el que le encomendaba a Ć©l (a las SS y, por tanto, haciendo de Himmler el responsable superior) «tomar las medidas necesarias para la solución final de la cuestión judĆa en Europa», solución que habrĆa de ponerse en prĆ”ctica tras la deportación al este de los judĆos. Durante las reuniones, fueron continuas las referencias al exterminio por medio del trabajo y, segĆŗn algĆŗn testimonio posterior, se hizo referencia tambiĆ©n al asesinato con camionetas de gas. Con todo, en las actas finales de la conferencia se utiliza un plural impreciso, «varios tipos posibles de solución», para aludir a la futura forma de resolver el asunto judĆo.245La primera consecuencia de lo hablado en Wannsee fue la reestructuración de todos los campos de concentración existentes: desde febrero de 1942, se convirtieron, de forma sistemĆ”tica, en una fuente primordial de mano de obra para las industrias de guerra alemanas. Sin embargo, gestionados por las SS, el aumento de la aportación de los prisioneros se hizo por la vĆa de la violencia y el terror: con el objetivo siempre en mente de la reorganización racial del continente, el exterminio por el trabajo implicó que solo la productividad del trabajador podrĆa salvar a este, eventualmente, de la muerte. En este sentido, aquellos que no eran aptos para el trabajo, fueron asesinados por millones.246
En esta lĆnea, el 14 de febrero Hitler le dirĆa a Goebbels que estaba decidido a «limpiar Europa de judĆos sin remordimientos» y que era necesario acelerar el proceso «con una frialdad implacable» para prestar un gran servicio «a una raza humana a la que la juderĆa ha estado atormentando durante milenios». Poco mĆ”s de un mes despuĆ©s, el mismo Goebbels aludĆa en su diario al proceso por el cual los guetos del Gobierno General estaban siendo liberados de judĆos, para dejar sitio a los expulsados del Reich; insistĆa en que el contexto era el de «una lucha a vida o muerte entre la raza aria y el bacilo judĆo», e indicaba la singularidad del nazismo por su capacidad «para emprender una solución final de la cuestión», «una solución radical» de la que Hitler era su «pionero» y «portavoz persistente».247
Durante esos primeros meses de 1942 quien estuvo supervisando las matanzas de judĆos fue Himmler, que se reunĆa con frecuencia con Hitler de forma confidencial, y del que decĆa haber recibido directamente el encargo. Estuvo en Cracovia a mediados de marzo, cuando el uso de gas venenoso ya se habĆa empezado a utilizar para asesinar judĆos. En abril, ordenó en Varsovia el asesinato de los judĆos de Europa occidental que habĆan llegado para entrar en el gueto de Lódz. En julio, apremió en el este el programa de matanzas. Mientras, intentaba acelerar el exterminio de los judĆos que quedaban en el Gobierno General, que esperaba concluir a finales de aƱo, y el de los judĆos de Ucrania, que habĆa comenzado en mayo.248
La Conferencia de Wannsee supuso tambiĆ©n que Adolf Eichmann, desde la Oficina Central de Seguridad del Reich, reiniciase en marzo los transportes en tren para deportar a los judĆos que quedaban en Alemania, el Protectorado y la antigua Austria, hacia los guetos de Europa oriental. Esta decisión, junto con la situación ya insoportable para ellos, indujo al suicidio a numerosos judĆos. Igualmente, el programa de deportaciones se amplió a otros lugares de Europa: PaĆses Bajos, BĆ©lgica y Francia, entre ellos.
Los campos de exterminio
Mapa que muestra la ubicación de todos los campos de exterminio, la mayorĆa de los campos de concentración, campos de trabajo, prisiones, ghetos, las principales rutas de deportación y los lugares de masacres.
Los primeros campos: la operación Reinhard
Unas semanas antes de que se celebrase la Conferencia de Wannsee, Himmler habĆa encargado a Odilo Globocnik, jefe de la policĆa y las SS en Lublin, que organizara el exterminio de los judĆos del Gobierno General. Con el nombre de «operación Reinhard», el objetivo del plan era liberar espacio en los guetos para dejar sitio a los judĆos deportados del oeste. Globocnik se rodeó para ello de varios de los participantes en la operación T-4, que quedaron empleados en los tres campos que se crearĆan dentro de la operación; se trataba de oficiales y suboficiales de las SS, ayudados por un personal bĆ”sico compuesto de auxiliares ucranianos reclutados en campos para prisioneros de guerra.Los campos se situaron al oeste del rĆo Bug, con buenas conexiones por ferrocarril con otras zonas de Polonia y con los principales guetos. El primer campo, el de Belzec, se empezó a construir el 1 de noviembre de 1941, a partir de las instalaciones de un campo de trabajo. Su comandante era Christian Wirth, al que prestó ayuda uno de los especialistas en eutanasia. Contaba con cĆ”maras de gas fabricadas con madera, aunque hermĆ©ticamente cerradas; el gas se bombeaba al interior desde unos vehĆculos, y no haciendo uso de botes de monóxido de carbono puro, como se habĆa hecho en el plan de eutanasia, debido a la dificultad de hacerse con grandes cantidades de ellos. El campo empezó a funcionar en febrero de 1942. Se probó primero el gaseamiento de grupos pequeƱos de judĆos, incluidos los que habĆan ayudado a construir el campo. A partir del 17 de marzo, se empezó el gaseamiento de los judĆos deportados. En un mes, se asesinó a 75.000 judĆos, 30.000 de los cuales provenĆan del gueto de Lublin (que contaba con 37.000 habitantes), siendo los demĆ”s de otras zonas del Gobierno General.
La disposición de algunos elementos del campo buscaba no levantar sospechas entre los judĆos: se les decĆa que era un centro de trĆ”nsito, que iban a ser desinfectados antes de recibir ropa limpia y que sus objetos de valor les serĆan devueltos. Las cĆ”maras de gas parecĆan habitaciones con duchas.
Entre junio y julio, se sustituyeron las cĆ”mara de madera por una construcción de hormigón con capacidad para seis cĆ”maras de gas, que podĆan albergar al mismo tiempo a un total de 2000 personas. Hasta 600.000 judĆos, tanto de la Polonia ocupada como de otros lugares de Centroeuropa, fueron allĆ asesinados antes de finales de aƱo.
El segundo campo de exterminio que formaba parte de la operación Reinhard se empezó a construir en marzo de 1942 cerca de Sobibor, tambiĆ©n sobre la base de un campo de trabajo, en este caso para mujeres judĆas. En mayo se finalizó: contaba con las Ć”reas administrativas y de recepción al lado del correspondiente ramal ferroviario, y sus cĆ”maras de gas (con capacidad para 100 personas cada una de ellas) estaban en un edificio de ladrillo fuera de la vista de quienes llegaban al apeadero, a unos 150 metros de distancia a travĆ©s de una vereda conocida como «el tubo». El gas se tomaba desde un motor y detrĆ”s del edificio habĆa fosas para los cadĆ”veres, a las que se podĆa acceder tambiĆ©n por vĆa fĆ©rrea, dado que muchos de los que llegaban en tren lo hacĆan ya muertos. En sus tres primeros meses de funcionamiento, murieron en el campo hasta 100.000 judĆos, de Lublin, Austria, Bohemia y Moravia, y del Antiguo Reich.
Durante el calor del verano, los cuerpos sepultados empezaron a generar problemas de salubridad. Se tomó entonces la decisión de incinerarlos, haciendo para uso de un grupo especial de judĆos, el llamado Sonderkommando, que fue asesinado despuĆ©s.
A principios de 1943, Himmler visitó el campo y pudo observar un gaseamiento; posteriormente, concederĆa ascensos a varios oficiales de las SS y la policĆa y a otros responsables del campo. Respecto del cierre del campo, ordenó la eliminación de todas las huellas y su transformación en almacĆ©n de la munición capturada al ejĆ©rcito soviĆ©tico. Durante este proceso, en octubre de 1943, hubo una rebelión de los trabajadores judĆos que terminó con la fuga de varios de ellos, que contactaron con grupos de partisanos. El desmantelamiento final del campo se produjo en diciembre. Casi 250.000 judĆos murieron en Sobibor.
El tercer campo estuvo en Treblinka. Construido al lado de una vieja cantera, sus orĆgenes estaban en un campo de trabajo abierto en la primavera de 1941, con el objeto de conseguir materiales para las fortificaciones de la frontera germano-soviĆ©tica de Polonia. Un aƱo despuĆ©s, en junio de 1942, se empezó a reconvertir en campo de exterminio por parte de las SS, siguiendo las indicaciones del constructor de Sobibor, Richard Thomalla. Contó con tres cĆ”maras de gas, que estaban situadas en una edificación oculta en la zona mĆ”s elevada del campo, a la que se llegaba desde una estación por una vereda, llamada por las SS «el camino hacia el cielo». Los gases provenĆan de motores diĆ©sel. En la parte de atrĆ”s, habĆa un grupo de zanjas para sepultar los cadĆ”veres.
Los gaseamientos se iniciaron el 23 de julio. Una media de 5.000 judĆos llegaron al dĆa a Treblinka durante las primeras semanas; sin embargo, desde agosto el nĆŗmero aumentó considerablemente, de forma que a finales de mes ya habĆan sido gaseados un total de 312.000 judĆos. Por otro lado, miles de judĆos murieron durante los transportes en tren, sin ventilación, sin agua y sin servicios sanitarios, y con un tiempo caluroso. AdemĆ”s, y segĆŗn el testimonio de un superviviente, Oskar Berger, que llegó al campo el 22 de agosto,
los soldados de las SS, los alemanes y los ucranianos se situaban en los techos de los barracones y disparaban contra la multitud indiscriminadamente. Hombres, mujeres y niƱos caĆan sangrando. El aire se llenaba de gritos y llanto.250En los casos de grandes cantidades de judĆos llegados, muchos eran fusilados en la zona de recepción; en ocasiones, los trenes debĆan esperar llenos durante dĆas, hasta que los judĆos podĆan ser llevados a las cĆ”maras de gas, que o bien no daban a basto, o bien se habĆan estropeado. En el mismo sentido, la excavación de zanjas no podĆa seguir el ritmo de los asesinatos, y los cuerpos quedaban habitualmente sin enterrar.
Ese mismo mes de agosto, se nombró a Christian Wirth inspector general de los tres campos para que se encargase de racionalizar las operaciones de matanza. Wirth entregó, a su vez, a Franz Stangl, comandante ya en Sobibor, el mando de Treblinka en septiembre. La apariencia externa del campo mejoró, pero las escenas de sadismo y crueldad continuaron.
| Nombre del campo | Muertes | Ref. |
|---|---|---|
| Auschwitz | 1.400.000 | 252 253 |
| Belzec | 600.000 | 254 |
| Chelmno | 320.000 | 255 |
| Jasenovac | 600.000 | 256 |
| Majdanek | 360.000 | 257 |
| Maly Trostenets | 65.000 | 258 |
| Sobibór | 250.000 | 259 |
| Treblinka | 870.000 | 260 |
Los cÔlculos modernos cifran el número de asesinados en los tres campos de la operación Reinhard en 1.700.000.
Auschwitz
La creación de campos de concentración por parte de los alemanes desde septiembre de 1939 fue algo habitual en los territorios ocupados. Uno de ellos, cerca de la localidad de Oswiecim, en alemĆ”n «Auschwitz», se creó en abril de 1940 con el objetivo de albergar presos polĆticos polacos. En mayo, se nombró a Rudolf Hƶss comandante del mismo, quien colocarĆa a la entrada un cartel con el lema Arbeit macht frei, «el trabajo libera». Tras un periodo en que el campo constituĆa un lugar para reclutar trabajadores, finalmente se convirtió en un centro permanente para presos polĆticos polacos. Posteriormente, a partir de septiembre de 1941, tras el inicio de la operación Barbarroja, se le fueron aƱadiendo nuevos campos asociados, como por ejemplo el situado en Birkenau, para prisioneros de guerra soviĆ©ticos, que terminarĆa siendo el mĆ”s grande, pues era tambiĆ©n un campo de concentración y de trabajo industrial.262Probablemente a principios de 1942, Himmler anunció a Hƶss que el campo debĆa convertirse en un centro adicional a los de la operación Reinhard, que no eran suficientes para completar la «solución final»; Auschwitz estaba bien comunicado y, al tiempo, suficientemente alejado de nĆŗcleos de población importantes. SegĆŗn indicaciones posteriores de Eichmann, la función de Auschwitz habrĆa de ser la de matar a los judĆos del resto de Europa. Los primeros deportados, llegados en marzo, provenĆan de Eslovaquia y Francia.
Los mĆ©todos empleados fueron desde el principio diferentes a los de otros campos. En julio de 1941 se habĆa descubierto casualmente (durante una desinfección de ropa) que el pesticida quĆmico conocido como Zyklon-B habĆa sido capaz de matar rĆ”pidamente a un gato. En septiembre se probó con 600 prisioneros de guerra soviĆ©ticos (clasificados como «fanĆ”ticos comunistas») y 250 enfermos del campo, que fueron gaseados en un sótano del campo. El mismo mes, otros 900 prisioneros soviĆ©ticos fueron gaseados en el depósito de cadĆ”veres. Tras una visita de Einchmann, se decidió usar el gas de forma sistemĆ”tica.
Dado que los gritos de los gaseados podĆan ser oĆdos por el personal del campo, se decidió realizar las matanzas en Auschwitz-Birkenau. AllĆ se construyeron dos cĆ”maras de gas (para 800 y 1200 personas) que empezaron a funcionar el 20 de marzo de 1942. A ellas se enviaba directamente a los menores de 16 aƱos, las madres con hijos, los enfermos, los ancianos y los dĆ©biles fĆsĆcamente. El resto pasaba al campo, tatuados todos con un nĆŗmero de serie en el brazo izquierdo y registrados. Posteriormente, selecciones periódicas iban decidiendo la muerte de los que ya no estaban en condiciones de trabajar.
El extermio sistemĆ”tico de judĆos (franceses, eslovacos, polacos, belgas y holandeses) dio comienzo en mayo. Paralelamente, en julio de 1942, Himmler ordenó que el reasentamiento de toda la población judĆa se completase antes del final del aƱo. En su visita de ese mismo mes a Auschwitz, ordenó que se intensificasen las matanzas y apremió a Hƶss en lo relativo a las construcción del campo en Birkenau. Por su parte, en su discurso anual ante los antiguos combatientes nazi, Hitler afirmó en noviembre que la guerra habrĆa de finalizar con el «exterminio» de los judĆos, una palabra que se le escaparĆa a Goebbels en un discurso radiado de febrero de 1943; en mayo de 1943, y en palabras dirigidas al mismo Goebbels, Hitler estaba ya justificando el exterminio de los judĆos como una condición necesaria para que el dominio alemĆ”n se extendiese al mundo entero. Por lo demĆ”s, la propaganda antisemita se recrudeció por esas fechas.263
Desde julio, empezaron a llegar judĆos de Alemania; despuĆ©s, desde casi todos los paĆses europeos: RumanĆa, Croacia, Finlandia, Noruega, Bulgaria, Italia, HungrĆa, Serbia, Dinamarca, Grecia y el sur de Francia. En este contexto, entre 1942 y 1943 se ampliaron y perfeccionaron las instalaciones para gasear en Auschwitz. En junio de 1943 habĆa una cĆ”mara mĆ”s y se habĆa ampliado a 4 el nĆŗmero de crematorios, conforme a los planes de la empresa Hoch-und Tiefbau AG Kattowitz; los hornos crematorios y las instalaciones de gaseamiento habĆan sido fabricados por la empresa J. A. Topf & Sƶhne de Erfurt.
El procedimiento de gaseamiento era el siguiente:
Una vez introducidas las vĆctimas como si de ganado se tratara en la cĆ”mara de gas, los hombres de las SS que se encontraban sobre el techo de hormigón reforzado volcaban los botes de Zyklon-B en cuatro aberturas, derramando las bolitas a travĆ©s de unos condutos con rejillas, lo cual hacĆa posible que las bolitas se disolviesen en un gas letal tan pronto como el calor corporal de las vĆctimas habĆa elevado la temperatura del aire. Al cabo de veinte minutos aproximadamente, volvĆan a levantar los botes para eliminar la posibilidad de que todavĆa continuara saliendo gas, mientras se procedĆa a ventilar la cĆ”mara y un destacamento especial de prisioneros judĆos llevaba los cadĆ”veres a rastras hasta otra sala, les arrancaban los dientes y los empastes de oro, cortaban el cabello de las mujeres, les quitaban los anillos de oro, las gafas, las prótesis y demĆ”s impedimentos y ponĆan los cuerpos en montacargas que los subĆan al crematorio situado en la planta baja, donde eran introducidos en hornos crematorios y reducidos a cenizas. Los huesos que quedaban se desmenuzaban y las cenizas se utilizaban como fertilizante o se tiraban en los bosques y los arroyos de las inmediaciones.264Cuando los crematorios se vieron desbordados por el nĆŗmero de cadĆ”veres acumulados, la instalación se resintió y hubo que retomar la prĆ”ctica anterior de quemarlos sobre parrillas extendidas sobre zanjas.
En Auschwitz murieron entre 1.100.000 y 1.500.000 personas. Alrededor del 90% (cerca del millón) eran judĆas, lo que supone entre una quinta y una cuarta parte de los judĆos que murieron durante la guerra. Por lo menos, la mitad de los muertos lo fueron por desnutrición, enfermedades, agotamiento e hipotermia.
Auschwitz recibĆa a muchos de sus judĆos desde el campo de Theresienstadt. Construido desde noviembre de 1941 al norte de Terezin (en alemĆ”n, Theresienstadt), en Checoslovaquia, este campo constituĆa la prisión central de la Gestapo en el Protectorado. Recibió a 10.000 judĆos checos durante los primeros dĆas del aƱo siguiente y se trataba inicialmente de un centro de reagrupamiento organizado como un gueto. De las 140.000 personas que llegaron deportadas al campo, al final de la guerra solo seguĆan con vida menos de 17.000.
Otros campos
CadÔveres hallados en una fosa común del "campo de trÔnsito" nazi Janowska en la Polonia oriental, actualmente Ucrania
En octubre de 1942, Heinrich Himmler determinó que todos los judĆos debĆan ser trasladados a Auschwitz o Majdanek. Ejecuciones masivas tuvieron lugar entre el 8 de mayo y el 29 de julio de 1944. Rudolf Hƶss, por orden de Heinrich Himmler, debĆa gasear a mĆ”s de 400.000 judĆos hĆŗngaros en Auschwitz. En determinados dĆas fueron asesinadas cerca de 24.000 personas, muchas de las cuales fueron quemadas en hogueras al aire libre por la escasa capacidad de los crematorios.262
Se estima que aproximadamente 1,2 millones de judĆos murieron en las cĆ”maras de gas de Auschwitz-Birkenau, junto con un nĆŗmero mucho menor de polacos, gitanos y prisioneros de guerra soviĆ©ticos.265Rudolf Hƶss cuenta en sus memorias que en el verano de 1941 fue recibido personalmente por Himmler y Ć©ste le dijo:
"El Führer ha dado la orden de proceder a la solución final del problema judĆo. Nosotros, los SS, somos los encargados de llevar a cabo esta orden. A usted le incumbe esta tarea dura y penosa".Al finalizar la cita, le exigió guardar silencio, incluso ante sus superiores.266
Pero Eichmann confesó en 1961, durante su proceso en JerusalĆ©n, que durante esta conferencia "se estudiaron con rigor los [mĆ”s efectivos] mĆ©todos para exterminar a todo el pueblo judĆo que vivĆa en Europa".266
En su totalidad, la "solución final" incluyó el exterminio de numerosos judĆos europeo por gaseamiento, fusilamiento y otras medidas de asesinato en masa. En la Europa ocupada por los nazis, vivĆan aproximadamente unos ocho millones de judĆos.267 Algo mĆ”s de seis millones de judĆos murieron, o sea, dos tercios de todos los judĆos que vivĆan en Europa en 1939.228 268 267
Las vĆctimas
Centenares de cuerpos de prisioneros muertos por inanición o por disparos de la Gestapo yacen en el suelo tras la liberación del campo de concentración de Nordhausen (12 de abril de 1945).
Cementerio de Buchenwald.
SegĆŗn el criterio mĆ”s o menos restringido que se adopte para definir el Holocausto, la cifra de vĆctimas varĆa. Algunos historiadores lo circunscriben al genocidio de judĆos a manos del Tercer Reich (algo mĆ”s de 6 millones de vĆctimas).267 268 270 271 Otros estudiosos consideran que debe aplicarse asimismo a las vĆctimas polacas y a otros pueblos eslavos y gitanos. Un tercer grupo amplĆa el tĆ©rmino para que abarque igualmente a los homosexuales, los disminuidos fĆsicos y mentales y los Testigos de JehovĆ”, de modo que se estiman en 11 o 12 millones las vĆctimas del Holocausto, de las cuales mĆ”s de la mitad eran judĆos.272
Se calcula que murieron vĆctimas de este exterminio algo mĆ”s de 6 millones de judĆos,267 268 aparte de unos 800.000 gitanos, 4 millones de prisioneros de guerra soviĆ©ticos o vĆctimas de la ocupación (fueron tambiĆ©n objeto de exterminio sistemĆ”tico), polacos e individuos calificados de asociales de varias nacionalidades (presos polĆticos, homosexuales, discapacitados fĆsicos o psĆquicos, delincuentes comunes, etc.). Las aproximaciones oficiales son las siguientes:
- polacos judĆos (15,56 %) y no judĆos (13,78 %)
- alemanes judĆos (13,33 %)
- eslavos ( 26,66 %)
- prisioneros de guerra soviƩticos (17,78 %)
- gitanos ( 3,56 %)
- alemanes «arios» opositores polĆticos (generalmente personas con ideas de izquierda y librepensadores) (6,67 %)
- discapacitados (1,34 %)
- homosexuales (1,12 %)
- negros273
La resistencia ante el genocidio
La población alemana en general
Por extraƱo que pueda parecer, la Cuestión JudĆa no despertó el mĆnimo interĆ©s en la inmensa mayorĆa de los alemanes durante los aƱos de la guerra en los que los asesinatos en masa de los judĆos estaban teniendo lugar en los territorios ocupados. [Por lo demĆ”s], los judĆos, una minorĆa en general poco estimada, estaban (...) prĆ”cticamente aislados del resto de la sociedad alemana [y su] despersonalización (...) habĆa sido el gran Ć©xito de la polĆtica nazi y de la propaganda sobre la Cuestión JudĆa.274De acuerdo con lo anterior, ni el decreto que impuso a los judĆos la estrella amarilla, ni las primeras deportaciones efectuadas en el otoƱo de 1941 (e invierno de 1941-1942), fueron hechos respondidos por la población alemana de manera significativa. Sin embargo, fue la respuesta popular contraria la que consiguió parar la retirada de crucifijos en Baviera y evitar la gasificación de miles de enfermos mentales.275
En cuanto a la reacción ante el genocidio,
existen evidencias incontrovertibles de que el conocimiento de las atrocidades y los fusilamientos en masa de los judĆos en el este estaba bastante extendido, mayoritariamente en forma de rumor transmitido a casa por los soldados que regresaban de permiso. Si los rumores, en su mayorĆa, carecĆan de concreción, los relatos de testigos presenciales de los fusilamientos, asĆ como las emisiones desde radios extranjeras, proporcionaban material suficiente para que [las autoridades nazis buscasen cómo] contrarrestar los rumores acerca de las «medidas muy duras» que estaban emprendiĆ©ndose contra los judĆos en el este. (...) Los detalles concretos se desconocĆan, pero el conocimiento de que con los judĆos estaban sucediendo cosas horribles era suficiente.276En cuanto a las gasificaciones, fueron llevadas mucho mĆ”s en secreto y tuvieron poco eco dentro de Alemania.
Con todo, mucha gente de Alemania consideró en su momento que los bombardeos aliados sobre sus poblaciones eran una venganza y un desquite por el trato dado a los judĆos.
Los rumores en Alemania sobre el destino de los judĆos fueron generalizados y contenĆan datos suficientes como para entender que en el este se estaba produciendo un asesinato masivo de judĆos. Incluso, el conocimiento de las gasificaciones y del exterminio en los campos fue relativamente limitado.277
Y aunque la planificación y ejecución de la "solución final" se llevó con un grado muy elevado de secretismo, lo que probablemente demuestra que los jerarcas nazis eran conscientes de que no podĆan contar para ello con el respaldo popular, la misma no
se habrĆa hecho realidad (...) sin la colaboración activa de la Wehrmacht, la Ćŗnica fuerza aĆŗn capaz de contener el rĆ©gimen nazi; o en cualquier caso, sin el consentimiento equivalente a la complicidad activa de la burocracia civil, que se esforzó por satisfacer los requerimientos de vertiginosa discriminación, o de los lĆderes de las industrias alemanas, que fabricaron la maquinaria de la muerte e instalaron sus fĆ”bricas en los campos de concentración. Y dentro del complejo organizativo de las SS-SD-Gestapo, fueron menos los fanĆ”ticos raciales que los organizadores ambiciosos y los administradores competentes como Eichmann, y los ejecutores a sangre frĆa como Hƶss, quienes convertieron la infernal visión en un infierno en la tierra. [Y tampoco habrĆa sido posible] sin los pasos progresivos que fueron excluyendo paulatinamente a los judĆos de la sociedad alemana y que tuvieron lugar delante de todo el mundo, en su forma legal recibidos con la aprobación general de la población, y dando como resultado la despersonalización y la degradación de la figura del judĆo. No habrĆa sido posible sin la apatĆa y la indiferencia generalizada, que fue la respuesta comĆŗn a la propaganda del odio. Y, finalmente, no habrĆa sido/ref> Desde julio, empezaron a llegar judĆos de Alemania; despuĆ©s, desde casi todos los paĆses europeos: RumanĆa, Croacia, Finlandia, Noruega, Bulgaria, Italia, HungrĆa, Serbia, Dinamarca, Grecia y el sur de Francia. En este contexto, entre 1942 y 1943 se ampliaron y perfeccionaron las instalaciones para gasear en Auschwitz. En junio de 1943 habĆa una cĆ”mara mĆ”s y se habĆa ampliado a 4 el nĆŗmero de crematorios, conforme a los planes de la empresa Hoch-und Tiefbau AG Kattowitz; los hornos crematorios y las instalaciones de gaseamiento habĆan sido fabricados por la empresa J. A. Topf posible sin el silencio de las jerarquĆas de la Iglesia, que no lograron expresar la oposición que pudiera haber a las polĆticas raciales nazis, y sin el consentimiento en forma de complicidad activa de otras destacadas secciones de la Ć©lites alemanas.278La exacta valoración de la actitud de los alemanes ante el destino de los judĆos ha provocado divergencias entre algunos historiadores. Ian Kershaw ha insistido en el concepto de «indiferencia moral», que se reflejó en el hecho de que los alemanes apartaron la vista deliberadamente eximiĆ©ndose de cualquier responsabilidad personal. La razón principal habrĆa sido que la población aceptó con naturalidad el derecho del Estado a decidir sobre la Cuestión JudĆa, un asunto que para ellos tendrĆa poca relevancia personal.279 Por su parte,
Kulka y Rodrigue adoptan la postura de que «la imagen de conjunto que el rĆ©gimen obtenĆa a partir de los informes sobre la opinión popular apuntaba hacia una pasividad general de la población frente a la persecución de los judĆos», demostrando asĆ la «complicidad objetiva de la población en la Solución Final», aunque rechazan el concepto de «indiferencia» como excesivamente limitado en cuanto a su alcance y por no transmitir «toda la complejidad de la opinión popular».280
Los judĆos
Respecto de los propios judĆos, fueron varios los impedimentos con los que se encontraron para planificar o idear una resistencia ante las acciones genocidas de los nazis: en primer lugar, su subestimación del peligro que Ć©stos suponĆan cuando Hitler llegó al poder, es decir, no reaccionaron a tiempo ante la propagación del terror;281 en segundo lugar, el nazismo se esforzó constantemente en alentar falsas expectativas, ilusionando muchas veces a sus vĆctimas con la idea de que la sumisión y el trabajo podĆa ser causa de su salvación; en tercer lugar, que la idea misma del exterminio total resultaba mĆ”s bien producto de una imaginación enferma que de un plan con alguna posibilidad de hacerse realidad; en cuarto lugar, que la aplicación sistemĆ”tica de castigos terribles e indiscriminados por parte de los alemanes ante cualquier amago de rebelión ejercĆa un serio efecto de intimidación; en quinto lugar, que el ambiente antisemita y colaboracionista de muchos de los paĆses europeos (sobre todo de Europa oriental) durante la guerra, hacĆan muy dificultosa una escapatoria a travĆ©s de ellos para cualquier judĆo; y, en sexto lugar, que el grado de agotamiento fĆsico y psicologĆco de los judĆos, en guetos, campos, etc., era de tal envergadura, que dificultaba enormemente cualquier expectativa que fuese mĆ”s allĆ” de garantizar la supervivencia del dĆa a dĆa.Con todo, y a pesar de esta situación de enorme desventaja en la que se encontraron, hubo diversos casos de resistencia.
Durante los aƱos previos a la guerra, hubo judĆos que intentaron organizar grupos para hacer frente a la catarata legislativa antijudĆa. Destacó entre ellos el conocido como «Grupo Baum», liderado por Herbert Baum, que durante 1937 se reunió semanalmente en BerlĆn y que llegó a realizar sabotajes contra el nazismo.
Ya en plena Ć©poca de exterminio, el joven lĆder de la resistencia judĆa Abba Kovner lanzó en la noche del 31 de diciembre de 1941 un manifiesto en el que proclamaba que Hitler planificaba la destrucción de todos los judĆos de Europa; se trata de la primera llamada pĆŗblica a la resistencia.282 Desde el dĆa siguiente, quedó organizada la resistencia en el interior del gueto de Vilna, que serĆa el primero en sublevarse. En este sentido, los judĆos se sublevaron en unos veinte guetos de Europa oriental, primero el de Vilna en Lituania en enero de 1942, y luego en guetos como los de Varsovia (entre el 19 de abril y el 15 de mayo de 1943) y Bialystok y, mĆ”s tarde, en diversos campos de exterminio.
Los precursores de la resistencia militante [surgieron] de la comunidad judĆa lituana, que fue la primera que se vio sometida a matanzas salvajes y masivas perpetradas por los alemanes con la participación entusiasta de la población popular. Fue como si comprendieran que Lituania era una especie de laboratorio experimental de la "solución final".283De Vilna lograron escapar algunos combatientes judĆos en el verano de 1943, tras lo cual formaron unidades partisanas para ayudar a la liberación de la ciudad.
La revuelta mĆ”s conocida fue la sublevación del gueto de Varsovia, que duró casi un mes, entre el 19 de abril y el 15 de mayo de 1943 y que estuvo protagonizada por la Organización JudĆa Combatiente, compuesta por unos 600 miembros y dirigida por Mordechai Anielewicz, de 24 aƱos de edad, y la Organización Militar Nacional, con 400 miembros. El gueto fue finalmente arrasado por las fuerzas alemanas, muriendo unos 15 000 judĆos y siendo enviados posteriormente a campos de exterminio mĆ”s de 50 000.
Asimismo, se produjeron diversas revueltas de prisioneros en los campos de exterminio, incluidos los de Auschwitz (donde se voló un horno crematorio) y Treblinka, donde en agosto de 1943 tuvo lugar una importante sublevación. El 14 de octubre se rebelaron los prisioneros de Sobibor, y dos dĆas mĆ”s tarde hubo de cerrarse el campo, tras conseguir escapar al menos un centenar de ellos.
MĆ”s allĆ” de los campos y los guetos, muchos judĆos se alistaron en los grupos de partisanos que lucharon contra los nazis en los bosques de Ucrania y Polonia, en los montes CĆ”rpatos, en Bielorrusia y en Lituania. Especialmente conocida fue la Brigada JudĆa liderada por Abba Kovner y que actuó en los bosques cercanos a Vilna. Hubo tambiĆ©n grupos resistentes en Bialystok, Kovno y Minsk.
En Europa occidental y meridional, participaron en grupos de resistencia en casi todos los paĆses, llegando a constituir en algĆŗn momento el 15% de los resistentes en Francia.
En Alemania, a pesar de las extraordinarias limitaciones, probablemente unos dos o tres mil judĆos se involucraron activamente en el movimiento antinazi clandestino alemĆ”n.
En conclusión,
aproximadamente un 10 por ciento de la comunidad judĆa mundial (1,6 millones sobre una población total de diecisĆ©is millones en 1939) luchó en la guerra, incluidos los treinta y cinco mil voluntarios judĆos de Palestina que formaron la Brigada JudĆa del ejĆ©rcito britĆ”nico.284
La singularidad histórica del Holocausto
La eliminación fĆsica de los judĆos se realizó de forma sistemĆ”tica, meticulosa y efectiva conforme a una estrategia bien elaborada que se ha llegado a calificar de «industrial». De hecho, ningĆŗn otro genocidio en la historia se ha llevado a cabo mediante medios mecĆ”nicos en instalaciones especialmente construidas, como las cĆ”maras de gas que funcionaron en Auschwitz o Treblinka. Con todo, y a pesar de las declaraciones de los nazis en el sentido de que veĆan a sus vĆctimas mĆ”s como cargas o piezas que como seres humanos, existió una clara implicación emocional en muchos de ellos ante la matanza ininterrumpida de civiles indefensos que realizaron.Por otro lado, la creencia generalizada en ellos era que estaban cumpliendo órdenes de Hitler, y que el objetivo era acabar con los enemigos no solo presentes, sino futuros, de la raza alemana. En este sentido, la caracterĆstica de los dirigentes nazis era que compartĆan un antisemitismo exacerbado, no menor que el de sus subordinados. AsĆ,
el contacto con judĆos, ya fuese un individuo o grupos pequeƱos, solĆa despertar un grado de brutalidad personal, sĆ”dica, un deseo de humillar y destruir, que raras veces se manifestaba en el contacto con simples polacos, rusos u otros eslavos.(...) Los simples soldados, tanto los hombres de las SS como los del ejĆ©rcito, estaban fuertemente influidos por la propaganda y el adoctrinamiento y, si eran jóvenes, con aƱos de educación en el sistema escolar del Tercer Reich, inclinados a creer que los judĆos en general, y los judĆos del este en particular, eran sucios, peligrosos, falsos y enfermizos, los enemigos de toda la civilización.285Ello no quiere decir necesariamente que el Holocausto tuviera un plan definido desde el principio: precisamente este es uno de los puntos que divide a los estudiosos, entre intencionalistas y funcionalistas:
Niños supervivientes del campo de concentración de Buchenwald. EstÔn vestidos con uniformes alemanes debido a la escasez de ropa.
- Los intencionalistas consideran que existió un plan calculado minuciosamente de antemano, destinado desde el principio a dar muerte a todos los judĆos que estuviesen en la órbita del Tercer Reich. El plan habrĆa sido esbozado por Hitler desde muchos aƱos antes, y ejecutado en sus diferentes etapas por funcionarios y soldados sumisos al lĆder una vez obtenido el poder. Algunos historiadores hacen mención a comentarios en privado que hizo Hitler antes incluso de publicar Mein Kampf, que podrĆan sugerir la matanza masiva de judĆos. PĆŗblicamente, la Ćŗnica declaración al respecto del partido nazi se encuentra en el programa del partido, adoptado en febrero de 1920: allĆ se reclamaban leyes antijudĆas, que les anulara la ciudadanĆa y les impidiera votar o inmigrar, y expulsara a los judĆos llegados con posterioridad a 1914 y se comprometĆa a castigar con pena de muerte a "usureros y especuladores" y los que cometan "delitos fundamentales contra el Pueblo".
- Los funcionalistas sostienen, por el contrario, que cuando el partido nazi llegó al poder ninguno de los dirigentes del Tercer Reich tenĆan una idea clara de cómo actuar con respecto a los judĆos. En su opinión, la idea de la liquidación en masa se fue desarrollando sobre la marcha. Los historiadores que defienden esta postura suelen presentar el asesinato en masa como un proceso de "radicalización acumulativa", a partir de iniciativas individuales de funcionarios del partido, del gobierno y del ejĆ©rcito y en las que Hitler tuvo poca intervención directa, limitĆ”ndose a trazar las lĆneas generales sobre el "peligro" que representaban los judĆos, pero sin decirles quĆ© hacer para afrontarlo. Eso habrĆa dado lugar a distintas estrategias, a veces incoherentes entre sĆ, antes de que desembocaran en el exterminio.
- Primero, se creó el concepto de judĆo de acuerdo a unos criterios muy distintos de los utilizados hasta entonces. Una parte de la población europea quedó asĆ marcada como enemiga segĆŗn el ideario nazi.
- Segundo, se procedió a desposeer a los ciudadanos marcados de sus derechos de ciudadanĆa y sus bienes, separĆ”ndolos asĆ virtualmente del resto de la sociedad.
- Tercero, se emprendió la separación fĆsica de los judĆos, con su concentración en guetos o su deportación a otros territorios.
- El cuarto paso era solucionar definitivamente el problema judĆo: se pensó inicialmente en deportarlos fuera de Europa y despuĆ©s se optó por su asesinato masivo, fundamentalmente por dos medios: ejecución por unidades militares creadas a tal efecto (en la Unión SoviĆ©tica ocupada, sobre todo) o ejecución en campos de exterminio tambiĆ©n creados al efecto (en el caso de los restantes judĆos europeos).
El primer elemento es la ideologĆa nazi, la cual es fervientemente nacionalista, aunque de corte polĆtico centralizado con un componente mĆtico aƱadido, que divide al mundo en cuatro categorĆas:
- la raza aria, superior al resto de las razas y destinada a dominar el mundo (y los arios que no estuvieran de acuerdo deberĆan ser eliminados);
- el resto de las razas, consideradas inferiores y destinadas a ser dominadas (y aquellos de esas razas que se resistieran deberĆan ser eliminados);
- los «impuros» (gitanos, homosexuales, enfermos, discapacitados, dementes, etc.), que estaban destinados a ser exterminados;
- los judĆos, considerados la antĆtesis de la raza aria y encarnación del mal, destinados a la exterminación masiva y sistemĆ”tica.
El segundo elemento es la sistematización de los procesos de asesinatos masivos, los cuales comenzaron con la concentración de la población judĆa en guetos y posteriormente en campos de concentración y culminó con la implantación de la llamada «solución final al problema judĆo», que consistió en el asesinato masivo y sistemĆ”tico de la mayor parte de la población judĆa europea.
El principal elemento de dicha «solución» fueron los campos de exterminio, los cuales funcionaban como autĆ©nticas fĆ”bricas de muerte, cuya materia prima era la población a ser exterminada.
Mapa del Holocausto judĆo en Europa, 1939-1945. Muestra el porcentaje de
muertos judĆos de cada paĆs al terminar la Segunda Guerra Mundial en
relación a la población existente al inicio de las hostilidades.
El número exacto de personas asesinadas durante el régimen nazi no se ha podido determinar, aunque se consideran fiables las siguientes cifras:
- 5.600.000 a 6.100.000 de judĆos, de los que del 49 al 63 % eran polacos,
- 3.500.000 a 6.000.000 de civiles eslavos,
- 2.500.000 a 4.000.000 de prisioneros de guerra soviƩticos,
- 2.500.000 a 3.500.000 de polacos no judĆos,
- 1.000.000 a 1.500.000 de disidentes polĆticos,
- 200.000 a 800.000 gitanos,
- 200.000 a 300.000 discapacitados,
- 10.000 a 250.000 homosexuales,
El Holocausto dio el empuje final a la creación del Estado de Israel, ubicado sobre parte del territorio del Mandato BritĆ”nico de Palestina, que acogió a los judĆos supervivientes del exterminio.
Controversia
Algunos sectores minoritarios sostienen que la "solución final" no suponĆa el exterminio de los judĆos, sino que era un plan que pretendĆa deportar a los judĆos de Alemania y de los paĆses ocupados y aliados de Alemania,286 y que a largo plazo suponĆa la creación de un Estado sionista en la isla de Madagascar (Plan Madagascar), territorio en dominio de Francia y poco poblado en esos momentos287La idea de que para los nazis la "solución final" no significaba el asesinato sistemĆ”tico de los judĆos,288 sino su desplazamiento hacia el este de Europa, se basa en la reinterpretación de documentos tales como la carta del 31 de julio de 1941 donde Hermann Gƶring escribió a Reinhard Heydrich lo siguiente:
Complementando la tarea que le fuera encomendada a usted por Decreto del 24.1.1939, para llegar en la cuestión de los judĆos a una solución lo mĆ”s favorable posible, segĆŗn las circunstancias actuales en forma de su emigración y evacuación, le encargo por la presente tomar todas las medidas preliminares necesarias de organización y de Ćndole material para la solución integral del problema judĆo dentro de la zona de influencia alemana en Europa... Le encargo, ademĆ”s, presentarme a la brevedad un proyecto integral referente a tales medidas para dar cumplimiento a la deseada solución final del problema judĆo.289Martin Luther, del funcionario de la cancillerĆa nazi y participante en la conferencia de Wannsee, escribĆa en un memorĆ”ndum el 21 de agosto de 1942:
El principio de la polĆtica alemana referente al tema judĆo, despuĆ©s de la toma del poder, consistió en fomentar la emigración judĆa por todos los medios... La guerra actual le otorga a Alemania la posibilidad y tambiĆ©n el deber de solucionar el problema judĆo en Europa... Sobre la base de la citada directiva del Führer se ha comenzado con la evacuación de los judĆos de Alemania. Resultaba apropiado incluir en estas acciones a los ciudadanos judĆos de los demĆ”s paĆses que tambiĆ©n habĆan tomado medidas respecto de los judĆos... La cantidad de judĆos desplazados de esta manera hacia el este no alcanzaba a cubrir allĆ” la mano de obra necesaria.290Sin embargo, de acuerdo a la versión mayoritaria con respecto al Holocausto, los tĆ©rminos "evacuación", "desplazamiento", "emigración", "reinstalación", etc. eran palabras clave para ocultar la masacre.291
Ćstas y otras razones son esgrimidas por los negacionistas del holocausto, quienes niegan la existencia de Holocausto, llegando a afirmar que se trata de un medio propagandĆstico del sionismo y de una supuesta conspiración judĆa.292
BasĆ”ndose en supuestas investigaciones posteriores a la guerra, afirman que la cifra de judĆos muertos en los campos de concentración nazi no es tan elevada,293 y que todo serĆa un complot para evitar a toda costa el resurgimiento nacionalsocialista.
La persecución y el genocidio se llevó a cabo por etapas. Las leyes de NĆŗremberg fueron promulgadas aƱos antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial. Los campos de concentración nazis fueron creados como lugares donde los reclusos eran utilizados como mano de obra esclava hasta que morĆan por agotamiento o enfermedad. AllĆ donde la Alemania Nazi conquistaba nuevos territorios al este de Europa, escuadrones especializados llamados Einsatzgruppen asesinaban judĆos y oponentes polĆticos en fusilamientos masivos. Los judĆos y los gitanos fueron encerrados en guetos antes de ser transportados por centenas o millares en trenes de carga hacia campos de exterminio donde, si sobrevivĆan al viaje, la mayorĆa de ellos era asesinada en cĆ”maras de gas. Todo el aparato burocrĆ”tico alemĆ”n estuvo involucrado en la logĆstica del asesinato masivo, convirtiendo al paĆs en lo que un acadĆ©mico ha llamado "un Estado genocida".294
Listado de los campos de concentración nazis
A continuación se muestra una lista de los campos de concentración nazis. Estos campos fueron establecidos dentro de Alemania poco despuĆ©s de la ascensión al poder del partido nazi en 1933. Posteriormente se crearĆan otros campos en aquellos paĆses anexionados o invadidos por Alemania antes y durante el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, como PaĆses Bajos y Polonia. Mientras que algunos campos tuvieron una existencia mĆ”s bien efĆmera, otros permanecieron en activo hasta la definitiva derrota alemana en la guerra.Los campos de exterminio se encuentran marcados en color rosa, mientras que los mayores campos de otros tipos estĆ”n seƱalados con color azul.
| Nombre del campo | PaĆs (actual) | Tipo de campo | Tiempo de funcionamiento | NĆŗmero estimado de prisioneros | NĆŗmero estimado de muertos | Subcampos | Web | |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Arbeitsdorf | Alemania | Campo de trabajo | 8 de abril de 1942 - 11 de octubre de 1942 | min. 600 | ||||
| Auschwitz | Polonia | Campo de trabajo y exterminio | Abril de 1940 - enero de 1945 | 400,000 | 1.100.000 - 1.500.000295 | Auschwitz1940 Birkenau1941 Buna-Monowitz1941 |
[2] | |
| Bardufoss | Noruega | Campo de concentración | Marzo de 1944 -? | 800 | 250 | ? | ||
| Belzec | Polonia | Campo de exterminio | Marzo de 1942 - junio de 1943 | 600.000 | [3] | |||
| Bergen-Belsen | Alemania | Punto de agrupamiento | Abril de 1943 - abril de 1945 | 70.000 | [4] | |||
| Bolduque | PaĆses Bajos | Campo de trĆ”nsito y prisioneros | 1943- verano de 1944 | [5] | ||||
| Bozen | Italia | TrƔnsito | Julio de 1944 - abril de 1945 | 11.116 | listado | |||
| Bredtvet | Noruega | Campo de concentración | ? | ? | ? | ? | ||
| Breendonk | BƩlgica | Campo de prisioneros y trabajo | 20 de septiembre de 1940 - septiembre de 1944 | min. 3532 | min. 391 | [6] | ||
| Breitenau | Alemania | Uno de los primeros campos, posteriormente campo de trabajo | Junio de 1933 - marzo de 1934, 1940-1945 | 470; 8500 | [7] | |||
| Buchenwald | Alemania | Campo de trabajo | Julio de 1937 - abril de 1945 | 250.000 | 56.000 | listado | [8] | |
| CheÅmno | Polonia | Campo de exterminio | Diciembre de 1941 - abril de 1943; abril de 1944 - enero de 1945 | 340.000 | ||||
| Dachau | Alemania | Campo de trabajo | Marzo de 1933 - abril de 1945 | 200.000 | min. 30.000 | listado | [9] | |
| Falstad | Noruega | Campo de prisioneros | Diciembre de 1941 - mayo de 1945 | min. 200 | none | [10] [11] | ||
| Flossenbürg | Alemania | Campo de trabajo | Mayo de 1938 - abril de 1945 | min. 100.000 | 30.000 | listado | [12] | |
| Grini | Noruega | Campo de prisioneros | 14 de junio de 1941 - mayo de 1945 | 19.788 | 8 | Fannrem Bardufoss KvƦnangen |
||
| Gross-Rosen | Alemania | Campo de trabajo | Agosto de 1940 - febrero de 1945 | 125.000 | 40.000 | listado | [13] | |
| Hinzert | Alemania | Punto de reunión y subcampo | Julio de 1940 - marzo de 1945 | 14.000 | min. 302 | [14] | ||
| Kaufering/Landsberg | Alemania | Campo de trabajo | Junio de 1943 - abril de 1945 | 30.000 | min.14.500 | [15] | ||
| Kauen (Kaunas) |
Lituania | Gueto y campo de internamiento | Prawienischken | [16] | ||||
| Klooga | Estonia | Campo de trabajo | Verano de 1943 - 28 de septiembre de 1944 | 2.400 | ||||
| Langenstein Zwieberge | Alemania | Subcampo de Buchenwald | Abril de 1944 - abril de 1945 | 5,000 | 2,000 | |||
| Le Vernet | Francia | Campo de internamiento | 1939 - 1944 | 13,350 | ||||
| Lwów, Janowska street (L'viv) |
Ucrania | Campo de exterminio y trabajo | Septiembre de 1941 - noviembre de 1943 | |||||
| Majdanek (KZ Lublin) |
Polonia | Campo de exterminio | Julio de 1941 - julio de 1944 | 78.000 | [17] | |||
| Malchow | Alemania | Hasta el 8 de mayo de 1945 | ||||||
| Maly Trostenets | Bielorrusia | Campo de exterminio | Julio de 1941 - junio de 1944 | 200.000-500.000 | ||||
| Mauthausen-Gusen | Austria | Campo de trabajo | Agosto de 1938 - mayo de 1945 | 195.000 | min. 95.000 | list | [18] | |
| Mittelbau-Dora | Alemania | Campo de trabajo | Septiembre de 1943 - abril de 1945 | 60.000 | min. 20.000 | listado | [19] | |
| Natzweiler-Struthof | Francia | Campo de trabajo | Mayo de 1941 - septiembre de 1944 | 40.000 | 25.000 | listado | [20] | |
| Neuengamme | Alemania | Campo de trabajo | 13 de diciembre de 1938 - 4 de mayo de 1945 | 106.000 | 55.000 | listado | [21] | |
| Niederhagen | Alemania | Prisión y campo de trabajo | Septiembre de 1941 - Principios de 1943 | 3.900 | 1.285 | [22] | ||
| Oranienburg | Alemania | Punto de reunión | Marzo de 1933 - julio de 1934 | 3.000 | min. 16 | [23] | ||
| Osthofen | Alemania | Punto de reunión | Marzo de 1933 - julio de 1934 | |||||
| PÅaszów | Polonia | Campo de trabajo | Diciembre de 1942 - enero de 1945 | min. 150.000 | min. 9.000 | listado | [24] | |
| Ravensbrück | Alemania | Campo de trabajo | Mayo de 1939 - abril de 1945 | 150.000 | (min. 90.000) | listado | [25] | |
| Riga-Kaiserwald (Mežaparks) |
Letonia | Campo de trabajo | 1942 - 6 de agosto de 1944 | 20.000? | 16, incl. Eleja-Meitenes | [26] | ||
| Risiera di San Sabba (Trieste) |
Italia | Campo de detención policial | Septiembre de 1943 - 29 de abril de 1945 | 5.000 | [27] | |||
| Sachsenhausen | Alemania | Campo de trabajo | Julio de 1936 - abril de 1945 | min. 200.000 | (100.000) | listado | [28] | |
| Sobibór | Polonia | Campo de exterminio | Mayo de 1942 - octubre de 1943 | 250.000 | ||||
| Stutthof | Polonia | Campo de trabajo | Septiembre de 1939 - mayo de 1945 | 110.000 | 65.000 | listado | [29] | |
| Lager Sylt (Alderney) |
Islas del Canal | Campo de trabajo | Marzo de 1943 - junio de 1944 | 1.000? | 460 | [30] | ||
| Theresienstadt (TerezĆn) | RepĆŗblica Checa | Campo de trĆ”nsito y gueto | Noviembre de 1941 - mayo de 1945 | 140.000 | 35.000 | [31] | ||
| Treblinka | Polonia | Campo de exterminio | Julio de 1942 - noviembre de 1943 | min. 800.000 | ||||
| Vaivara | Estonia | Campo de concentración y trÔnsito | 15 de septiembre de 1943 - 29 de febrero de 1944. | 20000 | 950 | 22 | [32] | |
| Varsovia | Polonia | Campo de trabajo y exterminio | 1942 - 1944 | MƔs de 40.000 | MƔs de 200.000 | |||
| Westerbork | PaĆses Bajos | Punto de reunión | Octubre de 1939 - abril de 1945 | 102.000 | [33] |
Prisioneros famosos
En Buchenwald:- Jean AmĆ©ry, escritor austriaco judĆo.
- Bruno Apitz, escritor.
- Bruno Bettelheim, psicólogo.
- LĆ©on Blum, polĆtico francĆ©s judĆo.
- Dietrich Bonhoeffer, teólogo.
- Ćdouard Daladier, primer ministro francĆ©s.
- Alexander von Falkenhausen, general alemƔn y gobernador militar de BƩlgica.
- Maurice Halbwachs, sociólogo francés, muerto en 1945 en el campo.
- Heinrich Eduard Jacob, escritor alemĆ”n judĆo.
- Imre KertĆ©sz, escritor hĆŗngaro judĆo, premio Nobel de Literatura 2002.
- Hans Litten, jurista.
- Jacques Lusseyran, miembro de la resistencia francesa y escritor.
- Paul Morgan, actor austrĆaco.
- Mafalda MarĆa Isabela de Saboya, hija del rey italiano VĆctor Manuel III, muerta en Buchenwald.
- Jorge SemprĆŗn, escritor y polĆtico espaƱol, Ministro de Cultura de EspaƱa (1988-1991).
- Ernst ThƤlmann, polĆtico comunista.
- Ernst Wiechert, escritor.
- Józef Cyrankiewicz, presidió el gobierno de la República Popular de Polonia entre 1947 y 1952, y entre 1954 y 1970. Fue también presidente entre 1970 y 1972.
- Anne Frank, fue internada en Auschwitz-Birkenau entre septiembre y octubre de 1944; luego fue trasladada a Bergen-Belsen donde murió de tifus ( no debe confundirse con fiebre tifoidea).
- Maximilian Kolbe, santo polaco, fue prisionero en Auschwitz I. Fue voluntario para morir de hambre en lugar de otro prisionero en 1941.
- Witold Pilecki, soldado polaco del Armia Krajowa, voluntario para internarse en Auschwitz, organizó la resistencia en Auschwitz (ZwiÄ zek Organizacji Wojskowych, ZOW) e informó a los aliados sobre las atrocidades que allĆ ocurrĆan. Luego formó parte del levantamiento de Varsovia.
- Edith Stein, monja católica de origen judĆo que murió en las cĆ”maras de gas de Auschwitz II.
- Elie Wiesel, sobrevivió a su reclusión en Auschwitz III Monowitz y escribió sobre sus experiencias.
- Petr Ginz (1928–1944), joven editor de Vedem, conocido por el diario escrito antes de su deportación, descubierto solo recientemente, y editado por su hermana Chava Pressburger.
- Primo Levi escritor italiano de origen judĆo. Capturado y deportado a Auschwitz en el invierno de 1944, sobrevivió y escribió Si esto es un hombre, estremecedor relato de la vida diaria del campo y de la cruel lucha por la supervivencia.
- WÅadysÅaw Bartoszewski
- Olga Lengyel, habitó el campo para mujeres en Auschwitz- Birkenau, colaboró en la resistencia en la cual fue destruido uno de los hornos crematorios de dicho campo y escribió el célebre libro Los hornos de Hitler.
- Viktor Frankl, fue psiquiatra antes de su reclusión en el campo de Theresienstadten, en el que ingreso en 1942. En 1944 fue trasladado a Auschwitz, y después fue destinado a dos subcampos de Dachau. En su reclusión planteó una terapia psiquiÔtrica llamada logoterapia.
- Violeta Friedman, a los catorce aƱos de edad ingresó en Auschwitz junto a su hermana. Violeta Friedman sobrevivió a las selecciones alemanas debido a que dentro del campo se sentĆa segura y decidió no salir de Ć©l, escapĆ”ndose dĆa tras dĆa cuando era elegida para morir debido a su incapacidad de realizar trabajos forzados. DespuĆ©s fue ingresada en el campo de Bergen-Belsen. Destacan sus memorias.
- Józef Cyrankiewicz, primer ministro polaco (1947-1952 y 1956-1970).
- Antonin Novotny, presidente de Checoslovaquia.
- Simon Wiesenthal, cazador de criminales de guerra nazis y autor. En 1946 publicó el libro KZ Mauthausen, Bild und Wort (Campo de concentración de Mauthausen, escenas y palabras).
- Joaquim Amat-Piniella, escritor español que escribió en 1946 K.L. Reich, relato novelado de su experiencia en los campos nazis.
- Peter Van Pels (Peter van Daan, en libro de Anne Frank), joven que murió el 5 de mayo de 1945 en Mauthausen, y que convivió junto a Anne Frank en su escondite en Ćmsterdam (PaĆses Bajos).
- Francisco Boix, fotógrafo; autor de algunas de las mÔs impactantes imÔgenes sobre el cautiverio y la liberación de este campo. Fue el único testigo español en los juicios de Núremberg.
- JosĆ© Ester, miembro del Grupo PonzĆ”n y secretario general de la Federación EspaƱola de Deportados e Internados PolĆticos en Toulouse.
FilmografĆa sobre el tema
- El gran dictador (1940). Dir.: Charles Chaplin
- Noche y Niebla (1955). Dir. Alain Resnais
- Holocausto (serie de televisión, 1978). Dir.: Marwin J. Chomsky
- The Scarlet and the Black (1983).Dir Jerry London
- Shoah (documental, 1985). Dir.: Claude Lanzmann
- Escape de Sobibor (1987). Dir.: Jack Gold
- Adiós, muchachos (1987). Dir.: Louis Malle
- Europa Europa (1990). Dir.: Agnieszka Holland
- La lista de Schindler (1993). Dir.: Steven Spielberg
- La vida es bella (1998). Dir.: Roberto Benigni
- PĆ”rrafo 175 (pelĆcula) (2000). Dir.: Rob Epstein
- El diario de Ana Frank (2001). Dir.: Robert Dornhelm
- La zona gris (2001). Dir.: Tim Blake Nelson
- El cónsul Perlasca ( 2002). Dir Alberto Negrini
- AmƩn. (2002). Dir.: Constantin Costa-Gavras
- El pianista (2002). Dir.: Roman Polanski
- Campos de esperanza (2005). Dir.: Lajos Koltai
- Hermanos de Sangre, episodio 9 Por qué combatimos (miniserie de televisión en HBO, 2000). Dir.: David Frankel
- El Ćŗltimo tren a Auschwitz (2006). Dir.: Dana Vavrova
- El noveno dĆa (2004).
- El niƱo con el pijama de rayas (2008).
- Los falsificadores
- El libro negro
- Guetto (2006)
- Der Untergang (2005)
- Eichmann (2007)
- The Courageous Heart of Irena Sendler (2009) Dir.John Kent
- Inglourious Basterds (2009) Dir. Quentin Tarantino
- La rafle (2010)
- In Darkness (2011) Agnieszka Holland
VƩase tambiƩn
- Insignia amarilla
- Anexo:Guetos judĆos bajo el rĆ©gimen Nazi
- Anne Frank
- Conferencia de Evian
- Conferencia de Wannsee
- Experimentación médica nazi
- Genocidio - Genocidios
- Museo del Holocausto
- Centro Conmemorativo del Holocausto
- Enciclopedia del Holocausto
- Resistencia judĆa durante el Holocausto
- Anexo:PelĆculas sobre el Holocausto
- Historia de los niƱos en el Holocausto
- Historia del pueblo gitano
- Porraimos - Genocidio gitano
- Justos entre las Naciones
- Levantamiento del gueto de Varsovia
- Negacionismo del Holocausto
- ODESSA
- Persecución de los homosexuales en la Alemania nazi
- Ratlines (rutas de escape que tomaron algunos nazis participantes en el Holocausto tras la derrota del Eje)
- CrĆmenes de guerra alemanes en Polonia
Notas y referencias
Hay quienes suponen ademĆ”s que Holocausto podrĆa tambiĆ©n remitir al "ascendente" u ofrenda sacrificada y completamente quemada de algĆŗn antiguo sacrificio ritual bĆblico. Para una discusión, ver Tracey R. Rich, "Qorbanot: Sacrifices and Offerings", Judaism 101, "Olah: Burnt Offering", 1998-2011; y "Burnt Offering", Jewish Encyclopedia, 1906 (accedidos 24 de octubre de 2013). Con todo, ello implicarĆa aplicar la acaso no muy oportuna asociación de que una vez retirados de la cĆ”mara de gas, los cadĆ”veres de las vĆctimas usualmente se incineraban en hornos crematorios: tamaƱa asociación ha sido en general abandonada a raĆz de que el Holocausto perpretrado por los nazis nada tuvo que ver con alguna ofrenda ritual Ćgnea de los tiempos bĆblicos, sino que lisa y llanamente fue una enorme masacre Ć©tnica llevada a cabo en pleno siglo XX.
Fuentes bibliogrƔficas
- Crónica del Holocausto, Libsa, Madrid, 2001.ISBN 978-84-662-0260-2
- Aly, Gƶtz. "Final Solution": Nazi Population Policy and the Murder of the European Jews. London: Arnold, 1999. ISBN 0-340-67757-0
- Arad, Yitzhak. Belzec, Sobibor, Treblinka: The Operation Reinhard Death Camps. Bloomington: Indiana University Press, 1987. ISBN 0-253-21305-3
- Breitman, Richard. The Architect of Genocide: Himmler and the Final Solution. New York: Knopf, 1991. ISBN 0-87451-596-3
- Browning, Christopher. The Origins of the Final Solution: The Evolution of Nazi Jewish Policy, September 1939-March 1942. Lincoln: University of Nebraska Press, 2004. ISBN 0-8032-1327-1
- Cesarani, David, editor. The Final Solution: Origins and Implementation. London: Routledge, 1994. ISBN 0-415-15232-1
- Evans, Richard J., El Tercer Reich en guerra (1939-1945), PenĆnsula, Barcelona, 2011. ISBN 978-84-9942-093-6
- Hilberg, Raul. The Destruction of the European Jews. New Haven, CT: Yale University Press, 2003. ISBN 0-300-09557-0
- Kershaw, Ian, Hitler, los alemanes y la Solución Final, La Esfera de los Libros, Madrid, 2009. ISBN 978-84-9734-834-8
- Mazower, Mark, El imperio de Hitler. Ascenso y caĆda del Nuevo Orden Europeo, CrĆtica, Barcelona, 2008. Traducción de Enrique Hernando. ISBN 978-84-7423-625-5
- Shlezinger, Aharón. El Misterio del Holocausto Revelado, Obelisco, Barcelona, 2013. ISBN 978-84-9777-959-3
- Wistrich, Robert S., Hitler y el Holocausto, Mondadori, Barcelona, 2002. ISBN 978-84-397-0937-4
BibliografĆa complementaria
- El hombre en busca de sentido. Viktor Frankl
- De la "ciencia de las razas" a los campos de exterminio: Sinti y RomĆ” bajo el rĆ©gimen nazi. Fings, Karola; Heuss, Herbert; Sparring, Franck; MartĆn RamĆrez, Carlos (tr.). Madrid: Editorial Presencia Gitana. ISBN 84-87347-20-7
- El estado de la SS: el sistema de los campos de concentración alemanes. Kogon, Eugen. Barcelona: Alba Editorial, S.L. ISBN 84-8428-248-1
- El Holocausto. Vidal, CƩsar. Madrid: Alianza Editorial. ISBN 84-206-5644-5
- El holocausto de los republicanos espaƱoles: vida y muerte en los campos de exterminio alemanes (1940-1945). Pons Prades, Eduardo. Barcelona: Belacqua de Ediciones y Publicaciones S.L. ISBN 84-96326-24-1
- El horror nazi: campos de concentración y exterminio. López GarcĆa, JosĆ© (Adam Surray). Pozuelo de Alarcón: Editorial Andina, S.A. (1977). ISBN 84-06-01001-0
- La Iglesia y el exterminio de los judĆos: catolicismo, antisemitismo, nazismo. Moro, Renato. Bilbao: Editorial DesclĆ©e de Brouwer, S.A. ISBN 84-330-1870-1
- La Shoah: el exterminio de los judĆos de Europa (1933-1945). Cohen, Asher. Bilbao: Editorial DesclĆ©e de Brouwer, S.A. ISBN 84-330-0922-2
- Los experimentos nazis en los campos de exterminio. GimƩnez Saurina, Miguel (Taylor, William C.) Llinars del VallƩs: Editors, S.A. ISBN 84-7561-098-6
- La herencia del olvido. Reyes Mate, 2008, Errata Naturae Editores, ISBN 978-84-936374-3-9
- Morir por la libertad: espaƱoles en los campos de exterminio. Pons Prades, Eduardo. Madrid: Ediciones Vosa, S.L. ISBN 84-8218-012-6
- Los niƱos escondidos. Del Holocausto a Buenos Aires. Wang, Diana. Editorial Marea 2004 (Buenos Aires). ISBN 987-21109-5-6
- El silencio de los aparecidos". Wang, Diana. 2° edición 2008. Editorial Generaciones de la ShoĆ” (Buenos Aires). ISBN 987-96277-8-4
- El Holocausto. El Tercer Reich y los judĆos. David Engel. Ediciones Nueva Visión. Buenos Aires, 2006 (original en inglĆ©s: The Holocaust. The Third Reich and jews, publicado en 2000). ISBN 10-950-602-532-0
- (en inglƩs)Dean, Martin: Robbing the Jews - The Cofiscation of Jewish Property in the Holocaust, 1935 - 1945, Cambridge University Press, 2008.
Enlaces externos
Wikiquote alberga frases cƩlebres de o sobre Holocausto.
Wikimedia Commons alberga contenido multimedia sobre Holocausto. - Ushmm.org «Enciclopedia del Holocasuto», de la pĆ”gina del United States Holocaust Memorial Museum.
- Twentieth Century Atlas «Holocaust Deaths by Nation» (cifras de muertos por paĆses).
- AndrĆ©s Ciudad y MarĆa Josefa Iglesias, El Holocausto, El ejĆ©rcito del crimen, La moderna clase de esclavos, El exterminio por el trabajo, La "solución final", GeografĆa del infierno concentratorio, Auschwitz, Treblinka, Experimentos nazis, Deportaciones, en ArteHistoria, Junta de Castilla y León (accedido dn octubre de 2013).
- MarĆa Teresa SĆ”nchez Sarria, «Los malagueƱos de Mauthausen», en Gibralfaro, 49 (mayo a junio de 2007).
- «TopografĆa de la memoria. Memoriales históricos de los campos de concentración nacionalsocialistas 1933-1945».
- Montserrat Llor, «Supervivientes espaƱolas en el infierno nazi», Reportaje en elpais.com.
- Timothy Snyder, «A New Approach to the Holocaust», nybooks.com. 23 de unio de 2011.
- La pelĆcula que filmaron los nazis dentro del gueto (Varsovia 1942)
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